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Reconocidos profesionales del ámbito empresarial y jurídico impartirán el Diploma de Especialización en Compliance

El Compliance, sistema de prevención del delito y cumplimiento normativo, aparece en España, con la reforma del Código Penal en el año 2015,  cuando las  personas jurídicas comienzan a ser consideradas sujetos responsables penalmente, por los actos o hechos delictivos cometidos por sus trabajadores.

Desde ese momento, las empresas están haciendo un gran esfuerzo para desarrollar programas de cumplimiento normativo que en su ámbito permitan prevenir los delitos que pudieran ser cometidos en un futuro, y de los que pueda ser responsable jurídica y penalmente.

Un diploma impartido por reconocidos profesionales del sector

Loyola Másteres, debido a la gran demanda de profesionales especializados en esta ámbito, ha puesto en marcha el Diploma de Especialización en Compliance, que cuenta con un  claustro conformado por profesionales de referencia en el panorama nacional y expertos de reconocido prestigio, provenientes del ámbito jurídico y empresarial. La formación se iniciará en el mes de febrero y podrá cursarse tanto en modo presencial, desde el campus de Sevilla de la Universidad, como en modo virtual presencial desde cualquier punto geográfico.

«La Universidad Loyola es la única Universidad andaluza designada oficialmente como institución que forma a los profesionales del Compliance»

Entre estos profesionales se encuentran Vicente Magro, magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo,  especialista en Compliance. Magro también ha sido presidente de la Audiencia Provincial de Alicante y magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid. El magistrado explica que la especialización con programas formativos es «muy importante porque permiten acumular conocimientos a la hora de poder colaborar en la llevanza del Compliance en las empresas y en la posible participación como peritos en los procedimientos».

En virtud del acuerdo suscrito con la Asociación Española de Compliance, la Universidad Loyola es la única Universidad andaluza designada oficialmente como institución que forma a los profesionales del Compliance para afrontar el examen de obtención de la Certificación de Compliance CESCOM® y la Acreditación de Internationally Certified Compliance Professional, reconocida por IFCA (International Federation of Compliance Associations).

Vicente Magro, en este sentido, explica que es necesario « acreditar  la formación  que se debe exigir  para obtener la titulación de experto en compliance y objetivizar quién está en condiciones de ofrecer sus servicios para el desempeño de esta actividad».

Proteger, la labor principal del compliance

Del ámbito empresarial, el Diploma de Especialización en Compliance, de Loyola también cuenta con profesionales en activo que compartirán su experiencia con el alumnado. Es el caso de Natalya Pokryshha, Compliance Specialist en Grupo Mediapro y de Laura Grande, Compliance Officer en GSK, compañía farmacéutica.

«El compliance busca el equilibrio continuo entre maximizar la oportunidad de negocio manteniendo el nivel de riesgo dentro de los límites establecidos por el consejo de dirección. Su visión siempre tiene que tener en cuenta ambas variables»

Natalya Porkryshkas explica que entre sus funciones principales destaca  la coordinación de la estructura de la organización para prevenir riesgos de corrupción (Sistema de Gestión Integrado Anticorrupción), así como la coordinación de los procesos de debida diligencia con terceras partes con las que el Grupo se relaciona». Laura Grande añade que «la función de compliance es una función de control interno que se dedica principalmente a gestionar el riesgo de incumplimiento con la legislación y las normas vigentes. En su día a día se encarga de «operacionalizar» dichas normas, es decir, embeberlas en los procesos internos de la empresa para que así se cumplan por el mero hecho de ejecutar el proceso».

La compliance officer de GSK explica que «es una función que busca el equilibrio continuo entre maximizar la oportunidad de negocio manteniendo el nivel de riesgo dentro de los límites establecidos por el consejo de dirección. Su visión siempre tiene que tener en cuenta ambas variables. Hay que ayudar al negocio a saber identificar bien los riesgos a los que se expone y ayudar a mantenerlos controlados».

Errores más comunes en las empresas españolas

Eloy Velasco, magistrado de la Audiencia Nacional, Sala de Apelación y reputado especialista en delincuencia empresarial, corresponsal nacional de Eurojust para asuntos de Corrupción y punto de contacto de la Red Judicial Penal Europea, es otro de los miembros del claustro del Diploma que desarrolla Loyola Másteres y que se iniciará en el mes de febrero.

Entre los errores más comunes en los que inciden las empresa españolas y sobre los que puede actuar para su mejora el compliance officer indica que «hay bastantes, pues aún no estamos familiarizados con la responsabilidad penal de la persona jurídica» y destaca la figura del  CCO como profesional especializado  para asesorar y evitarlos.

El magistrado explica que se cometen «desde errores en la confección de los modelos o planes de prevención de delitos y Compliance: deficitario mapeo de riesgos, deficitaria indicación o definición inconcreta de controles paliativos, minorativos o reductores de riesgos, hasta la no contemplación de los dos niveles de responsabilidad penal marcados en el párrafo 1 del Art. 31 bis CP, o el no desarrollo de exigencias legales para la atenuación o incluso exención de la pena, que siendo necesarios por exigencia del párrafo 5º del mismo precepto, son sistemáticamente olvidados, con las negativas consecuencias que supone si la causa entra en un Juzgado penal».

La autonomía del compliance officer

Uno de los principios rectores de la labor del Compliance Officer es la autonomía que le permite  actuar por iniciativa propia, sin necesidad de recibir órdenes para llevar a cabo sus funciones.

«El compliance officer no puede ejercer si toma una postura de confrontación. No es alguien que está enfrente o en contra del negocio, es al contrario, es alguien que está al lado del negocio»

Laura Grande explica que «es fundamental que el compliance officer tenga independencia para poder destacar aquellos aspectos que necesitan mejoría o que suponen un riesgo. Sin embargo, el compliance officer no puede ejercer si toma una postura de confrontación. No es alguien que está enfrente o en contra del negocio, es al contrario, es alguien que está al lado del negocio y que ayuda a que  crezca de forma sostenible. Se trata de un aliado de mucho valor para el desarrollo de negocio».

Porkryshkas  coincide en esta premisa «la función de Compliance debe tener un elevado grado de autonomía, pues de lo contrario se vería sujeta a presiones que imposibilitarían el desarrollo de su actividad. La aplicación de los valores éticos en el seno de la organización no distingue de cargos profesionales, y la independencia de la función de Compliance es fundamental para una toma de decisiones objetiva e imparcial»

Responsabilidad del Compliance

El compliance officer podrá tener responsabilidad civil por ejercicio insuficiente u omisivo de su actividad. Así lo explica el magistrado Eloy Velasco «siempre que no tenga connivencia delictiva o participación concreta en la acción criminal, no responderá penalmente en el delito de la empresa, de la corporación o entidad pero sí podrá tener responsabilidad civil por ejercicio insuficiente u omisivo de su actividad». 

Vicente Magro aclara que tendrá «las mismas responsabilidades que cualquier profesional, civil y penal, por lo que es preciso disponer de un aseguramiento específico con póliza ad hoc para esta función, aunque la buena formación minimiza los riesgos».

El perfil del especialista en Compliance

Según la responsable de Compliance en GSK, Laura Grande, un buen profesional en esta materia tiene que tener entre sus  características principales: independencia, mentalidad riesgo-control, capacidades analíticas y mucha empatía.

«El compliance es una persona con habilidad comunicativa, liderazgo y visión estratégica»

Asimismo,Natalya Porkryshkas cree que «además de tener un conocimiento adecuado de las obligaciones legales y su interpretación, es una persona con habilidad comunicativa, liderazgo y visión estratégica. Asimismo, creo que la función del compliance se enriquece con la diversidad de perfiles profesionales, que crean sinergias y permiten tener una visión multidisciplinar de un mismo problema».

También los profesionales recalcan la importancia de la especialización a través de programas formativos. Para Eloy Velasco «nos hallamos ante una compleja modalidad de prevención de riesgos delictivos en la entidad para evitar la responsabilidad penal, que apenas lleva 5 de los 10 años desde su entrada en vigor en aplicación, que precisa de conocimientos multidisciplinarios (mercantil, laboral, concursal, penal…) y que está en constante cambio y desarrollo, por lo que es imprescindible aprender de los operadores, que trabajan en ellos a diario, su correcta aplicación profesional en cada empresa, asociación, fundación, corporación, club deportivo o entidad del sector público…para obtener las ventajas económicas y jurídicas que deriva».

 

 

 

Autor

Nuria López

Periodista del Servicio de Comunicación, RR.II. y Marketing de la Universidad Loyola. nlopez@uloyola.es Twitter: @Nurialsanchez

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