El valor de la comunicación en las estrategias políticas.

Espacio tóxico para el diálogo de sordos

El diario El Confidencial publicaba el domingo una información sobre el documento de trabajo de Podemos para preparar el cara a cara que mantuvo su líder, Pablo Iglesias, con Albert Rivera, de Ciudadanos, en el programa Salvados dirigido por Jordi Évole.

De Podemos ya sabíamos la extraordinaria importancia que conceden a la Comunicación. Sin lugar a dudas, son la formación que mejor ha sabido desarrollar un modelo comunicativo perfectamente adaptado a los tiempos en materia de mensajes, canales, herramientas y, naturalmente, estrategia.

Uno de los secretos más evidentes de su éxito es la coordinación. No hay “participación espontánea”,  ni acciones aisladas que van por libre. Se siguen los procesos, se respetan las directrices y, al menos en apariencia, la colaboración, es generalizada. Basta ver el número de departamentos que colaboran en la elaboración del informe.

Todos suman, pero sabiendo cada uno cuál es su papel, el lugar que ocupa, las funciones que desempeña y, lo que es realmente importante, suman con orden, con organización. Y, además de trabajo duro, no hay más. Ni menos, según se mire.

Valor de la comunicación

Consciencia plena y absoluta del valor de la Comunicación, respeto a las estrategias que se marcan y organización para llevarlas a cabo. Los resultados son elocuentes y desmontan cualquier retórica de power point. Citando una curiosa frase del informe, no hay en este concepto de Comunicación “espacio tóxico para el diálogo de sordos”.

Resulta esclarecedor echar un vistazo al informe. Y extremadamente ilustrativo de un trabajo minucioso, preciso y colaborativo. De algo que siempre se ha hecho, sí (aquí y fuera, ahora tenemos un ejemplo perfecto en las elecciones USA) pero que en el entorno digital cobra una dimensión totalmente distinta.

Según se recoge en el Anuario de Comunicación 2015 de Dircom, y, de acuerdo al European Communication Monitor (ECM), los departamentos de Comunicación españoles tienen un alto grado de excelencia frente a los europeos. Este parámetro se calcula según dos líneas: 1) Influencia asesora y ejecutiva del departamento en la dirección y 2) Éxito general de la comunicación y desempeño del mismo departamento en relación con su competencia. El informe –y los resultados electorales antes- lo dicen todo.

Autor

Francisco José Bocero de la Rosa

Periodista. 29 años de trayectoria profesional. Periodismo económico. Prensa, revistas, radio y alguna experiencia en TV. Comunicación estratégica. Organizaciones empresariales y Corporaciones de Derecho Público. Empresas y entidades financieras. Universidad. Nuevos modelos de comunicación. Análisis. Aprendizaje constante. Director de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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