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Sobre retos y motivación profesional

Cualquiera que esté en mi misma situación, acabando la carrera y con ilusión por comenzar una nueva etapa de nuestra vida profesional, comprende la angustia que esto puede provocar. España se ve desde hace años sumida en una crisis que ha golpeado de lleno el tejido laboral, alcanzando récords en cifras de desempleo. Nos invade el miedo al no tener certeza de si la situación mejorará, de si el futuro, por el que tanto nos hemos esforzado en prepararnos, será tal y como lo imaginábamos.

La V Jornada CEDE, celebrada en Málaga el pasado miércoles 13 de noviembre, consiguió transmitirnos algo de calma y optimismo ante la perspectiva actual. No se puede negar que corren tiempos difíciles, pero ¿por qué no verlo como un reto y convertir el miedo en motivación profesional para autosuperarnos? Quien decide es nuestro carácter, pues la actitud que mostremos ante las circunstancias puede ser mucho más importante que la aptitud. Si bien es cierto que no está en nuestras manos cambiar las cifras nacionales, sí que lo está cambiar nuestra estrategia y brindarnos motivación profesional.

Formación. Una variable clave en el desarrollo de un directivo, y sumamente necesario para lograr ese grado de diferenciación tan demandado hoy día. Tenemos la generación mejor formada de la historia de España, y me sorprende que se diga con pena. ¿Desde cuándo una formación adecuada y profunda es un factor negativo? De acuerdo, el sistema productivo español no es capaz de absorber ese capital humano bien formado; pero ¿por qué quedarnos ahí? Si hemos tenido la voluntad y esfuerzo de conseguir una formación brillante, también hemos de tener el valor para salir a buscar el lugar donde seguir desarrollándonos. Vivimos en un mundo global. Perdamos el miedo a explorarlo y, de ese modo, explorar también nuestras capacidades internacionales.

Equilibrio emocional, el eje transversal de todo cuanto queramos hacer. Comenzar una nueva etapa no significa partir de cero. Todo lo contrario. Consiste en seguir el desarrollo personal y la motivación profesional. Un desarrollo que ha de basarse en todo momento en nuestras prioridades morales, pues si en el paso de la universidad al mundo laboral las dejásemos de lado, realmente nos estaríamos perdiendo a nosotros mismos en el camino. “La parte profesional es sólo eso: UNA parte de la vida”, así nos recordaban Amparo Moraleda y Francisco Belil la importancia de ser responsables para con nosotros mismos.

Un empresario, sea cual sea su posición jerárquica, ha de definir sus valores propios y ser fiel a ellos en todo momento. Lo que realmente importa es el esfuerzo, la perseverancia y la ilusión. Sonará repetitivo, pero no por escucharlo más veces dejará de ser muy cierto. Soy de esas personas que creen que el destino es una sucesión lógica de las decisiones que tomamos, y de cómo afrontamos las consecuencias de las mismas.

El mundo de la empresa necesita líderes transformacionales, profesionales que amen lo que hacen. Los miembros de CEDE no quisieron dejar pasar la oportunidad de desearnos suerte para nuestra incorporación al mundo laboral, animándonos a hacerlo con una maletín lleno de trabajo, rigor y compromiso. Esa maleta nos ha de acompañar durante todo el recorrido, pues, en palabras textuales de Amparo, “el éxito no es una meta, sino un camino del que hay que disfrutar”.

Autor

Teresa Espadafor

Estudiante de cuarto curso del Grado de Administración y Dirección de Empresas en Campus Córdoba. Secretaria del Club de Debate de la Universidad Loyola Andalucía

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