Por qué dos alumnos en Baraka

Llegado un punto en nuestra etapa universitaria (ya a punto de terminar), nos planteamos si estábamos haciendo todo lo posible por formarnos no sólo a nivel intelectual sino también a nivel humano, cumpliendo de esta forma con la visión tan jesuítica de nuestra universidad de formar a los mejores ‘para’ el mundo.

Tras una serie de conversaciones con varias personas de la Universidad Loyola Andalucía, surgió la figura del jesuita Esteban Velázquez y conocimos su increíble labor en la frontera. Comenzamos entonces a informarnos del conflicto político, pero sobre todo del drama humano, que nace en esta verja y la difícil situación en el Monte Gurugú, donde los emigrantes esperan meses para saltar a España en condiciones que lejos de ser humanas. Este proceso de acercamiento alcanzó un punto de inflexión con la conferencia Un grito desde África: Experiencias en la Frontera‘, en la que tuvimos la gran suerte de conocer a Esteban por primera vez.

A partir de ese momento era difícil abstraernos de esa valla tan cercana en lo que había sido nuestro día a día normal en la universidad y empezamos a plantearnos nuestro papel como universitarios de forma distinta surgiendo cada día nuevas preguntas en forma de ¿Y si..?, ¿Por qué no…?

Nuestra experiencia en la frontera

Nunca hubiéramos imaginado que una estancia tan breve en Nador (Marruecos), desde donde Esteban realiza su labor, iba a mostrarnos tantas realidades y tan complejas de entender. Desde el momento en que cruzamos la frontera España-Marruecos nos adentramos en un mundo totalmente distinto, separado por solo unos cuantos metros de distancia a pie de nuestro día a día y sobre todo por el muro de metal que es la valla. Hubo dos experiencias fundamentales en las que en esta breve crónica merece la pena detenerse.

En primer lugar, el tiempo que pasamos en el centro Baraka nos dimos cuenta del valor del mismo como ejemplo de integración y cooperación entre culturas y religiones para alcanzar fines tan loables como luchar contra la exclusión y garantizar un futuro profesional.  Y es que en palabras de Esteban “sin entendimiento cultural es imposible cualquier progreso político, económico o social”.

En un lugar como Marruecos con el 99% de la población de religión islámica y estando prohibido el cambio al cristianismo, Esteban nos mostraba la Iglesia anexa al Baraka cumpliendo con las palabras del Papa Francisco en el Evangelii Gaudium “Tener los templos con las puertas abiertas en todas partes para que todos los que buscan no se encuentren con la frialdad de unas puertas cerradas”.

La segunda experiencia a destacar sería, sin lugar a dudas, nuestro pequeño viaje a la cima del monte Gurugú, lugar donde se encuentran refugiados inmigrantes (adultos varones y mujeres, e incluso recién nacidos)  de numerosas partes de África, viviendo a la intemperie durante meses tras otros tantos de camino hasta dicho lugar.

No sabríamos definir la sensación de ver como a nuestra subida en la furgoneta de Esteban estas personas salían repentinamente de entre los árboles en busca de ayuda, en un ambiente casi místico entre la niebla del monte. Es difícil explicar el cúmulo de sentimientos cuando nos detuvimos a hablar con varios de ellos. Jamás habíamos visto una mirada tan decidida y con tanta ilusión de cumplir con ese sueño llamado España como la de un grupo de jóvenes de Mali con el que conversamos, sea cual sea el precio de conseguirlo, incluso su integridad física.

Objetivo: crecimiento

Cuanto antes consigamos entender que la Universidad no es sólo un proceso de crecimiento profesional, sino que no se puede separar el crecer como personas del crecer como profesionales antes conseguiremos acercarnos a los dramas humanos y a los retos a los que hoy se enfrenta nuestro mundo. Con ello conseguiremos ser verdaderamente los mejores ‘para’ el mundo e intentar vivir según la cita del Padre Arrupe: “No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido”.

Autor

Carlos Fuentes-Guerra / Manuel Carmona

Alumnos de la Universidad Loyola Andalucía colaboradores con el Proyecto Baraka-Nador

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