Función social del asesor fiscal

¿Por qué oratoria y argumentación jurídica?

Nada me hacía presagiar que detrás de la frases ‘¿por qué oratoria y argumentación jurídica?‘, que era el título de una asignatura de la titulación de Grado en Derecho en la Universidad Loyola, se escondía la ilusión de volver a ser abogado.

Comenzaba un camino que me llevaría a encontrarme conmigo mismo, con mis orígenes antes de ser profesor.

Por mi mente empezaron a pasar palabras con sentido, palabras que, no por olvidadas, eran tanto o más importante que el derecho mismo y hoy las quiero compartir, para que nos conozcáis un poco más. Sí, que conozcáis al abogado, al “dueño de la toga”, al defensor de los intereses de sus clientes, al “buscador de oro de la justicia”.

Lo primero que vino a mi mente fue el discurso

Mediante el discurso o exposición, que consiste en la presentación ordenada por parte de tus ideas, pensamientos o conocimientos sobre un determinado tema, con el fin de tratar de informar o convencer, así como de cuestionar otras ideas sobre el tema que se exponga, el abogado intenta dejar clara su postura.

Un abogado con un buen discurso debe estar atento a las siguientes pautas:

  • Establecer, con exactitud y precisión, la idea central del mensaje mediante una breve introducción al tema.
  • Utilizar un lenguaje ameno, conciso y sencillo que no debe resultar difícil de comprender y con el que conseguiremos captar la atención.
  • Reforzar la idea central con pocos puntos esenciales.
  • Prestar especial atención a las citas, jurisprudencia, pues contribuyen a que la exposición resulte más clara y sobre todo convincente.
Si se trata de abogados en su vertiente “negociadora” rápidamente me surgió la palabra debate.

Podemos definir el debate como un intercambio de opiniones entre varias personas sobre un tema y regulado por alguien que puede considerarse el  moderador.

Este tipo de comunicación oral nos permite tratar cualquier asunto a través de la confrontación de diferentes posturas, los conocimientos y las opiniones de los interlocutores, sin olvidar siempre los papeles de protagonistas de las partes que se encuentren enfrentadas y el papel de representantes en ese caso que tenemos los abogados

El debate es oposicional:

  • Dos partes se oponen entre sí, intentando probar que el otro está equivocado.
  • El objetivo es ganar.
  • Una parte escucha a la otra para encontrar fallas y contra-argumentar.
  • Reafirma los propios puntos de vista de los participantes.
  • Defiende los presupuestos como verdades.
  • Defiende la propia posición como la mejor solución y excluye otras.
  • Induce la crítica de la posición del otro.
Si nos encontramos en una situación de acuerdo, entonces me surgía la palabra diálogo.

El diálogo, en sus distintas variantes (una conversación, un debate o una mesa redonda), es la comunicación oral básica entre dos o más personas. Podemos decir que cuando surge un diálogo debe existir cuatro condiciones

  • La presencia de dos o más interlocutores.
  • Una alternancia en las réplicas.
  • Un intercambio de información.
  • Cohesión y coherencia en las exposiciones.
Epílogo

Pero quizás, mi mente se fue al lado razonable, al lado que me hizo ser “alumno de derecho” porque siempre me gusta recordar que me hice abogado porque me gusta “abogar”, ayudar a quien lo necesita para hacerle surgir de las cenizas de cualquier conflicto.

Y no tardó en aparecer el “otro lado” aquel que nos hace intervenir en juicios, aquel que intenta “ganar” por ganar y como si fuera el reverso de la moneda me aparecieron palabras que todas cobraban también un sentido.

Apareció la retórica, como aquella que suponía la capacidad de persuadir con los discursos a través de sentimientos y afectos movilizando el espíritu y el alma de los receptores del mensaje en la Sala

Apareció la interpretación jurídica  que  por excelencia es la que pretende descubrir para sí mismo (comprender) o para los demás (revelar) el verdadero pensamiento del legislador o explicar el sentido de una disposición, una norma o un artículo que consideramos favorable.

Apareció la argumentación como un sinfín de   exposiciones de razones que justifican algo, motivación con razonamientos lógicos de lo ocurrido cuando defendemos una postura

Apareció la refutación como acción de contradecir a mi compañero de contrario, para impugnar con argumentos o razones [lo que otros dicen]. Critica la credibilidad de una narración, con el objeto de desautorizarlo o invalidarlo y asi conseguir que la balanza de la justicia estuviera de mi lado

Apareció la persuasión como un proceso destinado a cambiar la actitud o el comportamiento de una persona o un grupo hacia algún evento, idea, objeto, y con ello “ponerle sentimiento para convencer”

Apareció la lógica entendida como un planteamiento que tiene que ver con las pruebas deductivas y demostrativas que hicieran que en mis exposiciones ganara peso mi posición ante el conflicto

Y, como no, apareció la dialéctica entendida como una discusión razonable en torno a cualquier cuestión, que alejara a los incrédulos de nuestra profesión sobre las bondades de la justicia y el llamado “picapleitos”.

Y termino. Sí, termino con algo que me gusta decir aún cuando la vida me haya “regalado” la mediación.  Amigos soy abogado.

Autor

Francisco Javier Alés

Abogado y Mediador, Director de la Escuela Sevillana de Mediación desde el año 2007, es Asesor y Delegado en Andalucía del World Mediation Forum, y Embajador de la Paz de la Fundación Argentina CERECO. Se incorpora a la Universidad Internacional Loyola Andalucía como Director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales.

Comments

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  1. La oratoria y la retórica son piezas fundamentales en el quehacer del abogado ya que no solo tiene el poder de permitir la comunicación entre el abogado y los distintos actores con los que debe intervenir, sino que permite convencer del mensaje que se intenta explicar y dar seguridad a la hora de transmitir las palabras.
    Ser abogado, o jurista en general, no significa únicamente utilizar un lenguaje específico sino saber expresarse de forma correcta y adecuada en cada situación y precisamente ese facto es el que potencian oratoria y retórica.

  2. ¿Por qué oratoria y argumentación jurídica?
    Desde mi perspectiva, no es simplemente una asignatura más. Existen asignaturas que muchos piensan que son para “cubrir créditos”, asignaturas que nos aburren, que creemos innecesarias y que podríamos estudiarlas sin venir a clase, simplemente leyendo los manuales. Pero esta no es una de ellas.
    Oratoria y argumentación jurídica es una asignatura innovadora en España, los alumnos venimos motivados a clase porque sabemos que no sólo nos va a servir en nuestro mundo profesional, sino que también constituye un pilar fundamental en nuestras relaciones diarias con los demás.
    Son muchas cosas las que aprendemos en esta asignatura: cómo debemos posicionarnos y gesticular cuando hablamos en público, aprendemos a captar la atención del oyente, a estructurar nuestro discurso, controlar la respiración, e incluso, aprendemos a descifrar el lenguaje no verbal que utiliza nuestra audiencia.
    Todo esto son herramientas que, sin duda alguna, muchos de nosotros ha empezado ya a utilizar para sus presentaciones en clase. Por eso nos gusta esta asignatura y la vemos tan importante y práctica.
    Porque todos sabemos gastar palabras, pero son pocos los que COMUNICAN. De esto se trata, aprender a hacer que nuestro mensaje llegue a los demás.

  3. La oratoria y la retórica es la base con la que debe formarse un buen abogado. Sin una buena oratoria y retórica no podríamos llevar a cabo nuestra mayor misión como abogados, la cual es, defender a nuestros clientes.

  4. La oratoria y la retórica es una asignatura muy importante ya que es fundamental no solo para nuestra profesión, sino también para nuestro día a día en las relaciones con los demás. Es una herramienta complementaria y la base de un buen jurista, para saber llegar a los demás.
    La oratoria te permite hablar en público con la seguridad que irradia tu persona, aprendes técnicas y conceptos que te ayudan en cada aspecto de tu vida y a crecer como persona.

  5. En mi opinión, a la hora de referirnos a la oratoria, es necesario recordar la importancia y la necesidad de ésta, no solo para la formación de un buen abogado, sino también para el desarrollo de cualquier tipo de persona, ya que, la finalidad que se persigue es la de potenciar el uso de la palabra, el cual, es el medio por el que nos expresamos diariamente y por el que conseguimos superar distintas fases en nuestra vida, entrevistas de trabajo, exposiciones, etc…
    Centrándonos en el ámbito que nos atañe, el jurídico, debemos recordar que a la hora de expresar las consecuentes pruebas, jurisprudencia, seremos escuchados tanto por un juez, fiscal, el abogado contrario, pero también, en ciertas ocasiones, seremos escuchados por un jurado popular, por ello, es vital ser capaces de ajustar nuestro vocabulario y expresión según a quien nos dirijamos.
    Hacernos entender, es algo indispensable para un abogado, y no solo depende del vocabulario que utilicemos, sino también como lo usemos, qué entonación, qué gesticulación mostraremos durante nuestra exposición, las cuales son un complemento indispensable en nuestro disurso, estas técnicas son conocidas, como perfiladas en esta asignatura, mediante la perfección de estos métodos, harán que nuestro discurso mejore, y sea más llamativo, por lo tanto, ésto nos ayudará a conseguir no solo la atención y la comprensión del jurado, sino poder estar más cerca de que el jurado se posicione a nuestro favor, y poder así conseguir una sentencia favorable para nuestro representado.
    Finalmente, por este conjunto de razones, creo que la oratia es una asignatura indispensable, no solo en el ámbito jurídico, sino para el desarrollo de nuestra vida diaria.

  6. Para un abogado supone de gran importancia incorporar a su conocimiento y experiencia una buena argumentación jurídica y oratoria; ambas constituyen una ventaja competitiva frente a otros profesionales de este ámbito. Por medio de la argumentación jurídica y la oratoria el abogado dispone de elementos suficientes para explicar o dar una buena razón de por qué resuelve un asunto de cierto modo, logrando convencer a las demás personas sobre este, o para que estas actúen como quiere que lo hagan.

  7. Hoy en día, la argumentación jurídica y el derecho son dos términos íntimamente relacionados teniendo en cuenta que la argumentación jurídica es una de las habilidades que un buen abogado debe llevar a la práctica jurídica para así justificar y obtener un resultado a favor del cliente por parte el tribunal.

  8. La oratoria y la argumentación jurídica, se podría decir que son pilares importantes para la vida de un abogado, fiscal, juez e incluso para el de una persona de a pie cualquiera, ya que permite ver más allá de las palabras que otra persona transmite, permite conocer lo que la persona de enfrente quiere decir con solo una mirada. Ayuda a saber expresarse, ya no sólo de forma escrita sino también oral, cosa muy importante para nuestro día a día. Ayuda a la maduración lingüística y personal del sujeto y al día a día que nos enfrentamos, a convencer y a dejarnos convencer por quien queramos. Valores muy importantes para un buen jurista.

  9. El mundo del derecho se caracteriza por dos aspectos principalmente : el estudio que supone saberse las leyes y los artículos que se deben aplicar a cada caso , y , en misma importancia se encuentra la oralidad . Es obvio que la primera característica es relativamente fácil de obtener , simplemente con horas de concentración se consigue , lo que se puede observar en los miles de graduados que salen cada año de las universidades de derecho en todo el mundo. No obstante la segunda no es tan fácil, el arte de hablar , de convencer a quien escucha o de simplemente que comprenda tu postura , es muy difícil de practicar y alcanzar. No todos son capaces de desenvolverse con facilidad en un conflicto para llegar a un acuerdo en la que las partes estén contentas , o en el que el juez sea capaz de comprender la causa de un juicio y quien realmente es el culpable. Esto , sin embargo , es vital en el ejercicio de nuestra profesión , en el que continuamente nos enfrentamos a este tipo de situaciones en las que no basta con saber lo que esta escrito , sino en saber transmitirlo. Es por ello que claramente la retorica , la oratoria e incluso los movimientos que transmitimos son una gran parte del éxito como abogado , sin olvidar que son valores que no se aplican únicamente a la vida profesional , sino también a la personal .

  10. La oratoria, el “arte de la elocuencia”, parece uno de esos términos superfluos que nadie emplea en realidad, pero va mucho más allá. Ser un buen abogado, un buen profesional en general, depende de ella. Es una herramienta fundamental para que podamos expresarnos, para hacernos entender sin dar lugar a malentendidos. Permite reforzar nuestro liderazgo, hacer nuestras palabras atractivas para aquel que nos escuche y, en consecuencia, convencerle de lo que sea que estemos diciendo.
    La oratoria, además, nos da seguridad. Saber que somos capaces de comunicar aquello que deseamos nos da credibilidad. Es importante ser consciente de que el ámbito jurídico tiende a la oralidad. Todos los juicios, no ya solo los penales, tienen vista oral. Es por esto que es fundamental “hablar bien”, convencer y obtener el resultado esperado.
    Como asignatura, la oratoria es mucho más importante de lo que se piensa. Un buen abogado no es solo aquel que conoce todos los procedimientos, sino el que es capaz de desenvolverse públicamente con ellos, aquel cuyas palabras y lenguaje corporal comunican lo que tiene por escrito. Y solo a través de la práctica puede llegarse a ello.

  11. Desde mi sincera opinión,
    ha descrito usted el espíritu de la abogacía, usando palabras claves. Justamente en esto consiste dicha profesión. Ponemos nuestros “skills” de oratoria para llegar a las personas. De esta forma logramos defender a nuestro cliente, conseguir mediar entre matrimonios, acusar al culpable para que no salga indemne de la justicia, etc. Todo esto gracias a la palabra y sus múltiples usos.

  12. En los últimos tiempos, múltiples han sido los anteproyectos, estudios prelegislativos y doctrinales que invitaban al legislador a la aprobación y potenciación de sistemas alternativos de solución de conflictos. Esta circunstancia es evidenciada en la propia exposición de motivos, de la finalmente aprobada Ley de Mediación que advierte lo siguiente: “Una de las funciones esenciales del Estado de Derecho es la garantía de la tutela judicial de los derechos de los ciudadanos. Esta función implica el reto de la implantación de una justicia de calidad capaz de resolver los diversos conflictos que surgen en una sociedad moderna y, a la vez, compleja. En este contexto, desde la década de los años setenta del pasado siglo, se ha venido recurriendo a nuevos sistemas alternativos de resolución de conflictos, entre los que destaca la mediación, que ha ido cobrando una importancia creciente como instrumento complementario de la Administración de Justicia. Entre las ventajas de la mediación es de destacar su capacidad para dar soluciones prácticas, efectivas y rentables a determinados conflictos entre partes y ello la configura como una alternativa al proceso judicial o a la vía arbitral, de los que se ha de deslindar con claridad. La mediación está construida en torno a la intervención de un profesional neutral que facilita la resolución del conflicto por las propias partes, de una forma equitativa, permitiendo el mantenimiento de las relaciones subyacentes y conservando el control sobre el final del conflicto. Esto no se podría llevar a cabo, sin la ayuda del diálogo y la oratoria. Y por supuesto, todo lo expuesto anteriormente debe estar basado en una argumentación jurídica.

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