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Pía Melchor Giménez es alumni del grado en Ingeniería Electromecánica en la Universidad Loyola.

Pía Melchor Giménez: «Un buen ingeniero tiene que entender su formación como una herramienta para generar impacto social»

Pía Melchor Giménez estudió el grado en Ingeniería Electromecánica en la Universidad Loyola. Este verano realizó prácticas en McKinsey & Company «he decidido dedicarme a la consultoría estratégica» nos cuenta Pía. Se siente muy identificada con el sector energético y explica por qué «ha sido un sector que me ha fascinado siempre por el impacto positivo que puede llegar a conseguir en la vida de todos».

Pregunta: ¿Por qué decidiste hacer Ingeniería?

Respuesta: Elegí ingeniería por dos motivos: curiosidad y contribución. Soy una persona realmente curiosa y siempre me he preguntado cómo funcionan las cosas. Aunque otras carreras me podrían haber ayudado a entender otros entornos distintos, la ingeniería me permitía entender desde la formación de una gota de agua hasta el último hito tecnológico. La ingeniería es una de las carreras más generales y amplias, permitiéndote aprender de todo antes de decidir en qué te quieres especializar, sin cerrarte sectores.

El segundo motivo es la contribución. Tenía claro que eligiera la carrera que eligiese, tenía que poder aportar a los demás y generar impacto. En concreto, hay dos temas que son de especial interés para mí: la pobreza energética y la transición energética.

«Hay dos temas que son de especial interés para mí: la pobreza energética y la transición energética»

P: ¿Con qué sector de la Ingeniería te sientes más identificada?

R: El sector con el que más identificada me siento es sin duda el energético. Ha sido un sector que me ha fascinado siempre por el impacto positivo que puede llegar a conseguir en la vida de todos. Como he mencionado antes, la pobreza energética y la transición energética son los dos temas que más me apasionan de este sector y donde siento que más puedo contribuir.

P: ¿Qué es lo que destacarías de tu carrera?

R: En la Universidad Loyola encontré la motivación y los recursos para hacer lo que más me apasionaba de la ingeniería. Además, Loyola me permitió estudiar la carrera con la beca de excelencia académica.

En primero de carrera, gracias al grupo de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de Loyola Teams, pude participar en un proyecto de colaboración internacional para abastecer con energía eléctrica a poblados en Honduras con difícil acceso a ésta. No sólo fui miembro durante los cuatro años de este grupo, sino que también pude ser líder y tomar responsabilidades. Más adelante durante la carrera, pude disfrutar mucho de las asignaturas relacionadas con la energía y el medio ambiente. Especialmente, en los proyectos, en los cuales elegía un tema relacionado con las energías renovables siempre que podía, incluso en asignaturas que no estaban relacionadas.

Incluso en las prácticas elegí dos de las empresas más importantes en el sector energético en Sevilla: Abengoa y Endesa. La primera de estas prácticas, las pude hacer gracias a la beca del programa “Summer in Company” de Loyola, programa que permite hacer prácticas en empresas desde primero de carrera. Las prácticas en Endesa fueron durante mi último cuatrimestre en la universidad y, aunque las líneas eléctricas no me parecieran en un principio uno de los temas más apasionantes en el sector, resultaron serlo, pues actualmente están teniendo un cambio revolucionario y tuve la suerte de poder formar parte de él.

«En Loyola encontré la motivación y los recursos para  hacer lo que más me apasionaba de la ingeniería»

Por último, tuve la suerte de poder hacer mi trabajo fin de grado “¿Cómo descarbonizamos Andalucía? Estrategias, propuestas de actuación y consecuencias de una economía andaluza baja en carbono en 2050” en el cual pude ver de nuevo todo lo que había estudiado en la carrera y mucho más. En este trabajo proponíamos una hoja de ruta para Andalucía con el fin de cumplir los objetivos de la Unión Europea en el horizonte 2030. No sólo me permitió analizar y conocer al detalle todos los sectores, sino que además pude conocer a varios expertos en estos sectores con los que aprendí muchísimo. Como reconocimiento del esfuerzo durante los cuatro años de carrera, obtuve el Premio al Mejor Estudiante de la Promoción.

P: ¿A qué te dedicas ahora? ¿Cuál es tu experiencia en ese sitio?

R: Tras el máster en ingeniería industrial, he decidido dedicarme a la consultoría estratégica. Este verano tuve la suerte de realizar prácticas en McKinsey & Company, y la experiencia fue inmejorable. Este tipo de trabajo es multidisciplinar, permitiendo realizar proyectos de distintos tipos y sectores; resolver problemas difíciles y buscar soluciones en entornos dinámicos y especialmente, te permite trabajar con gente brillante, tanto en lo personal como en lo profesional. Creo que esto último es lo que más me motiva a la hora de elegir dónde trabajar, las personas que forman la empresa, la cultura empresarial y sus valores.

P: ¿Cómo ves el mundo de la ingeniería en el sector en el cual estás trabajando?

R: Al final varios de los clientes con los que trabajas son del sector industrial, y te puede tocar trabajar en un proyecto de cualquier tipo: energía, telecomunicaciones, construcción… Creo que esta variedad es de lo más apasionante de la consultoría, permitiéndote aprender de todo.

«Un buen ingeniero tiene que entender su formación como una herramienta para generar impacto social«

P: ¿Cuáles son para ti las claves para ser un buen ingeniero hoy? En lo personal y profesional.

R: Para mí un buen ingeniero es el que quiere y sabe transmitir. En lo profesional, de nada sirve adquirir conocimiento y ser el mejor en tu rama si no eres capaz de compartirlo con los demás, bien sea porque no sabes explicarlo de manera que lo entiendan o porque no estés dispuesto a colaborar.

Esto también se puede aplicar en el ámbito personal. Una persona con energía, compromiso, ganas de mejorar…si además, quiere transmitirlo al resto de personas, y lo consigue, aporta muchísimo. En línea con esto, para mí, un buen ingeniero tiene que entender su formación como una herramienta para generar impacto social en la medida que esté en su alcance.

P: ¿Qué consejo le darías a un estudiante que va a salir al mundo laboral?

R: Le daría dos consejos. El primero es que siga formándose siempre, que no se conforme con lo que sabe y que siga mejorando como persona, porque siempre se puede dar más de uno mismo tanto en lo profesional como en lo personal. En cualquier trabajo hay que pedir ‘feedback’ y ser proactivo. La exposición a situaciones es una gran parte de nuestro desarrollo personal.

El segundo consejo que le daría es que no tenga miedo de cambiar de trabajo si no le gusta el sector en el que empieza. Aún tiene muchos años por delante y una vez empezamos a trabajar es normal que tengamos afinidad por sectores distintos al que pensábamos cuando salimos de la universidad.

«La exposición a situaciones es una gran parte de nuestro desarrollo personal«

P:  ¿Qué es Nova Talent? ¿Por qué recomendarías a un alumno de Loyola a participar?

R: La verdad es que no conocí Nova hasta que llegué a Madrid, y es este el motivo por el decidí hacer la presentación en la universidad con el fin de acercar la oportunidad a los alumnos. Creo que es de verdad una oportunidad increíble y aún más para los alumnos de Loyola. En primer lugar, porque te acerca al mundo corporativo a un nivel que no han podido experimentar todavía en la universidad. En segundo lugar, porque te da el conocimiento y las herramientas para saber cómo afrontar los procesos de selección de las mejores empresas.

Esto último es algo que nos interesa especialmente a los alumnos de Loyola, pues llegamos a Madrid y nos encontramos con que todo el mundo sabe cómo hacer los procesos y a quién pedir ayuda, mientras que nosotros llegamos algo perdidos y sin una red de contactos tan amplia. Además, creo que conectar con gente con tanto talento a nivel no sólo nacional, sino global, nos abre la mente más allá de nuestro círculo y nos ayuda a darnos cuenta de todo lo que nos queda por aprender y mejorar.

Autor

Jaime Pastor

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía.

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