Proyecto BARAKA: la Universidad en la frontera

La frontera de Nador-Melilla es una microrrepresentación  de  los retos e incongruencias de nuestra sociedad global. Los saltos masivos de inmigrantes subsaharianos nos han traído esa realidad a casa y hemos descubierto lo cerca que la tenemos en kilómetros, afectos y preocupaciones.

La Congregación General 35 de la Compañía de Jesús hacía en el año 2008 una llamada a situarse en las fronteras para percibir el mundo desde la  perspectiva de los excluidos y para unirse a los que los acompañan.  Es un concepto que desborda lo geográfico y que ilumina el proyecto de la Universidad Loyola Andalucía. Decía el Padre Adolfo Nicolás en su discurso a la Congregación General:

«Pienso yo hoy para mí cuáles son ahora las “naciones”. En efecto, aquí estamos todas las naciones geográficas, pero quizá existen otras naciones, otras comunidades no geográficas, sino humanas, que reclaman nuestra asistencia: los pobres, los marginados, los excluidos. En este mundo globalizado aumenta el número de los que son excluidos por todos. De los que son disminuidos, porque en la sociedad sólo tienen cabida los grandes, no los pequeños. Todos los desaventajados, los manipulados, todos estos, son quizá para nosotros estas “naciones”: Las naciones que tienen necesidad del profeta, del mensaje de Dios».

Nador y Melilla son frontera en todas sus acepciones. La doble valla y sus concertinas y cuchillas son una poderosa representación visual de los muros del siglo XXI, de la puerta entre dos mundos artificialmente separados. Está cargada de simbolismo porque es una frontera entre culturas y religiones, entre Europa y África, entre desarrollo y pobreza. Pero repasando la historia del Mediterráneo y el fecundo cruce de culturas que se ha producido en sus riberas, la valla europea aparece como un objeto arcaico e inútil. No hay argumentos que legitimen exclusiones en el derecho a disfrutar de una vida digna ni muros que frenen el afán de sobrevivir y ofrecer un futuro mejor a los tuyos.

La Universidad Loyola Andalucía en el Centro Baraka-Nador

Pero Nador y Melilla son también un problema de solución compleja en un momento de crisis. No es fácil gestionar la llegada masiva de inmigrantes con recursos escasos para atenderlos. Ni lo es que España resuelva un problema al que se enfrenta por su condición de límite de Europa y en medio de la falta de reacción y compromiso de la Unión Europea. Ni debemos olvidar que las fronteras atraen  con frecuencia el delito y la violencia, la trata de personas o el tráfico de drogas. Como cualquier problema complejo, no existen para éste soluciones fáciles.

La Delegación de migraciones de la Diócesis de Tánger tiene como delegado en Nador a Esteban Velázquez, sj  gracias al que hemos tenido la fortuna de conocer de primera mano la realidad de la frontera. La Delegación de Migraciones atiende esta realidad con dos iniciativas de enorme mérito y trascendencia. Por una parte, atiende a los inmigrantes que esperan el salto a Europea desde el monte Gurugú y otros montes cercanos a Nador, ya sea saltando la valla, ya sea cruzando el mar con pateras y lanchas.

Además, gestiona el Centro Baraka, un centro de formación para grupos excluidos de su entorno, jóvenes y mujeres especialmente, a los que enseña francés y español  y ofrece cursos de cocina, electricidad, costura, informática y otras habilidades profesionales.

Ante la pregunta de cómo evitar la urgencia de emigrar y el dolor de empeñar la vida en el esfuerzo, la respuesta es la generación de oportunidades suficientes en cada país de origen. Y eso es lo que ofrece el Centro Baraka en el norte de Marruecos.

El Centro Baraka funciona desde hace algunos años con la tutela de Cáritas Tanger y el apoyo esencial de Solidaridad Don Bosco que, con la financiación de la cooperación española a través de la AECID, ha permitido construir unas instalaciones muy funcionales, ofrecer un catálogo de cursos y reunir un grupo de gestores/as y profesorado que han permitido mantener una intensa actividad.  Esta financiación termina y el Centro Baraka necesita prolongar sus apoyos.  Por eso, junto a las organizaciones mencionadas  y a otras organizaciones seguimos trabajando desde la Fundación ETEA en la búsqueda de fondos públicos.

Pero el testimonio cercano y fraterno de Esteban Velázquez y la cercanía de Nador nos ha hecho pensar que la urgencia del problema demanda a la Universidad Loyola Andalucía una respuesta distinta, más rápida y más profunda. ¿Por qué no traer la frontera a la universidad y llevar la universidad a la frontera? ¿Qué mejor tema que éste para aproximar a nuestra comunidad universitaria la complejidad del derecho al desarrollo y las injusticias de una sociedad global que, pese a sus extraordinarios avances y recursos, es incapaz de garantizar una vida digna a enorme parte de su población? ¿Qué mejor que esta frontera nuestra para ilustrar el coste de haber nacido en el lado complicado del muro? ¿No es este un caso claro de respuesta directa de la comunidad que no debemos ni podemos dejar a la subvención pública?

Esteban Velazquez y miembros de la comunidad universitaria de Loyola Andalucía
Esteban Velazquez y miembros de la comunidad universitaria de Loyola Andalucía

Por eso queremos proponer a la sociedad que tenemos cerca y especialmente a los alumnos, profesores, investigadores, personal administrativo y de servicios, antiguos alumnos, socios y amigos, a la comunidad de la Universidad Loyola Andalucía que nos ayuden a responder a este reto con una solidaridad directa y con el sentido de urgencia que precisa.

Con la colaboración de un grupo de alumnos, hemos lanzado una campaña que diseñada por ellos pretende acercar la labor que la Delegación de Migraciones de Nador hace en torno al Centro Baraka y a la atención a los inmigrantes en la frontera.  Os pediremos apoyo financiero directo  a través de nuestra campaña de crowfunding. La campaña ya está en las redes sociales en facebook y twitter.

Y os animamos a ver este vídeo que resume la campaña sobre el centro Baraka, elaborado por Álvaro y José, alumnos del grado de comunicación de la Universidad.

Pero nuestro principal objetivo es promover el compromiso con la realidad que atiende el centro Baraka y la Delegación de migraciones de Tanger. Estamos seguros de que la frontera nos va a permitir  a todos a un profundo diálogo entre la justicia, el servicio a los demás, la fe y la cultura. Nos gustaría que la Universidad Loyola Andalucía pudiese hacer de portavoz de esa realidad en España y en las redes internacionales de la Compañía y la Universidad. Ese es el empeño y el compromiso que ponemos desde la Fundación ETEA, el Servicio de Evangelización y Diálogo y la Dirección de Relaciones Internacionales a disposición de los que formamos parte de la comunidad universitaria Loyola Andalucía

Autor

Pedro Caldentey

Pedro Caldentey del Pozo es Director del Departamento de Economía y profesor de Economia Aplicada de la Universidad Loyola Andalucía. Es especialista en economía del desarrollo e integración regional comparada.. Es Director del Máster de Investigación en Desarrollo Inclusivo y Sostenible de la Universidad Loyola Andalucía. Es investigador y Vicepresidente del Patronato de la Fundación ETEA. Es patrono de la Fundación Entreculturas y Secretario de la Junta Directiva de Fairtrade Iberia. Ha trabajado en el diseño de políticas de desarrollo con el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Unión Europa, CEPAL, OCDE, IICA y los organismos del Sistema de la Integración Centroamericana.

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