Técnicas teatrales para mediación

Por el 4 diciembre 2015
Técnicas teatrales para mediadores
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El espacio teatral puede aportar al desarrollo individual de los mediadores de diversas maneras para progresar y, que cada vez, seamos mejores, una de las cuestiones que más me demandan en formación los mediadores experimentados, que quieren seguir aprendiendo y reciclándose.

Cada uno lo asimila, utiliza y vivencia de manera diferente y para luego ponerlo en práctica en sesiones de mediación. Sin embargo, hay determinados elementos que se observan en el teatro, que en otros ejercicios o espacios pueden pasar más desapercibidos, pero que a la hora de que nos legitimen para mediar o de interactuar con nuestros mediados son indispensables.

Técnicas teatrales para el mediador

Estos elementos son los que componen los indicadores con los que debería trabajarse a la hora de formarnos en procesos individuales. Los resumo en la siguiente relación de técnicas teatrales:

Corporalidad

La presencia en un escenario, el ritmo, la precisión en los movimientos, la coherencia entre lo que se dice y cómo responde el cuerpo, la forma de dirigirse a otros, todos estos elementos se proyectan de manera especial y casi amplificada cuando una persona está actuando.

El cuerpo tiene absoluta elocuencia respecto a la autenticidad de la emoción, incluso es determinante en ella (Bloch, 2002). Observar a las personas que conforman el taller desde su corporalidad es tener una llave a procesos internos. Nos hemos dado cuenta, que muchos mediadores, muestran una presencia poco consciente y desordenada en la escena de la mediación.

Esto significa que no logran ocupar un espacio fijo y sólido en las sesiones, con ello no digo que se muevan, sino que están pero no están. A través de diversas estrategias, se trabaja en el taller de teatro para mejorar la conexión de los participantes con su corporalidad, con su control, sus movimientos, la precisión y ritmo en los mismos, su presencia escénica.

Expresividad

Tener capacidad de expresión implica varias cosas: que hay opinión (por tanto capacidad de análisis), que hay capacidad de síntesis, que hay un adecuado uso del lenguaje. Estas capacidades deben ejercitarse para que se desarrollen, y se hace básicamente en ambientes que propicien precisamente la opinión de cada individuo y potencien la capacidad de expresarla.

Por esto, en el taller de teatro se hace especial énfasis en el análisis y comentario de todas las escenas creadas, con el fin de promover las herramientas que apoyan un criterio y una mirada propias.

Creatividad

Por los motivos ya expresados anteriormente, el desarrollo de la creatividad artística es un objetivo central en el trabajo de grupo e individual. Si bien se trata de una capacidad que se desarrolla desde el individuo, hemos observado cómo, a medida que pasa el tiempo en el taller de teatro y mediación, aumenta la capacidad de inventar historias y éstas adquieren cada vez mayor complejidad: son más ocurrentes, más largas y con más recovecos.

También es importante resaltar que no todos los individuos crean con las mismas herramientas. Para evaluar el proceso creativo en una persona no basta considerar las historias que inventa y narra, pues se trata de una capacidad que puede desarrollar a través de creación de personajes, de movimientos, de gestualidades. El desarrollo de la creatividad artística, en fin, no solo es un condimento de gran riqueza para la propia vida, sino que ayuda a otros procesos cognitivos e intelectuales que lleven a buscar salidas de los conflictos.

Rigor

El desarrollo del rigor y de la disciplina tiene que ver con el desarrollo de la capacidad de aprender. A través de ejercicios sencillos, como las coreografías, se ejercita esta capacidad y se logran importantes avances ya que de alguna forma, se rompe con que la “flexibilidad” de una mediación, no está reñida con su rigurosidad o orden. La idea de que hay que realizar un esfuerzo para lograr metas esperadas es también muy importante en nuestra formación.

Relaciones vinculares

El considerarse parte del grupo es fundamental para que funcione la capacidad reparatoria que tiene el teatro. Potenciar este sentimiento de lealtad y de elegir estar en un espacio porque a uno le interesa y motiva lo que ahí ocurre, es una enseñanza importante que se ejercita y que entiendo es la clave del objetivo de los mediadores ya que partimos de su voluntariedad y de que están allí porque quieren. Estos serían los objetivos a cumplir… ¿os atrevéis?

Francisco Javier Alés Sioli

Francisco Javier Alés Sioli

Abogado y Mediador, Director de la Escuela Sevillana de Mediación desde el año 2007, es Asesor y Delegado en Andalucía del World Mediation Forum, y Embajador de la Paz de la Fundación Argentina CERECO. Se incorpora a la Universidad Internacional Loyola Andalucía como Director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales.

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