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La doctora Irene Gómez, acompañada de miembros del tribunal y sus directoras de tésis

La Universidad Loyola analiza la prevención de la depresión mediante estilos de vida saludables en una nueva tesis doctoral

La investigadora de la Escuela de Doctorado de la Universidad Loyola, Irene Gómez, perteneciente al programa de doctorado de Ciencia de los Datos, ha presentado su tesis basada en un estudio para recoger y analizar la evidencia científica disponible sobre los cambios de comportamiento a estilos de vida saludables y evaluar la eficacia de si una intervención compleja de cambio de conducta influye en la prevención de la incidencia de la depresión y la reducción de los síntomas depresivos en la atención primaria. La doctoranda ha obtenido la calificación de sobresaliente. El trabajo se ha presentado de forma presencial ante un aforo reducido mientras que se ha podido seguir a la vez de forma virtual y en directo.

La tesis doctoral titulada ‘Efectividad de las intervenciones en estilos de vida saludable para la prevención de la depresión’ ha sido dirigida por las profesoras doctoras Emma Motrico Martínez y María Luisa Rodero Cosano y tutorizada por el profesor doctor Alfonso Carlos Martínez Estudillo. El Tribunal ha estado constituido por las profesoras doctoras Sandra Saldivia de la Universidad de la Concepción, Mencía Ruiz Gutierrez-Colosía de la Universidad Loyola y por Cristina Romero López Alberca de la Universidad de Cádiz.

El trabajo ha tenido como objetivo fundamental comprobar la efectividad de las intervenciones para el cambio a comportamientos de vida saludable (dieta saludable, actividad física y abandono del tabaquismo) para la reducción de la depresión. Por otro lado, el estudio ha evaluado la efectividad de la atención primaria en la prevención de la incidencia de depresión mayor y reducción de la sintomatología depresiva.

Según estudios anteriores, la dieta saludable, la actividad física o los programas de ejercicio o para dejar de fumar pueden reducir los síntomas de la depresión. En los estudios previamente publicados, los especialistas suelen analizar un solo riesgo para reducir los síntomas depresivos cuando lo habitual es que los adultos suelen adoptar dos o más comportamientos de riesgo mencionados.

Seguimiento a pacientes de 25 centros de salud

Para realizar el trabajo, la doctoranda realizó una revisión sistemática y un meta-análisis de la bibliografía existente y un análisis tanto cualitativo como cuantitativo de unos 9000 estudios relacionados con la intervención en hábitos de vida saludable. De ellos se seleccionaron 300 en base una serie de criterios de inclusión y exclusión relacionados con los hábitos que influyen en la depresión. Por otro lado, se desarrolló un ensayo controlado aleatorizado híbrido de 10-14 meses de seguimiento en 25 centros de salud con pacientes de 45 a 75 años con al menos dos estilos de vida no saludables. Un grupo de participantes recibieron una intervención compleja de cambio conductual en estilos de vida para la promoción de la dieta mediterránea, la actividad física y el cese del hábito tabáquico, mientras el resto recibieron tratamiento usual.

Según las conclusiones del estudio científico, es necesario testar la efectividad de este tipo de intervenciones de cambio de comportamiento múltiple para la prevención de la depresión. Por lo que en futuras líneas de investigación deben ser combinadas con intervenciones psicológicas preventivas. Además, se hace necesario contar con evidencia de mayor calidad y que exploren la efectividad de las intervenciones de cambio de comportamiento múltiple en otros trastornos mentales.

Según los estudios más recientes sobre el estado de salud de la población, los trastornos depresivos ocupan el tercer lugar para las mujeres y el quinto para los hombres. Los tratamientos farmacológicos y psicológicos para la depresión sólo reducen la carga de la enfermedad en menos del 30%. Según evidencias científicas, la depresión tiene un componente significativo basado en el estilo de vida, por lo tanto, es necesario considerar el estilo de vida como una estrategia para promover, prevenir y manejar la depresión. Todos los estudios analizados en este trabajo científico sugieren que las intervenciones dietéticas, la actividad física o los programas de ejercicio y/o para dejar de fumar pueden reducir los síntomas de la depresión. Sin embargo, son más numerosos los trabajos científicos médicos que tratan de abordar un solo riesgo de estilo de vida para reducir los síntomas depresivos que los que se refieren a la promoción de varios estilos de vida dentro de una misma intervención.

Este trabajo científico se enmarca dentro del proyecto denominado EIRA, “Ensayo híbrido de evaluación de una intervención compleja multiriesgo para promover conductas saludables en personas de 45-75 años atendidas en Atención Primaria”, un proyecto colaborativo financiado por el Instituto de Salud Carlos III basado en la intervención multicomponente en estilos de vida. En el futuro, la investigadora avanzará en estos estudios realizando ensayos más controlados y aleatorizados de gran calidad para comprobar mejor la efectividad de las intervenciones que se realizan hasta el momento.

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Autor

María Victoria Mendoza

Periodista de temas científicos del Servicio de Comunicación, Relaciones Institucionales y Marketing de la Universidad Loyola. mvmendoza@uloyola.es

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