Integración y cosmopolitismo: ideas por las que seguir trabajando

El regionalismo ocupa un lugar destacado en el debate sobre la gobernanza global. La vuelta al multilateralismo y la necesidad de una mayor adaptación de los Estados-nación a la lógica de la globalización, principalmente como fórmula de posicionamiento geoestratégico y de inserción en los mercados internacionales, le viene otorgando una importante cuota de protagonismo en la agenda y un intenso debate académico.

No es para menos. Pese a las reticencias de la clase política en otorgarle la centralidad que demanda, en Europa venimos siendo testigos de su relevancia desde que la errática gestión de la crisis financiera internacional nos despertó del sueño cosmopolita, sacando a la palestra algunos de los fantasmas que ya creíamos desterrados.

Desafiado por la crisis del euro y los efectos de la ampliación de 2004, ni siquiera el modelo europeo, referencia exitosa durante décadas, se salva de un cuestionamiento que podría dar lugar a la renacionalización de algunas políticas claves. Un escenario impensable hace ni tan siquiera una década.

Regionalismo en América Latina

En América Latina, el regionalismo ha sido también un instrumento estratégico en la definición de un nuevo modelo de desarrollo que se haga eco de su renovada posición en el Sistema Internacional. De ahí que incorporase distintas mutaciones a los mecanismos existentes y, con ello, animado el debate en las últimas décadas. Las transformaciones políticas y económicas que tuvieron lugar en la región han condicionado, sin embargo, que esta estrategia culminase exitosamente.

En estos momentos conviven hasta tres tipos de regionalismo que responden a las distintas visiones de entender el desarrollo y la posición de la región en el mundo:

Experiencia en regionalismo e integración comparada

Nuestra institución cuenta con más de dos décadas de experiencia en el análisis del regionalismo y la integración comparada, con especial énfasis en la integración latinoamericana y centroamericana por más señas. Algunos de sus frutos destacados se observan en la producción académica, con cinco tesis doctorales defendidas sobre dicha materia y más de una decena de publicaciones, y la actividad en materia de desarrollo y cooperación de la Fundación ETEA.

Respaldados por dicha trayectoria, el pasado mes celebramos en el campus de Palmas Altas el seminario El regionalismo y los desafíos estratégicos de América Latina, que contó con la participación de una veintena de expertos internacionales y funcionarios procedentes de las principales agencias multilaterales que operan en el ámbito del regionalismo.

Entre otros acudieron, desde la Secretaría de Estado Iberoamericano (SEGIB) a la Corporación Andina de Fomento (CAF), pasando por la CEPAL, el BID, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) o la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericano (SG-SICA), con quien los expertos de nuestra universidad venimos colaborando desde hace tiempo.

También estuvieron presentes la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) y la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID), que vienen apoyando a dichos procesos y con quien asimismo también nos unen vínculos de colaboración.

Conclusiones del seminario sobre regionalismo

En el balance, se estimó la coyuntura actual como un momento oportuno para la reflexión académica sobre el regionalismo, una reflexión que debe tener incidencia en las instituciones. Un elemento prioritario a tener en cuenta en esta reflexión es la insatisfacción que la mayoría de los procesos latinoamericanos ha generado en los actores involucrados y en la opinión pública en general, una percepción que se está propagando peligrosamente incluso sobre el proyecto regional por excelencia: el europeo.

El regionalismo debe ser un instrumento al servicio de las sociedades, que ofrezca soluciones a los problemas de la ciudadanía y no al contrario. Debe ser un instrumento de desarrollo, que aporte avances en materia de derechos y cuestione –desde las ideas y las instituciones- la supremacía incontestable de los mercados.

Parafraseando a Ulrich Beck, quizás todavía estemos a tiempo de activar la utopía ética cosmopolita contra el malestar que la paraliza. Merece la pena, ¿no?

Autor

Francis Santos

Investigador de la Fundación ETEA.

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