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No te empeñes, la idea no es lo importante

Ya en un anterior post, al hablar de los mitos que podemos encontrar alrededor de la innovación, ponía de manifiesto de manera indirecta que la idea no es lo más importante cuando se desea innovar. En este sentido vuelvo a referirme a la última edición del Startup Weekend donde un emprendedor cordobés, Luis Muñoz (@munozluis), tuvo una ponencia que titulaba “Ideas no, problemas sí”. Puedes ver la intervención de Luis en el video del canal de YouTube de CoSfera y la presentación en Slideshare.

Por supuesto que si menciono a Luis es porque estoy completamente de acuerdo con él, una idea que no soluciona un problema real es inútil, sólo en el caso de artículos de lujo para los caprichosos de muy alto nivel económico se puede plantear una idea sin problema, pero es un mundo que no me interesa en absoluto.

¿Por qué lo importante es el problema? Pues porqué en el entorno actual en el que las empresas se desenvuelven hoy en día, con una enorme competencia global y donde el cliente es el rey, la empatía es un elemento fundamental. Conectar con el usuario para ver qué necesita, cuándo, cómo y dónde, es lo que te asegura el éxito. Por tanto utilizar demasiados recursos en la fase de generación de ideas no es recomendable, lo es mucho más dedicar esfuerzos a la fase de entendimiento del problema y a la validación de la idea. El objetivo es ser muy ágil para que otro competidor no haga una propuesta antes que resuelva el problema haciendo que nuestro esfuerzo y trabajo sean inútiles. Por tanto las ideas no tienen que ser complicadas, mientras más simples sean más fácil resultará validarlas. Tampoco tienen que ser nuevas ni superoriginales y hay que olvidarse del secreto, es muy difícil que la idea que tú tengas no se le haya ocurrido a alguien ya, por lo que no hay que preocuparse en exceso de que nos la puedan copiar, lo importante es realizar una propuesta de valor lo antes posible.

Hablando de generación de ideas, sin duda la creatividad es una habilidad muy importante a la hora de innovar, pero dicha creatividad debe estar al servicio de la solución de un problema y nunca hay que caer en la tentación de encariñarse con una idea que se nos ocurra, pues entonces la vamos a poner por encima de todo y vamos a olvidar el fin principal que es la resolución del problema, con el resultado final de un fracaso estrepitoso. Lo cual no quiere decir que no haya que poner pasión y entusiasmo, pero siempre sin perder de vista el objetivo final.

Para acabar voy a poner un ejemplo que seguramente está muy manido, pero que no por eso deja de ser muy claro. Cuando Apple lanzó el primer iPhone en 2007, no se trataba de un teléfono destinado a los amantes del diseño y los dispositivos caros, era un teléfono que venía a resolver un problema: los móviles inteligentes existentes en el mercado por aquél entonces (Nokia y BlackBerry principalmente) no eran fáciles de usar. El iPhone sólo tenía un botón y carecía de manual de instrucciones, toda una declaración de intenciones. A nadie le cabe ya duda de que resolvió el problema y es que Steve Jobs unía los puntos como nadie.

Autor

Jesus Duarte

Pantalla de fosforo verde, discos de 5 1/4 y Turbo Pascal, así fueron los comienzos de Jesús Duarte en el mundo tecnológico. Desde entonces hasta ahora ha sido testigo del gran cambio que las TIC han traído a la sociedad. Docente en la materia y con experiencia en gestión, vuelca ahora su experiencia en el mundo de la innovación con la mente totalmente abierta. Escribe de tecnología en http://www.bitsandhits.info y en Twitter es @bitsandhits

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