Psicología y experiencia espiritual

Cada vez estamos más convencidos por nuestra experiencia docente e investigadora que, como ponen asimismo de relieve diversos autores, la corriente filosófica y de pensamiento conocida como personalismo comunitario tiene mucho que aportar a las diversas materias de la cultura y de las ciencias sociales o humanas, como es la Psicología. El personalismo con su humanismo renovado, con su antropología integral y su horizonte ético-social posibilita una adecuada y cualificada ciencia psicológica. Una psicología humanizadora y liberadora, social e integral en donde se contemplan e inter-relacionan fecundamente las diversas dimensiones de las personas. Sin oposición o dualismos entre la razón y lo espiritual, la inteligencia y la mística, la contemplación y la acción, la meditación y el compromiso social.

Es una psicología que, por tanto, integra todas estas experiencias humanas y trascendentales de la verdad y del conocimiento, de la estética y la belleza, de la ética y el bien o bondad, de la espiritualidad y trascendencia. El personalismo con su filosofía y antropología global permite el dialogo con las diversas corrientes o escuelas de la psicología  y sus diversos acentos o perspectivas. De tal forma, que resulta una psicología científica, interdisciplinar e integral en la articulación de las diversas dimensiones de los seres humanos. Tales como la conciencia y la conducta, el conocimiento y la acción, lo personal y social, lo cultural y lo económico, lo político y lo místico.

Es una psicología que humaniza y libera integralmente a las personas en el amor fraterno y solidario, en la paz, en la reconciliación y el perdón, en la conciencia moral y social, en la responsabilidad ética y en el compromiso por la justicia con los pobres de la tierra. La psicología personalista hace posible desarrollar todas las posibilidades de los seres humanos y sus comunidades, la vocación y el sentido de la existencia, la felicidad y la madurez. Y esta vida feliz y buena (en el bien), virtuosa y de excelencia se va realizando en la entrega y en la honradez, en el servicio y compromiso fiel del amor fraterno, de la lucha por la paz y la justicia con los pobres. Es una psicología del compromiso y de la militancia, de la fidelidad amorosa al ideal o ideales, que nos hace verdaderamente libres, liberados y liberadores, en la responsabilidad moral y solidaria.

Esto es, una vida que acoge en alegría y acción de gracias el don de los otros y del Otro, de la realidad humana, trascendente y espiritual que se nos dona y nos hace ser o vivifica, y sirve y compromete con los demás, con el mundo y la historia. Esta psicología contemplativa y espiritual, comprometida o militante y liberadora busca, por tanto, el bien más universal, el bien común y la justicia con los pobres; frente a todo mal, dominación, opresión e injusticia, Es pues una psicología ética, social y política que posibilita el protagonismo, promoción y liberación integral de los pobres y excluidos, de los oprimidos y de las victimas de historia. En este sentido, la psicología humanista-personalista promueve la vida y dignidad de las personas, sus derechos y deberes, el que las personas, los pueblos y los pobres sean sujetos y protagonistas de la realdad social e histórica, de su desarrollo liberador e integral; contra toda relación, estructura social o sistema político y económico que no promueva esta vida, dignidad y desarrollo humano, social y global.

Es una psicología cultural y educativa-pedagógica, moral y crítica que cultiva la conciencia social, la razón autónoma-ética y liberadora en la búsqueda de cauces, mediaciones e instituciones que posibiliten esta promoción, justicia y liberación con los pobres de la tierra. Esta psicología de forma interdisciplinar se articula con el resto de saberes y ciencias como las sociales, humanas y la filosofía. Para conocer, comprender y transformar estas relaciones, estructuras y sistemas que causan la opresión, desigualdad e injusticia que sufren las personas, los pueblos y los pobres. Tal como sucede en nuestra época con el neoliberalismo económico, con el capitalismo que por naturaleza es inhumano, inmoral, injusto. El capitalismo que permanentemente genera dominación, opresión y deshumanización: en forma de hambre, de pobreza y exclusión; de guerras, violencias y agresiones o maltratos múltiples; de crisis económica y social, crisis ética y espiritual.

Psicología personalista

La psicología personalista y crítica-liberadora impulsa la concientización y responsabilidad ante toda injusticia, deshumanización y alienación o sin sentido (nihilismo). Tal como está dictando el capitalismo global, la civilización capitalista que impone el individualismo y el relativismo postmoderno o nihilista, el mercantilismo y la competitividad, el consumismo y el hedonismo. Lo que genera tanta infelicidad, injusticias y patologías como la pobreza y la marginación, las adicciones y la falta de sentido, las depresiones y suicidios, las violencias y guerras. Es pues una psicología que nos liberara de todas estos males, patologías e idolatrías (falsos dioses) del egoísmo e individualismo, del poder y del tener-riqueza (del ser ricos), de todo mal e injusticia. Y nos trasciende al ser-persona, al ser solidario y comprometido con los otros, con los pobres y víctimas, a la vida y trascendencia de la existencia.

Es pues una psicología de la esperanza, de la razón cálida o cordial (del corazón-amor) y de la inteligencia trascendente-espiritual. Aquella que, esperando en el amor y en el compromiso por la justicia, se abre a la trascendencia, a la vida plena, eterna donde el mal y la injusticia, todo sufrimiento y muerte no vencerá. Como se observa toda esta psicología humanista-personalista permite el dialogo con la fe y con la cultura, con la espiritualidad cristina e ignaciana, con la enseñanza y doctrina social de la iglesia. En una inter-relación fecunda e interdisciplinar. Así nos lo enseña la misma fe y espiritualidad, la teología, la iglesia y su pensamiento social cristiano-católico. Como está  mostrando todo lo expuesto hasta aquí, de forma admirable ese testimonio espiritual, humano y ético que es el Papa Francisco. La psicología personalista y espiritual, que busca la felicidad y la vida fecunda, se abre a la fe y a la alegría de la Buena Noticia (Evangelio) que nos ha revelado Dios en Jesús y su proyecto. Es decir, el Reino de Dios y su fraternidad, amor y perdón, su paz, justicia y felicidad, su vida y vida plena, de trascendencia y eternidad.

Autor

Agustín Ortega

Según el autor, este espacio recoge claves de acción-formación social y ética, para colaborar con la espiritualidad y misión ignaciana. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra (PUCE-SI) e Investigador externo del Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía. Estudió Trabajo Social, es Doctor en Ciencias Sociales y Experto Universitario en Moral, Doctor en Humanidades y Teología.

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