Yo me enamoré ¿y tú? La mediación 18 años después

Por el 1 febrero 2016
Situación de la mediación y el mediador
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Corría el año 1995 cuando conocí la mediación, cuando me enamoré de ella, cuando decidí que iba a ser para toda la vida.

Nunca sabré que hubiera pasado si no hubiera dado el paso, pero hoy sólo puedo decir que, cada día, me enamora más y que ojalá esté junto a mi durante toda la vida.

No existía normativa, no había un marco en aquella época que pudiera “proteger” nuestra relación, pero llegó el año 1998. Aquel año comprendí que “mi matrimonio iba a ser para toda la vida”.

Por fin nuestra relación estaba de alguna forma reconocida, por fin se “legalizaba”, aunque fuera una mera recomendación, como cuando tu familia te dice, “si estas ilusionado, sigue adelante”.

Reconocimiento legal de la mediación

El 21 de enero de 1998 surgía la recomendación que dio lugar al inicio del reconocimiento legal en  Europa de la mediación, que cumple su mayoría de edad. Es la recomendación nº R (98) 1 del Comité de Ministros a los estados miembros sobre mediación familiar, reglamento que fue aprobado por el Consejo de Ministros, a partir de la 616 reunión de los Delegados de los Ministros.

Y hoy, 18 años después, quiero contar como ha sido nuestra relación, como ha sido y es una vez que ha ido enamorando a más y más compañeros de esta increíble profesión.
La justificación de su recomendación sigue estando latente. El número creciente de conflictos familiares, particularmente los que resultan de una separación o divorcio, haciendo notar las consecuencias perjudiciales de los conflictos.  La necesidad de asegurar la protección del interés superior del menor, analizando las características específicas de los conflictos familiares y, sobre todo, que la relación en el tiempo continúa.

Claves y recursos para el mediador. Factores que influyen en la mediación.Y, sobre todo, reconociendo las ventajas de este método como la mejora de la comunicación o la reducción de costes de todo tipo, nos lanzaba este texto el “mensaje lapidario” que, aunque muchas veces no hemos querido atender, ya es “lapidario” para trabajar por y para la mediación: recomendamos a los gobiernos de los estados miembros instituir o promover la mediación familiar o reforzar la ya existente.

¿Por qué no intentamos lo que se recomienda?; ¿por qué nos cuesta reconocer la razón?, ¿por qué muchas veces es difícil que lo público adopte decisiones? Creo que los mediadores ya dimos el paso, muchos compañeros y compañeras de distintas profesiones de origen, hemos asumido y adoptado esta recomendación, en pro de clientes y de la búsqueda de la calidad de la justicia que surge de las cenizas de un conflicto.

Espero que cada lector saque su propia conclusión, pero este post no es más que para analizar esa mayoría de edad.

Recomendaciones para mediación

Esta recomendación se basaba bajo unos criterios muy razonables, de los que el tiempo han dado o quitado la razón, sin ser exhaustivo y analizar muchos, que no tienen quizás un debate concreto, me permito mencionar los mas controvertidos, siendo los siguientes:

  1. Los Estados son libres de determinar cuáles son las cuestiones o los casos cubiertos por la mediación familiar: si no existía un límite, no podíamos entender en estos años porque los inicios se basaban solo en crisis matrimoniales y/o sus consecuencias. Menos mal que la experiencia ha sido la que fue dando la razón a la ampliación de cubrir más casos, porque no cualquier conflicto surge de las relaciones familiares.
  2. En cuanto a la organización de la mediación, dentro de cada país, en principio no debía ser obligatoria, asumiendo el dicho de “dos no llegan a un acuerdo si uno no quiere”, bien sea por la vía del sector publico o del sector privado. Y la pregunta es ¿hemos avanzado en alguno de estos sectores?.Si hablamos del público muy muy lento, por no decir casi imperceptible. Hace falta un salto de calidad de nuestras administraciones, para que de verdad “den su brazo a torcer” y, apuesten definitivamente, por una “mediación profesional” en la que puedan sentarse en situación de igualdad, los ciudadanos y el poder público, donde exista la discrecionalidad. Y, en el ámbito privado, saber difundir cada uno de nosotros la mediación, saber que nadie apuesta por ella, si nosotros mismos no somos sus principales valedores ante la sociedad.
  3. Conforme al mediador, nada tengo que decir ya que si bien sería muy amplio el debate sobre su formación, que durante estos años nos llevó a hablar de horas, expertos, másteres. No quiero más que decir que la importancia no está en aprender esta profesión, sino en “aprehenderla”, hacerla nuestra, sentirnos mediadores
  4. Los Estados debían facilitar la aprobación de los acuerdos de mediación por la autoridad judicial u otra autoridad competente a la que las partes lo soliciten y facilitar los mecanismos de ejecución de estos acuerdos conforme a la legislación nacional. Un aspecto que debemos mejorar, sirva a modo de ejemplo ya que si bien la ley Nacional de 2012, así lo reconoce. También es cierto que en muchos asuntos no se reconoce esa labor intachable que puede desarrollar un mediador en un proceso, ya que se trata de conseguir que sean las propias partes las dueñas de sus decisiones y más en un ámbito privado, donde deben y pueden tener un pleno derecho a su autodeterminación. La elevación a público no debe ser una inspección, sino más bien una consolidación del acuerdo. Así se reconoce cuando la recomendación habla de “reconocer la autonomía de la mediación y la posibilidad de que está haya tenido lugar antes, durante o después de un proceso judicial”.
  5. Por último, referirme a la promoción y acceso a la mediación. La recomendación habla de que “los Estados deben promover el desarrollo de la mediación familiar, especialmente por la vía de programas de información dispensados al público para permitir una mejor compresión de este modo de acuerdo amistoso de litigios familiares”. Esta promoción 18 años después, o no ha sido suficiente o no ha sido eficaz. Existe cada día más profesionales acreditados, cualificados, pero no hay mediaciones.

Una eficaz promoción hubiera llevado a revertir esas apreciaciones que he querido compartir; por eso se vuelve a insistir en “esforzarse en adoptar las medidas necesarias para permitir a las partes el acceso a la mediación familiar

Mediación familiar y resolución de conflictos

Y termino. Quizás como comencé, Cada día estoy más enamorado de ella y, desde la Universidad Loyola Andalucía, donde nos establecimos “ella” y yo,  pero con el símil de derecho civil. Me acuerdo de los momentos vividos, de la cantidad de alumnos de lo que he aprendido más de lo que yo les he podido enseñar. Hoy que, a pesar de que la mediación cumple su “mayoría de edad”, todavía no es independiente, todavía no tiene trabajo, todavía sigue formándose.

Ojalá cuando vuelva a escribir en el 20 o 25 cumpleaños hablemos de una realidad eficaz, por la que en su día “nació”. Feliz cumpleaños amiga.

Francisco Javier Alés Sioli

Francisco Javier Alés Sioli

Abogado y Mediador, Director de la Escuela Sevillana de Mediación desde el año 2007, es Asesor y Delegado en Andalucía del World Mediation Forum, y Embajador de la Paz de la Fundación Argentina CERECO. Se incorpora a la Universidad Internacional Loyola Andalucía como Director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales.

2 Comentarios

  1. MONICA

    3 abril, 2016 at 19:25

    Interesada en contactarme por mediacion en el sistema escolar.
    Experiencias y vivencias
    Soy de Chile

  2. Marisol

    4 abril, 2016 at 3:07

    Hola, soy abogada y mediadora en Argentina, mas precisamente en Ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. He leído muy atentamente la nota, pese a que en esta provincia hace cuatro años que se ha dispuesto la obligatoriedad de una instancia previa al juicio por medio de la Mediación, tenemos grandes dificultades en la aceptación de colegas abogados. También hay falta de promoción y difusión. Tales cuestiones nos han llevado a formar una Asociación Civil de Mediadores por la Paz Social (Meppso) con el objetivo principal de defender este método tan valioso que las personas poseen para resolver sus conflictos. Los felicitamos por cumplir la mayoría de edad, y en apostar por la paz. Saludos cordiales desde Rosario, Santa Fe, Argentina.

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