Balance de cómo ha sido ser profesor en el 2016

Ser profesor en el 2016

En realidad, Ser profesor en el 2016 de economía española y mundial en la Universidad Loyola Andalucía, sería un título más exacto. Pero quizás muchos docentes y alumnos compartan estas sensaciones.

Sé que lo hacen mis colegas de asignatura este año, Adolfo Cristobal y José Vallés, ilustre catedrático que nos ha hecho el honor de sumarse al Departamento de Economía. Es ésta una asignatura que se lleva impartiendo muchos años, con acusada personalidad desde sus inicios y muy centrada en la adquisición de conocimientos pero también en el desarrollo de nuevas capacidades y valores. Así que es un buen campo para fijarse en cómo cambia la tarea de enseñar y la de aprender.

Más de 80 tutorías personalizadas y de 320 correos electrónicos con mis 84 estudiantes de este año en la asignatura. Una media de contactos personales que es cada vez más alta si además contamos con los invisibles (los que no asisten y no se examinan… un grupo cada vez más inusual) y a los reacios a la comunicación personal. Una comunicación más rica que antes porque sus contenidos se amplían y que se ha hecho claramente bidireccional. Es decir, que ya no depende sólo de lo que el profesor quiere decir. Un cambio esencial en el modelo de enseñanza universitaria que vivimos.

Balance del trabajo del profesor

Varias sensaciones resumen el trabajo de este año. La primera es el efecto ceteris paribus. Un clásico de esta asignatura. Los alumnos llegan cargados de teoría económica y de escenarios definidos a partir de esa frase latina que significa permaneciendo constante los demás factores. Y se sorprenden cuando ven la realidad en acción.

¿Pero cómo es posible que, si bajan los tipos de interés, el consumo no aumente y con él lo hagan la inversión y el empleo? Créanme, la realidad causa verdadera sorpresa. Pasada una primera fase en la que se extiende la sospecha sobre si el profe controla de verdad la materia, la realidad se impone con su imprevisibilidad y sus factores nunca constantes.

La segunda sorpresa tiene que ver con la inevitable necesidad de pensar. Esta asignatura aplica los conocimientos adquiridos sobre la realidad económica, cuyos rasgos y estructuras pone sobre la mesa para estudiar sus relaciones. Hay que jugar al juego de las causas y las consecuencias, hay que prevenir efectos e imaginar escenarios. ¡Pero como voy a saber yo eso!, dicen indignados algunos.

El mejor momento del curso es cuando confirmas que lo han conseguido y cuánto han disfrutado haciéndolo, sacando conclusiones, elaborando discursos. Un grupo importante de alumnas y alumnos lo logran, pasando por encima del corta y pega, destetándose de los power point y de las lecturas obligatorias y superando la dependencia del buscador del google, de datosmacro o de la Wikipedia. Tenemos planes prometedores para el año que viene con los colegas de la Biblioteca para reducir el efecto constrictor de esos instrumentos en la libre reflexión.

Más sensaciones, ¿cómo explicar la realidad de hoy sin hablar del Plan del 59, sin traer a clase los pactos de la Moncloa? … dicen los maduros profesores a alumnos, nacidos en 199,5 que saben quién es Aznar pero sólo en su faceta de jarrón chino. O a gente para la que Suárez es un personaje de Cuéntame.

La diversidad de las referencias que sirven de fundamento al relato del desarrollo en España es otra nota destacada del año. Este año más porque se ve en el espejo de los cambios políticos que desafían el relato de la democracia española. A ver cómo se resuelve el 26J y vemos si la solución es aplicable en la asignatura.

Los alumnos desde la perspectiva del profesor

El debate sobre la calidad de las generaciones es otro clásico en los balances del año. Yo me posiciono del lado de los que afirman que son mejores cada año. Leen poco pero sus fuentes de información han crecido. Su panorama de intereses es más rico y, a pesar de su menor densidad de conocimientos, captan ideas y habilidades con más facilidad. No todo es halago. Mejor no hablamos de la nada marginal propensión a charlar más de lo debido durante la clase.

ser profesor en 2016Pero la gran batalla de esta generación es la de los Laptop students contra los pen and paper students. El Mundo recomendaba hace poco a los estudiantes tomar apuntes a mano para sacar mejores notas.

Pero si les interesa el tema, no se pierdan el más profundo The Case for Banning Laptops in the Classroom en el New Yorker de 2014. Especialmente recomendable para alumnos que dudan sobre qué hacer en clase para aprender con eficacia y criterio personal.

Autor

Pedro Caldentey

La Universidad Loyola Andalucía nace de una experiencia de universidad local pero abierta al mundo. Pedro Caldentey estudió en ETEA pensando en Melbourne y Estocolmo pero empezó su carrera descubriendo el mundo en Centroamérica. Es profesor de economía aplicada en el departamento de Economía y ha dirigido hasta 2015 la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación que promueve la presencia de la Universidad en actividades de formación y asistencia técnica y en intervenciones de desarrollo en América Latina y Asia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Calendario de Eventos

« Jul 2017 » loading...
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31