Las profesoras Pilar Aguilar y Desiré Ruiz.

Dos investigadoras participan en un proyecto en Nicaragua para reducir la violencia juvenil

Pilar Aguilar y Desiré Ruiz son profesoras e investigadoras del Departamento de Psicología de la Universidad Loyola Andalucía. Actualmente, trabajan junto a la Fundación ETEA-Instituto de Desarrollo de la Universidad Loyola Andalucía, en el programa INTEMO, que pretende reducir la violencia en los jóvenes nicaragüenses a través de la formación en habilidades emocionales. Un proyecto que ya ha dado resultados positivos en España y que ahora, gracias a los fondos de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID), pretenden llevar a este país centroamericano, donde la violencia juvenil es uno de los grandes problemas sociales. Acaban de regresar de Nicaragua, donde han estado formando a personal de Fe y Alegría y de la UCA de Managua para que puedan aplicar el programa en los centros escolares participantes en el proyecto.

¿Cuál es la situación actual en relación a la violencia juvenil en Nicaragua? 

La violencia en Nicaragua ha experimentado en los últimos años un aumento que afecta sobre todo a la población mayoritaria, niñas, niños, adolescente y jóvenes mujeres. Esto conduce a la desarticulación entre la población de las comunidades especialmente vulnerables, donde Fe y Alegría (FyA) tiene presencia, lo cual a su vez tiene una incidencia negativa para el ejercicio de derechos de esta población.

“El 83% de las agresiones sexuales son sufridas por mujeres menores de 18 años, generalmente causadas por un conocido o un familiar”

Según los boletines estadísticos del Instituto de Medicina Legal para el 2015, las cifras entorno a este tipo de violencia son las siguientes: de 260 casos de violencia sexual, de los que el 90% son mujeres y el 83% de las agredidas son menores de 18 años. De estos casos, un 52% son menores de 13 años. Además, el 81% de las agresiones son causadas por un conocido o alguien cercano, un miembro de la familia, novio, padrastro…

También son preocupantes las cifras relacionadas con la violencia de género, tanto por número de homicidios como en cuanto a violencia sexual. El número de feminicidios está creciendo año con año, y afecta principalmente a mujeres con edades entre los 21 y los 40. Además, hay que tener en cuenta, que las lesiones a causa de la violencia intrafamiliar y sexual contra las mujeres, están subregistradas, puesto que este problema se oculta en la sociedad.

¿Cuáles son los principales factores que la generan?

La problemática social que se manifiesta en los diversos tipos de violencia, con una fuerte expresión en la violencia basada en género que afecta principalmente a niñas y mujeres, limita a adolescentes y jóvenes a ejercer sus derechos humanos. Según la Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud, casi la mitad (49%) de las personas consultadas quisieran cambiar cosas vinculadas a la violencia y un 41% quisiera cambiar aspectos vinculados con el abuso sexual. En los grupos focales, este tema fue identificado como una de las principales causas por la que la gente joven se va de sus casas.

“Los jóvenes indican que la violencia es uno de los principales problemas que existen en las comunidades y barrios”

Del derecho a la protección contra la violencia, en el informe de resultados del taller de diagnóstico participativo sobre prácticas de promoción social, los jóvenes refieren que la violencia es uno de los principales problemas que existen en las comunidades y barrios, y que a pesar de ser un asunto claramente sentido e identificado, no hay acciones desde los derechos humanos para hacer de este tema un asunto de agenda pública.

Las lesiones a causa de la violencia intrafamiliar y sexual contra las mujeres están sub registradas, puesto que este problema se oculta en la sociedad. La situación anterior se refuerza por la influencia que ejercen los medios de comunicación, a través de los informativos y programas en donde se promueve una cultura machista y excluyente de los derechos de las mujeres.

Otra situación que incide, es la calidad de tiempo de la familia hacia sus hijos, por la prevalencia de la irresponsabilidad paterna, que deja a su pareja la responsabilidad de criar a los hijos y la migración de las madres y padres a otros países por motivos económicos, generando desintegración familiar, desprotección de los menores, carencia afectiva y sentimientos de abandono que no son atendidos debidamente, afectándoles en su rendimiento escolar y comportamientos antisociales que afectan sus vidas y las personas a su alrededor.

“La desintegración familiar y la carencia afectiva que sufren los menores les afecta en su rendimiento escolar y generan comportamientos antisociales”

Esta privación de derechos básicos, así como la ausencia de herramientas para construir ciudadanía, respecto a la diferencia y la construcción de nuevas masculinidades, desencadenan en diversos tipos de violencia, sobre todo la violencia basada en género afectando fundamentalmente a niñas y mujeres.

El informe de resultados del taller de diagnóstico participativo sobre prácticas de promoción social, realizado por Fe y Alegría, los jóvenes refieren que la violencia es uno de los principales problemas que existen en las comunidades y barrios, y que a pesar de ser un asunto claramente sentido e identificado, no hay acciones desde los derechos humanos para hacer de este tema un asunto de agenda pública.

Muchas de las manifestaciones de violencia intrafamiliar son detonados por el consumo de drogas, entre estas el alcohol de algún familiar, dejando en una posición de vulnerabilidad en el hogar a los menores de edad y a las mujeres. Estos datos quedan reflejados en el estudio que se hizo para elaborar la línea de base: el 13.1% de los estudiantes encuestados afirman que están sufriendo algún tipo de violencia física. Sin embargo, existe la probabilidad de que los estudiantes que no quisieron responder (4.3%) estén viviendo situaciones de violencia.

Asimismo, al consultar a los estudiantes sobre la violencia que viven en el centro educativo, los datos reflejan que un 48% de los estudiantes manifiestan haber sufrido episodios de violencia.

“El 51% de los padres y madres consultados manifiestan que existe violencia en sus hogares”

Por su parte los padres y madres, al consultárseles directamente sobre la violencia física que ha vivido en su núcleo familiar, indican que un 32% de mujeres han sufrido violencia, siendo el género femenino el que representa mayor significación estadística (92 casos en total) en comparación con el sexo masculino (18 casos). Para comprobar si en el seno familiar existe violencia hacia sus miembros, los resultados muestran que el 51% de las personas consultadas manifiestan que existe violencia en sus hogares.

¿Cómo es el contexto educativo de los jóvenes nicaragüenses?

En el contexto educativo, niños, adolescentes y jóvenes se ven afectados por la condición de pobreza. Los niños y jóvenes varones enfrentan dificultades para continuar sus estudios, en tanto tienen que participar en los trabajos agrícolas como apoyo al sustento de la familia, tanto en las huertas familiares, como en trabajos estacionales en países vecinos para aportar al ingreso del hogar.

Las niñas y jóvenes mujeres, tienen que ayudar al cuidado de hermanos menores, mientras sus padres trabajan, o están en actividades económicas para la generación de ingresos, el trabajo en los mercados, y en las actividades de subsistencia de las familias. Adicionalmente, son las niñas y jóvenes mujeres las que se ven especialmente sobrecargadas con las labores domésticas en apoyo a otras mujeres del hogar.

“A las dificultades para estudiar, se suma un entorno de riesgo para la niñez y la adolescencia por la presencia de pandillas, la droga, el alcohol, la violencia de género y la explotación sexual”

Las jóvenes abandonan el colegio por embarazos a temprana edad, teniendo que retirarse de las aulas de clase, obligadas a buscar otras alternativas en cursos sabatinos o dominicales, y en el peor de los casos, corren el riesgo de perder la oportunidad de seguir estudiando y salir adelante, y a veces por circunstancias económicas, se ven forzadas a trabajar para su manutención. En este aspecto es fundamental la Educación Integral de la Sexualidad desde la cual se provea del conocimiento y las herramientas para evitar que más adolescentes y jóvenes mujeres queden embarazadas a temprana edad, al igual que sus pares varones para postergar la iniciación de las relaciones sexuales y promover la paternidad responsable desde temprana edad.

A todo este contexto se suma, el entorno de riesgo para la niñez y la adolescencia por la presencia de pandillas, la droga, el alcohol, la violencia de género y la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes, y la trata de personas, todos estos problemas están presentes en diferentes territorios donde opera Fe y Alegría.

Actualmente estáis trabajando con la Fundación ETEA en un proyecto para la reducción de la violencia en jóvenes nicaragüenses a través del programa INTEMO de educación emocional ¿En qué consiste? 

La inteligencia emocional proporciona un marco teórico adecuado para comprender el procesamiento de la información emocional. Las personas podemos aprender a ser más conscientes de nuestros procesos emocionales y a razonar y comprender de manera inteligente nuestras emociones. Pero para que esto ocurra es necesario que estas habilidades se pongan en práctica.

“INTEMO es un programa de entrenamiento para jóvenes eminentemente práctico que se centra en el aprendizaje de habilidades emocionales”

Desde esta perspectiva, nace el programa INTEMO como un proyecto de educación emocional basado en el modelo teórico de Inteligencia Emocional (IE) de Mayer y Salovey (1997). Este programa de entrenamiento para jóvenes se centra en el aprendizaje de habilidades emocionales y es un programa eminentemente práctico.

Para que un adolescente pueda aprender las habilidades emocionales es preciso ejercitar y practicar las capacidades emocionales necesarias y convertirlas en una parte más de su repertorio emocional. Desde este punto de vista, se hace especialmente necesario enseñar a los niños y a los adolescentes que viven en un contexto de riesgo programas de inteligencia emocional que de forma explícita contengan y resalten las habilidades emocionales basadas en la capacidad para percibir, comprender y regular las emociones.

Este proceso les permitirá reflexionar críticamente sobre el rol del fatalismo y por lo tanto, el papel que el azar, el destino o las creencias pueden tener en el funcionamiento de individuos, familias y grupos. A este entendimiento inicial de las dinámicas e interpretaciones del fatalismo seguirá un proceso psicoeducacional para reducir los aspectos negativos del fatalismo, como la agresividad y falta de comunicación emocional debido a la negligencia o descuido de los procesos psicológicos.

El programa consiste en 12 sesiones de una hora de duración, una vez por semana. Las actividades del programa INTEMO están distribuidas en cuatro fases que corresponden a las cuatro ramas del modelo de inteligencia emocional de Mayer y Salovey: percepción y expresión, facilitación, comprensión y regulación emocional.

¿Cómo surge la idea de aplicar el programa INTEMO en Nicaragua?

Los resultados previos obtenidos en España al aplicar el programa INTEMO han mostrado que esta intervención ayuda a disminuir los niveles de agresividad y hostilidad de los adolescentes. Estos datos junto a la situación actual que viven los jóvenes nicaragüenses nos animó a trabajar en la adaptación de esta herramienta al contexto de estos jóvenes.

¿En qué fase se encuentra el proyecto?

Nos encontramos en las fases iniciales del proyecto. Actualmente, hemos realizado un curso de Actualización Profesional en la herramiento INTEMO con grupo de Fe y Alegría en Nicaragua y de la Universidad Centroamericana de Managua. El objetivo es que ahora ellos puedan aplicar esta herramienta en los distintos centros escolares que participan en el proyecto adaptando los contenidos al contexto sociocultural de Nicaragua.

 ¿Qué resultados esperáis obtener con INTEMO?

Los primeros resultados obtenidos al aplicar el programa INTEMO en España han mostrado la efectividad global del programa indicando que las sesiones de entrenamiento tienen efectos en las puntuaciones de inteligencia emocional cuando los adolescentes son evaluados un año después, manteniéndose sus efectos a lo largo del tiempo.

En concreto, los adolescentes que han participado en este programa informan de menos sintomatología clínica (ansiedad, depresión, estrés social, sentido de incapacidad, somatización). Así mismo, los adolescentes que han pasado por la intervención informan de menos niveles de agresividad física y verbal, menos enfado, hostilidad y malestar personal.

Por ello, esperamos encontrar resultados similares a los hallados en el contexto español. Específicamente, esperamos una mejora del índice de bienestar personal, así como la reducción de las conductas agresivas interpersonales e intergrupales y el índice de fatalismo.

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

Comments

  1. ¡Qué investigación participativa mas interesante y importante! Es un honor para mi tener a Pili y Desi como compañeras en el Departamento de Psicología!!

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