Un buen mediador ha de tener sobre todo actitudes.

Sentirse Mediador

Hace poco os decía que aprender mediación no es tan importante como sentirte mediador… y lo comparaba con la escritura.

Todo el mundo tiene derecho a saber leer y escribir pero muy pocos puedes ser escritores. Ser escritor es un oficio divino. Cuando originalmente el hecho de escribir consistía más en copiar, transcribir y crear documentos con fines primordialmente económicos, legales y de registro.

Originalmente no había gran variedad de autores explícitos, la mayoría eran anónimos. Al principio, escribir sólo era un oficio de transcribir.

Pero hoy, sin embargo, el oficio ha adquirido tanto prestigio pues se vincula directamente con la autoría, con la creación, con el dominio de las ideas y la verbigracia. Hoy, ser escritor significa mucho más, implica ser capaz de dominar al lenguaje, transmutarlo, tergiversarlo armoniosamente y con ello saber dirigir tu vida.

Ser escritor, en este tiempo, quiere decir representar una voz activa dentro de la sociedad, quiere decir ser capaz de hablar sobre lo que otros no se atreven. Actualmente, ser escritor significa entender la psique humana, entender a los demás….

La formación del mediador

Querer compartir con los demás lo que sabes y con ello exhibir, para no guardar nada ¿os suena algo de lo que decimos a la mediación?…

Algo que no se comprende, es que no es requisito estudiar una carrera humanística para ser escritor, y que no se necesita tener una formación o una licenciatura para ejercer tal o cual rama de la escritura: El mediador “escribe” con su trabajo las líneas que le trazan sus clientes desde lo que les ha pasado al destino al que quieren llegar, conduce a través de los sentimientos.

Filósofo o el psicólogo, escribe ensayos con la perspectiva del pensamiento, tras la exploración de las personas y su psique, hay temas sólo abordables desde la psicologia y no deben abordarse de otra forma; el abogado, escribe objetivamente desde la legalidad, buscando la justicia pero con el marco de la legalidad siempre presente, habla sobre los eventos y lo que ocurrió, busca la intencionalidad desde adentro hacia afuera con el hecho ocurrido.

Así, como piensas, así se escribe. ¿Cuántas veces se ha podido debatir sobre la formación de los mediadores… que si tal o cual formación o carrera? Lo único que nos aportan son “aptitudes” para ejercer diversas opciones, profesiones, oficios, si tenemos suerte.

Ser mediador, como el escritor, entre tantos oficios, no requiere tanto de licencias o maestrías o doctorados (que también), sino de “actitudes”.

Autor

Francisco Javier Alés

Abogado y Mediador, Director de la Escuela Sevillana de Mediación desde el año 2007, es Asesor y Delegado en Andalucía del World Mediation Forum, y Embajador de la Paz de la Fundación Argentina CERECO. Se incorpora a la Universidad Internacional Loyola Andalucía como Director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales.

Comments

  1. Muy acertado su comentario. Yo Le agregaría El sentir verdaderamente la profesión. Sentir verdaderamente elespíritu. Y el ser mediador No quiere decir que tengas que actuar como tal en un proceso de mediación sino que deve tener el perfil dentro y fuera de un proceso.

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