Claves para prevenir la violencia de género en la adolescencia.

Cambiar el recuerdo para prevenir la violencia de género

El neurocientífico Eric Kandel, Premio Nobel en el año 2000, señala que “somos quienes somos por obra de lo que aprendemos y de lo que recordamos” (2007, p.28). Podemos ser mejores para el mundo aprendiendo de nuevo y recreando nuestra memoria.

La transferencia de ese principio al ámbito de la memoria autobiográfica y del desarrollo afectivo supone una clave para contribuir a la prevención y superación de la violencia de género en la adolescencia.

En 2013, el estudio del CIS sobre Percepción Social de Violencia de Género por la Adolescencia y la Juventud señalaba que un 56% de adolescentes percibe que las menores de edad son más vulnerables a sufrir malos tratos por parte de sus parejas o exparejas, un 36.4% piensa que los malos tratos verbales no deben ser castigados y un 28% conoce víctimas de violencia de género (VdG) en su entorno más cercano, incluyendo amigas (35.7%).

De acuerdo con la Macroencuesta sobre la Mujer de 2015, un 25% de mujeres de entre 16 y 19 años que han tenido pareja o expareja han sufrido violencia de control en alguna ocasión en los últimos doce meses. Los datos internacionales están en la misma dirección (Leen et al, 2013; Banyard y Cross, 2008): la VdG en diferente tipo de relaciones ya ha alcanzado la preadolescencia (10-13 años) y se manifiesta en todas las clases sociales.

Las causas de este problema social

La investigación ya ha demostrado que este problema social tiene causas de diferente naturaleza, entre las que figuran un aprendizaje social (interacciones con el grupo de iguales, personas adultas, escuela, medios de comunicación) en el que se establece una vinculación entre atractivo y violencia(Gómez, 2015).

Los daños cognitivos y emocionales en las víctimas de VdG son muchos, con consecuencias que pueden afectar el desarrollo a largo plazo (Ackard y Neumark-Sztainer, 2002; Chiodo et al., 2012; Ely, Nugent, Cerel y Vimbba, 2011; Wolitzky-Taylor et al., 2008). La Asociación Americana de Psicología (APA) ha señalado desde hace más de una década la necesidad de avanzar en la comprensión de la VdG con vistas a fundamentar intervenciones que, basadas en las mejores evidencias científicas, hagan posible un mañana libre de violencia para nuestras generaciones más jóvenes.

Ese objetivo de excelencia en el desarrollo humano es nuestra prioridad en la línea de investigación Memory, language and cognition del Departamento de Psicología. Lo hacemos a través de la psicología cognitiva y la neurociencia humana, poniendo el foco en la memoria autobiográfica de adolescentes relativa a relaciones afectivo-sexuales donde ha habido algún tipo de violencia, no solo con el objetivo de describir esa memoria sino sobre todo de apoyar el cambio de la misma para mejorar sus vidas.

Importancia de la memoria autobiográfica

Puesto que el recuerdo de lo aprendido constituye esquemas de conocimiento, en la medida que una chica recuerde con cierto grado de atracción una relación en la que ha habido violencia, esto influirá sus percepciones y decisiones en el presente y el futuro para el ámbito afectivo, pudiendo tener más posibilidades de repetir patrones similares de conducta o, escogiendo bien, puede no sentir completo bienestar.

Pero dos evidencias científicas nos permiten afrontar esta situación desde un punto de vista transformador: (1) la atracción hacia perfiles de masculinidad violenta es aprendida en la experiencia a través de las interacciones sociales, sobre todo con el grupo de iguales(Valls, Puigvert y Duque, 2008) y,(2) la memoria autobiográfica, la que es propiamente humana, es maleable (Cohen &Conway, 2008).

Sobre esta base, nuestra investigación plantea la hipótesis de que a través de la interacción comunicativa con las adolescentes y de ciertos usos del lenguaje en la misma, es posible transformar la memoria autobiográfica de relaciones violentas, fomentando mayor recuperación de la memoria de esos episodios, cognición crítica acerca de los mismos y, lo que es más importante, el cambio en algunas de las emociones asociadas a la memoria de esa relación, pasando progresivamente de evocarles atracción a producirles rechazo hacia aquellas personas que las menospreciaban y maltrataban y hacia los episodios vividos con ellas.

Con las evidencias que recogemos a través de relatos de recuerdo libre, entrevistas autobiográficas, cuestionarios sobre calidad de la memoria y medidas de la actividad cerebral, estamos avanzando, entre otras, hacia dos contribuciones de gran impacto científico y social:

a) identificar qué experiencias e interacciones fomentan la transformaciónde la memoria autobiográfica de relaciones afectivo-sexuales violentas hacia esquemas cognitivos que apoyen trayectorias de desarrollo afectivo libres de violencia, saludables y apasionadas;

b) demostrar que es posible superar el determinismo en esta cuestión si equipamos a las y los jóvenes con las mejores herramientas de discernimiento y análisis profundo y crítico de sus propias experiencias vitales y las de su comunidad.

Sandra Racionero Plaza, PhD.
Línea de investigación ‘Memory, language, and cognition’
Human Neuroscience Lab

Autor

Sandra Racionero

Sandra Racionero es directora del Departamento de Psicología de la Uniersidad Loyola Andalucía e Investigadora del Ramón y Cajal en Psicología Cognitiva.

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