Primero se copia, luego se innova

Y lo hemos visto ya varias veces. Es lo que tiene la historia, que se repite. En la segunda mitad del siglo XX existía el tópico del japonés con la cámara haciendo fotos para copiar los productos occidentales. Pues sí, así comenzaron, copiando, pero hoy no podemos discutir el liderazgo tecnológico e innovador de empresas japonesas como Sony, Toyota o Canon. Algo muy similar sucedió ya en los años 80 con las empresas coreanas, del sur por supuesto. Comenzaron también con copias de baja calidad pero con precio ajustado de productos occidentales y japoneses. Hoy en día tampoco podemos discutir el liderazgo de Samsung y LG en electrónica o de Hyundai-Kia en automoción.

Con el caso chino está pasando lo mismo con algún elemento diferencial. Me voy a referir principalmente a la industria de los teléfonos móviles ya que se trata de un sector de un enorme crecimiento en los últimos años, que presenta síntomas de saturación pero que refleja perfectamente esta historia cíclica que a la que me refiero. Como en los casos mencionados, primero los móviles baratos, pero de escasa calidad, se hicieron un hueco. Posteriormente con gran rapidez, mucho más que en los casos de Japón y Corea del Sur, han surgido propuestas que aúnan gran calidad a precios más contenidos que las alternativas japonesas y coreanas.

Huawei, Xiaomi o ZTE son nombres que ya se están haciendo conocidos en occidente con modelos que nada le tiene que envidiar a los iPhone 6, Galaxy S6 o Xperia Z3. Pero no sólo tienen interesantes propuestas en la gama alta, también presentan batalla en la gama media y baja. Además de las anteriormente mencionadas hay una lista larga de fabricantes que también ofrecen alternativas interesantes como Oppo, Gionee, Meizu, OnePlus o Lenovo, que recientemente le compró Motorola Mobile a Google.

No solamente están presentando modelos con una relación calidad precio difícil de igualar, además están apostando por proponer cosas distintas. En un mercado donde la innovación incremental está presente desde hace ya un tiempo, con novedades bastante limitadas cada vez que se lanza un nuevo modelo, algunos fabricantes chinos destacan por ofrecer algo diferente. Y a eso se la llama innovación. Por ejemplo Oppo ha presentado su modelo R7 que prácticamente no tiene marcos o Gionee propone utilizar dos baterías para prolongar el tiempo de uso del móvil.

Decía al principio que aunque se trataba de un fenómeno que se ha repetido a lo largo de la historia pero que en el caso chino presentaba algún elemento diferencial. Me refiero en primer lugar a la velocidad con que han pasado de copiar a ofrecer teléfonos de calidad y en segundo lugar que nos referimos a un mercado de más de 1.500 millones de personas, con toda la potencia y posibilidades que ofrece.

Sin duda el fenómeno de los teléfonos móviles lo vamos a ver replicado en otras industrias y sectores. Pero me atrevo a asegurar que detrás de China viene la India en esta historia cíclica de primero copio y luego innovo. Y, por supuesto, atentos a África.

Autor

Jesus Duarte

Pantalla de fosforo verde, discos de 5 1/4 y Turbo Pascal, así fueron los comienzos de Jesús Duarte en el mundo tecnológico. Desde entonces hasta ahora ha sido testigo del gran cambio que las TIC han traído a la sociedad. Docente en la materia y con experiencia en gestión, vuelca ahora su experiencia en el mundo de la innovación con la mente totalmente abierta. Escribe de tecnología en http://www.bitsandhits.info y en Twitter es @bitsandhits

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