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La economía andaluza caerá un 10,3% en 2020 y crecerá un 7,4% en 2021, en el escenario más optimista

Las proyecciones del vigésimo informe Loyola Economic Outlook, elaborado por la Universidad Loyola con la colaboración de la Confederación de Empresarios de Andalucía, señalan una caída del 10,3% del PIB en Andalucía en 2020, que volvería a crecer hasta el 7,4% en 2021, en el caso de que la recuperación económica se produzca en lo que se denomina forma de “V asimétrica”. Asimismo, en este mismo marco, la economía nacional caería un 9,8% en 2020 y crecería un 7,2% en 2021.

Estos datos se producirían tomando como referencia el escenario más optimista de los posibles, que se basa en una recuperación de la actividad económica a partir del tercer trimestre de este año, con una salida del confinamiento de acuerdo con la propuesta actual del Gobierno, que terminaría a finales de junio con la posibilidad de apertura de las fronteras el 1 de julio para recibir los turistas internacionales, aunque realizando controles de síntomas de COVID-19.

No obstante, los responsables de elaborar este informe indican que no se puede descartar que esta crisis produzca destrucción de tejido productivo (escenario adverso) o, incluso, se produzca un rebrote de COVID-19 en otoño (escenario pesimista), porque todavía es pronto para tener datos o evidencias de que los mismos puedan producirse.

Así pues, en el escenario más adverso, una débil recuperación en la segunda mitad del año 2020 podría implicar un retroceso anual del PIB en 2020 de hasta el -12,5% en España y el -12,6% en Andalucía. Este escenario podría agravarse con un rebrote de la enfermedad en otoño, que provocase un segundo confinamiento. En este caso, las caídas del producto interior bruto podrían alcanzar el -15,6% en España y -16,2% en Andalucía.

Decrecimiento generalizado de la economía

Las previsiones asociadas al escenario optimista muestran un decrecimiento generalizado de la actividad económica. Desde el punto de vista del sector privado, el consumo de hogares y la formación bruta registrarían fuertes caídas con respecto al año anterior. El consumo podría llegar a caer por encima del 10%, mientras que la formación bruta de capital fijo podría registrar decrementos superiores al 20%.

En el año 2021, la reactivación de la actividad y el regreso a un escenario de “nueva normalidad”, habría un repunte de estos dos agregados, en torno al 7,3% y al 12,5%. Estos incrementos implicarían que estos agregados no alcanzarían su valor previo hasta el año 2022 o 2023.

El sector exterior también se vería gravemente perjudicado, registrando decrementos de las exportaciones por encima del 25%. Las importaciones podrían caer en mayor medida que las importaciones, hasta un 30% (29,4 en el escenario base). El superávit comercial se incrementaría algunos puntos, hasta alcanzar el 3,2% del PIB.

El sector público amortiguaría parcialmente el parón sin precedentes de actividad económica, lo que llevaría al consumo público a crecer en torno a un 4,3% a lo largo del año, como consecuencia de las medidas llevadas a cabo para hacer frente a la crisis sanitaria. Este incremento, unido a las transferencias de rentas para proteger a los sectores y agentes más afectados por la crisis, podrían implicar un déficit público por encima del 10%.

El nivel de precios de la economía podría registrar leves incrementos medios a lo largo del presente año. Aunque se esperan decrecimientos interanuales de los mismos en los meses de mayor reducción de la movilidad, principalmente por la bajada de los precios del petróleo de las últimas semanas, en España el nivel medio de los mismos a lo largo del año 2020 podría ser 0,2% superior al del año 2019. En el año 2021, la reactivación de la actividad económica podría incrementar los precios en torno a un 0,7%, en línea con los inflacionarias.

Empleo

En España, el empleo sufriría caídas superiores a la de actividad económica, en torno al 10%, debido a que el impacto sectorial asimétrico, donde los sectores más afectados son, por lo general, aquellos con menor productividad del factor trabajo. El desempleo, por su parte, oscilará alrededor del 20,9%, tasa en la que no se computarían aquellos trabajadores afectados por ERTEs. En 2021, al igual que en los anteriores se esperaría una reversión de estas tendencias. El empleo repuntaría un 6,8%, mientras que la tasa de empleo podría oscilar alrededor del 17,9%.

En Andalucía, por su parte, la mayor dependencia de los sectores más afectados también tendrá un impacto mayor en la economía. En este sentido, el PIB regional podría caer hasta un -10,3% en nuestro escenario de referencia. Esto se traduciría en caídas del empleo de hasta el 10,8%, y un incremento de la tasa de paro que podría quedarse muy cercana a 30% durante el presente año (29,5%). El año que viene, la vuelta a la normalidad económica implicaría que la economía andaluza sufriera un repunte algunas décimas por encima de la española, en tanto que su PIB podría registrar un incremento anual alrededor del 7,4%, mientras que el empleo lo haría en un 7,7%. La tasa de desempleo bajaría al 25,4% de la población activa en 2021.

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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