Sandra Racionero, en el 10º Forum FENS

Un estudio liderado por Loyola analiza la reconstrucción de la memoria emocional en víctimas de violencia de género

La directora del Departamento de Psicología de la Universidad Loyola Andalucía, Sandra Racionero, ha participado como miembro de la delegación de expertos de la Sociedad Española de Neurociencias (SENC), en el 10º Fórum de Neurociencias FENS, organizado por la Federación Europea de Sociedades de Neurociencias, celebrado en Copenhague.

En el marco del que se considera el mayor encuentro de neurociencia básica de Europa, la doctora Racionero ha presentado un trabajo internacional liderado por la Universidad Loyola Andalucía que analiza la relevancia de la experiencia y el lenguaje en los procesos de reconstrucción de la memoria de mujeres que han tenido relaciones afectivo-sexuales caracterizadas por la violencia.

Atracción aprendida y violencia de género

La violencia de género entre los jóvenes es un fenómeno creciente. Un investigación previa (Gómez, 2004; Valls, Puigvert & Duque, 2008) indica que en su base podría estar en parte motivada por una “atracción aprendida” en la que se establece una asociación entre atracción y violencia fruto de diferentes experiencias sociales.

Sobre la base de esos estudios, los resultados de la investigación presentada en la FENS y llevada a cabo en España y el Reino Unido muestran que la lectura de textos específicos, diseñados para desmantelar la atracción hacia un tipo de masculinidad caracterizada por la agresividad y el desprecio, puede reconstruir la memoria sobre la relación en víctimas de lo que internacionalmente se conoce como “Intimate Partner Violence” (IPV).

El trabajo, realizado con la Dra. Lídia Puigvert del Instituto de Criminología de la Universidad de Cambridge (Free Teen Desire project, Marie Curie Actions) y la Dra. Leire Ugalde de la Universidad del País Vasco, con colaboración de Carmen Martín de Loyola Andalucía, examina la maleabilidad de la memoria autobiográfica y la relevancia del lenguaje en los procesos de reconstrucción de la memoria emocional a largo plazo que pueden disminuir la atracción hacia la violencia en las relaciones afectivo-sexuales estables o esporádicas.

Un problema a escala mundial

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que a escala mundial el 30% de las mujeres de 15 a 19 han sido víctimas de la violencia de género. En concreto, la violencia de pareja (IPV)- daño físico, sexual o psicológico por su pareja actual o anterior, estable o esporáica- se considera un importante problema de salud pública que afecta a millones de personas en diferentes sociedades.

Según investigaciones previas, estos patrones de atracción se aprenden a través de la experiencia. “Muchas películas, programas de televisión, anuncios publicitarios, la literatura y otros medios socializan en la conexión entre el abuso, la agresión, las relaciones de poder y el sufrimiento con la atracción”, explicó la Dra. Racionero a los delegados del Fórum de Neurociencias FENS. “Este proceso de socialización está llegando a un creciente número de adolescentes y jóvenes, una parte de la población que es cada vez más víctima de la violencia de género en Europa y en todo el mundo”, señaló la investigadora.

Es importante identificar la manera de romper estos vínculos con la agresividad generando nuevos procesos de aprendizaje, donde la atracción esté conectada a la igualdad, al diálogo y al respeto. Hacerlo desde el punto de vista de la memoria autobiográfica es una novedad en el campo de la ciencia cognitiva.

Cambiar recuerdos autobiográficos

Un elemento crucial en el desmantelamiento de esta atracción es centrarse y cambiar recuerdos autobiográficos de episodios violentos en los que se puede manifestar esa atracción a diferentes niveles. La memoria autobiográfica, a diferencia de otros tipos de memoria, es reconstructiva y puede ser modificada a través de la experiencia. “Lo que aprendes se convierte en tu memoria. A continuación procesas la información de una manera particular en base a tus recuerdos, y es probable que tomes ciertas decisiones de cara al futuro sobre la base de los recuerdos autobiográficos con sus emociones asociadas.

Si no puedes decir “que la experiencia fue mala y repugnante para mí’, es difícil entender cómo recuerdas lo que recuerdas y también los sentimientos actuales sobre esos recuerdos y otras vivencias actuales y las decisiones de una manera emocionalmente competente”, señala la investigadora.

Hasta el momento, se han llevado a cabo pocas investigaciones que examinasen cómo el diseño de experiencias sociales o los procesos de aprendizaje, como el diálogo con iguales o la lectura, podrían afectar o cambiar la memoria autobiográfica, particularmente memorias emocionales.

Los recuerdos autobiográficos de muchas de las mujeres jóvenes que han sufrido violencia sexual y afectiva en su relación incluyen elementos de atracción hacia la pareja y hacia ciertos episodios. Teniendo en cuenta que la memoria autobiográfica tiene funciones directivas, “cuantos más de estos recuerdos violentos están asociados con el deseo, más probable es que las mujeres no rompan la asociación aprendida entre la atracción y la violencia, y además tomen decisiones intimas en consecuencia. Esto aumenta la probabilidad de que se elija una relación similar, o que no se encuentre el mismo grado de deseo en una relación basada en la igualdad y el respeto”, señaló la Dra. Racionero.

Equipo interdisciplinar

La Dra. Racionero y un equipo de investigación interdisciplinar que incluye psicólogos cognitivos, sociólogos y criminólogos realizaron un estudio con 63 mujeres jóvenes estudiantes universitarias, con una edad media de 19 años, que se identificaban habiendo experimentado IPV en cierto grado. Durante diez días un grupo de 32 mujeres leyó una selección de capítulos seleccionados del libro ‘Radical Love: A revolution for the 21st Century”, un libro científico sobre relaciones íntimas escrito usando un ‘lenguaje del deseo’ que vacía la violencia de atractivo.

Las investigadoras recolectaron informes escritos sobre recuerdos autobiográficos de relaciones esporádicas o estables violentas antes y después de leer los capítulos y se analizaron el nivel de atracción, la cantidad y el tipo de detalles episódicos, las emociones positivas o negativas inducidas por el recuerdo, y la frecuencia con la que el recuerdo se compartía con otras personas, entre otros aspectos. También se llevaron a cabo grupos de discusión posteriores a la intervención para explorar el impacto personal de la lectura.

Mayor conciencia sobre la realidad

El estudio reveló cambios en el grupo experimental cuando las mujeres revisaron, después de las lecturas, los recuerdos autobiográficos sobre las relaciones violentas. En concreto, después de la intervención, mostraron un aumento de las emociones negativas y una disminución de la atracción y la emoción positiva al relatar el recuerdo. También se evidenció que fueron capaces de reconstruir los recuerdos de manera más critica que antes de la lectura, incluyendo muchos más detalles sobre episodios de desprecio, tensión y humillación, detalles que eran mucho menores en la primera versión de sus informes de memoria antes de la lectura.

Estos resultados sugieren que las participantes habrían modificado sus recuerdos autobiográficos de estas relaciones, lo que indicaría una mayor conciencia acerca de cómo era realmente su relación. “Transformaron sus recuerdos respecto a esas relaciones, transformándose en una auto-conciencia de que no deberían haber sido tratadas de esa manera, y de la experiencia de una relación violenta”, apuntó la investigadora.

Las participantes manifestaron redirigirse hacia un comportamiento más saludable; algunas decidieron abandonar su actual relación violenta o no tener otras parecidas en el futuro. Estos resultados de reconstrucción de la memoria no se produjeron entre las 31 mujeres del grupo de control que no leyeron los capítulos del libro.

La Dra. Racionero cree que esta investigación sugiere que el cerebro puede cambiar a través de la experiencia, y reconfigurarse en relación con la reconstrucción de recuerdos bajo ciertos estímulos. Intervenciones específicas como la lectura pueden apoyar la reconstrucción emocional de recuerdos violentos disminuyendo la felicidad, y aumentando los sentimientos de preocupación, sorpresa e ira cuando se vuelve a recordar, como sucedió con el grupo experimental del estudió.

Investigación con potencial impacto social

Esta área de investigación muestra un potencial impacto social, ya que proporciona evidencias de que es posible reconstruir los recuerdos autobiográficos de las relaciones con violencia afectivo-sexual mediante sencillas intervenciones de socialización preventiva de la violencia de género, pudiendo esto apoyar mejores decisiones en la esfera afectivo-sexual que alejen a mujeres jóvenes de trayectorias de violencia de género.

En el futuro, las investigadoras utilizarán EEG, EMG y ECG y técnicas de neuroimagen para examinar si y cómo ciertas intervenciones de socialización preventiva de violencia de género pueden establecer nuevas conexiones neuronales, “recablear” el cerebro para fomentar relaciones íntimas libres de violencia.

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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