Sociología y moral de Bauman tras la muerte del sociólogo y filósofo.

Sociología y moral tras Z. Bauman

Como es conocido, recientemente ha muerto el relevante sociólogo y pensador Z. Bauman, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, uno de los escritores y autores más significativos de nuestra época. En este escrito, realizado en su memoria, vamos a tratar de recoger y profundizar su legado, las aportaciones más decisivas e imprescindibles que, pensamos, nos deja su obra.

Creemos que siguiendo a los autores clásicos e históricos de la ciencia social, la clave para conocer y comprender  la herencia de Bauman es su análisis de la razón o pensamiento ético que subyace a la realidad social e histórica, la configuración moral de las relaciones.

Desde su trabajo sobre “Modernidad y Holocausto”, Bauman nos señala que la barbarie nazi no fue una cuestión simplemente de locura y maldad extraordinaria, perpetrada por unos enajenados y sanguinarios. Es algo más profundo ya que podemos analizar, asimismo con Weber y la escuela de Frankfurt, que en la razón moderna se encuentra el pensamiento o cosmovisión antropológica, ética y social que da lugar al holocausto.

Esto es, la razón formal e instrumental que en el ansia de dominación y eficacia o interés, la razón burocrática y utilitarista-mercantilista, olvida los fines, valores e ideales humanos, éticos y sociales. Lo que produce la maquinaria y el sistema nazi de poder, violencia e injusticia que no sólo extermina físicamente al judío; sino que lo explota (como mano de obra barata) u oprime y aniquila  moral-metafísicamente.

Esto es, al judío se le niega su condición de persona, su naturaleza humana con su vida y dignidad sagrada e inviolable. Con lo que ya está preparada la solución final del holocausto nazi que es, también, la banalidad del mal (H. Arendt).

Efectivamente, cuando se relativizan las dimensiones, valores e ideales morales, antropológicos y trascendentes que nos constituyen como humanos, al mismo tiempo, se absolutizan los anti-valores. Como el poder y el beneficio, la riqueza (ser rico) y la violencia convertidos en ídolos.

La modernidad líquida de Bauman

Estos falsos dioses que dominan y exigen el sacrificio de la vida-dignidad de las personas, de las víctimas de la barbarie. Como se observa, desde Bauman o autores como los ya citados,  se realiza una teoría y ciencia social crítica, ética que promueve la liberación integral de toda dominación e injusticia y la justicia con las víctimas. Se trata de hacer sociología y ciencia social desde Auschwitz, desde el lugar de las víctimas y oprimidos de la historia, en la compasión solidaria y justicia liberadora con los pobres de la tierra.

De esta forma, Bauman continua con la crítica social y ética a esta sociedad moderna que genera los holocaustos y que, con su relativismo e individualismo, está licuando los valores éticos básicos. Bauman nos muestra la “modernidad líquida” y sus ambigüedades o patologías.

Por un lado, no se trata de condenar acríticamente, de forma sesgada, toda la modernidad y sus frutos con su dinamismo, cambios y logros históricos. Pero la misma crítica-ética nos lleva a rechazar este relativismo e individualismo que licúa todo, como  los valores, relaciones y vínculos sociales.

Todo se vuelve voluble, efímero y pasajero, de usar y tirar, comercializable y consumible: las relaciones afectivas y humanas con un “amor líquido”, cultura y “arte líquido”; la educación líquida, la comunicación líquida… La felicidad se asocia al consumismo y hedonismo, al tener por encima del ser-persona, de los valores que nos humanizan. Como el amor fiel, la compasión ética, solidaridad, etc.

La amistad, las comunicaciones  y relaciones se hacen solubles o virtuales, rompiendo con la responsabilidad, el compromiso y la fidelidad a los valores e ideales con los otros, con el mundo e historia.

Esta sociedad de lo provisional y desechable, con los peligros de las  nuevas tecnologías con sus redes sociales, despersonaliza  con la inhumanidad e insolidaridad en las relaciones de las personas, de los grupos y del mundo global. No es de extrañar que esta sociedad líquida origine el “trabajo (flexible, temporal…), consumismo y nuevos pobres”.

La sociedad consumista y capitalista deshumaniza, aliena y genera nuevas formas de pobreza, exclusión e injusticia, con tantas “vidas desperdiciadas, los parias de la modenidad”, los residuos humanos. La sociedad global consumista y capitalista empobrece, margina y excluye a estas personas, poblaciones o pueblos sobrantes. Como, por ejemplo, los migrantes y refugiados, deshechos humanos para la idolatría de la competitividad y el mercado global, financiero y especulativo.

La ciencia social de Bauman es así una crítica a nuestro supuesto desarrollo o progreso, a la globalización neoliberal-capitalista actual que, con su crecimiento productivista y consumista, cada vez crea más desigualdad e injusticia en el mundo.  Las clases sociales, estratificación y desigualdad, una de las realidades principales que estudia la ciencia social como es la sociología, es tratada asimismo en su obra “¿La riqueza de unos pocos beneficia a todos?”.

En ella expone que, por lo general, se cree que la manera de ayudar a los pobres a salir de su miseria es permitir que los ricos sean aún más ricos; que si los ricos pagan menos impuestos entonces todos estaremos mejor. Un análisis que concluye afirmando que la riqueza de unos pocos nos beneficia a todos.

Sin embargo, estas creencias generalizadas entran en flagrante contradicción con nuestra experiencia diaria, con el resultado de numerosas investigaciones y, por supuesto, con la lógica. Bauman enumera y examina los supuestos tácitos y las convicciones irreflexivas en las cuales se fundamentan estas opiniones. Y nos muestra que todas ellas son falsas, fraudulentas y engañosas, no podrían sostenerse ni perdurar en el tiempo.

Si no fuera por el papel que desempeñan a la hora de defender el actual, nunca visto, indefendible y apabullante crecimiento de la desigualdad social, la brecha cada vez mayor entre la élite de los pobres y el resto de la sociedad.

Más, de estas desigualdades e injusticias no se pueden salir con populismos o recetas fracasadas, como el comunismo leninista-colectivista, que quieren imponer nuevos actores/partidos políticos. Tales como los surgidos en España, a los que Bauman ha hecho una crítica por la poca consistencia de su pensamiento y pretensiones.

Llegamos pues a una sus últimas obras, que condensa la clave de lectura que estamos haciendo, como es “Ceguera moral, la pérdida de la sensibilidad en la modernidad líquida”. El relativismo e individualismo nos lleva a la oscuridad y pérdida de los valores. Es el eclipse moral que nos vuelve insensibles ante los otros, ante el sufrimiento e injusticia que padecen los pobres y excluidos. Como, por ejemplo, los refugiados  e inmigrantes que, como se titula la última obra Bauman, se vuelven extraños llamando a la puerta”. Ya que cuestionan nuestro bienestar, privilegios y riqueza amasada con esta opresión e injusticia sobre estos pueblos empobrecidos.

No es de extrañar pues la admiración de Bauman por el Papa Francisco, que denuncia la globalización de la indiferencia y la cultura del descarte, al que pone de referente moral y social. En una entrevista reciente, afirma Bauman que “el Papa Francisco dice tres cosas muy importantes sobre cómo construir una sociedad sana.

El arte del diálogo

La primera, recuperar el arte del diálogo con gente que piensa distinto, aunque eso te exponga a la posibilidad de salir derrotado. La segunda, que la desigualdad está fuera de control no sólo en el ámbito económico, sino también en el sentido de ofrecer a la gente un lugar digno en la sociedad. Y la tercera, la importancia de la educación para unir ambas cosas: recuperar el diálogo y luchar contra la desigualdad”.

Por tanto, en Bauman nos abrimos al diálogo entre la fe y la cultura, la ciencia social y la teología que reconoce todo el legado cultural, social y moral de la fe e iglesia en su servicio, solidaridad y compromiso por la justicia con los pobres de la tierra. Una apertura que, como nos enseña esta teoría crítica, nos abre al anhelo de esperanza y trascendencia en la justicia con las víctimas, a la vida plena-eterna con el Dios de la salvación liberadora.

Para que el mal, la muerte e injusticia no tenga la última palabra. Con esa fe y esperanza en el compromiso moral por la justicia, hemos hecho memoria agradecida de este profundo científico social, pensador y testigo que es Bauman. Nos llama a proseguir su legado, una sociología y ciencia social como “Arte de la vida”.

Autor

Agustín Ortega

Según el autor, este espacio recoge claves de acción-formación social y ética, para colaborar con la espiritualidad y misión ignaciana. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra (PUCE-SI) e Investigador externo del Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía. Estudió Trabajo Social, es Doctor en Ciencias Sociales y Experto Universitario en Moral, Doctor en Humanidades y Teología.

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