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Instante de la conferencia del jesuita José María Rodríguez Olaizola organizada por Loyola SED.

Pinceladas sobre una vida intensa para aprender a vivir en el siglo XXI

Pinceladas sobre una vida intensa, la de San Ignacio de Loyola, para aprender a aplicar esta experiencia a nuestra vida del siglo XXI. Este ha sido el objetivo de la conferencia ofrecida por el jesuita José María Rodríguez Olaizola en el Campus de Sevilla, en el marco de las actividades para el curso 2013-2014 organizadas por el Servicio de Evangelización y Diálogo de la Universidad Loyola Andalucía. Una intervención que ha invitado a los numerosos estudiantes de grado y postgrado presentes a reflexionar sobre quiénes son y cómo quieren su futuro, desde la perspectiva del fundador de la Compañía de Jesús.

Empezando por la dimensión individual, el «yo», Olaizola ha sido rotundo, «la inercia ya no es una opción, hace falta gente sólida que sea capaz de tomar las riendas de su vida y tomar decisiones, y para ello, es imprescindible conocerse, saber quién es uno. Y en este camino del autoconocimiento como vía hacia la libertad, San Ignacio es un verdadero maestro».  Liberarse de las dinámicas que nos tiranizan, aprender a educar el deseo en un equilibrio entre la razón y el corazón, reconocer nuestras propias trampas y comprender nuestros límites en una cultura que ensalza el ‘no limits’, son otras de las aplicaciones prácticas que nos muestra la vida del santo guipuzcoano.

En este sentido, José María Rodríguez Olaizola ha explicado cómo San Ignacio trataba de forma diferente a cada uno de sus compañeros «porque entendía los límites y capacidades de cada uno y les ayudaba a desarrollarse» y ha asegurado que «descubrir tus límites no es algo negativo, es el reverso de descubrir tus propias capacidades».

El fracaso también ha ocupado un lugar destacado en la intervención del sociólogo y comunicador jesuita. Así, ha indicado que, en una sociedad que ensalza el éxito por encima de todo «tenemos que ser capaces de asumir el aprendizaje que supone el fracaso, de lo contrario no seremos capaces de asimilar los golpes que seguro recibiremos el la vida, por eso no debemos privar a los jóvenes de la experiencia del fracaso«.

Pasando del «yo» al «nosotros», Rodríguez Olaizola ha emplazado a los jóvenes a vivir las relaciones con los demás desde la libertad profunda, «hace falta querer sin poseer, involucrar sin imponer, en cualquier nivel, ya sea amistad, relación de pareja…». Además, ha afirmado que hay que saber darse y agradecer en medio de la «cultura de la queja» y dejarse acompañar en este mundo solitario de relaciones virtuales.

Igualmente importante para este jesuita es que miremos al mundo desde una perspectiva analítica, subjetiva y creyente, para que seamos conscientes de que el mundo y la realidad son muy complejas pero que no todo vale, «hay que buscar el bien». Y esa mirada ha de extenderse a la Iglesia, «como hizo San Ignacio, al que le tocó vivir una época muy compleja y luchó desde dentro, sintiéndose parte de ella y queriéndola».

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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