En la Fundación Sabino Arana debatiendo sobre la coherencia de políticas para el desarrollo

Coherencia de políticas para el desarrollo

En los últimos años, la coherencia de políticas para el desarrollo ha pasado a ocupar un papel central en los debates y discursos sobre el Desarrollo. Su definición ha evolucionado desde su incorporación a la Agenda de la Cooperación al Desarrollo en los años 90 hasta el momento actual.

En un primer momento, la coherencia trataba de limitar al máximo el impacto negativo sobre los procesos de desarrollo que en los países empobrecidos tenían otras políticas distintas de las de cooperación. En una segunda aproximación, se planteó la necesidad de ir más allá, aprovechando y poniendo en juego en la cooperación externa los recursos y propuestas relacionados con otras políticas.

El objetivo no era otro que generar sinergias positivas. Se constataba, así, que otras políticas, como la comercial, agrícola o migratoria, por sólo citar algunas, podían tener efectos de desarrollo de mayor entidad que la propia ayuda internacional. De ahí, la búsqueda de coherencia, pues de poco servía una política de cooperación comprometida si el resto de las decisiones que adoptaban los gobiernos operaban en sentido contrario. Sirva el cacao como ejemplo ilustrativo.

En 2002 el 90% del grano se producía en países en desarrollo; pero tan sólo un 4% del producto final se procesaba allí, debido, entre otros motivos, a la existencia de barreras arancelarias que impedían el acceso a los mercados  (FMI:2002). Este enfoque supuso una ampliación del punto de vista, pero siguió centrándose en la promoción de la coherencia de políticas en un diseño marcado por la búsqueda de la eficacia en la cooperación al desarrollo bajo la lógica del país donante- receptor.

Reflexión integral sobre las políticas para el desarrollo

En septiembre de 2030 se aprobó la Agenda para el Desarrollo Sostenible,junto con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este reto  amplía el ámbito de preocupación por la coherencia de políticas para el desarrollo más allá de los países receptores, la coherencia pasa a formar parte de la agenda doméstica. Se trata de integrar la perspectiva del desarrollo en el diseño, en la implementación y en la evaluación de todas las políticas públicas de todos los gobiernos en sus diversos niveles.

Estamos ante un enfoque cosmopolita, que supone una reflexión integral sobre las políticas de desarrollo (social, económico y medioambiental) y sus vínculos e implicaciones en tres esferas temporales y espaciales. En lo que en palabras del analista senior de la OCDE, Ernesto Soria, supone preguntarnos por los efectos que las políticas generan en el “aquí y ahora “; es decir, ¿qué bienestar se genera en nuestro país?; “en otra parte ”, ¿qué bienestar se genera, con nuestras políticas, en otros países?,  y “después”, ¿qué bienestar generamos, con nuestras políticas, para las generaciones futuras?

Abordar la interdependencia y complejidad creciente de los problemas del desarrollo humano y sostenible plantea la necesidad de que el conjunto de las políticas asuman esta mirada más integral y coherente. Adoptar este planteamiento se realiza bajo el convencimiento de que una mirada holística e integradora permitirá abordar algunas de las principales amenazas que ponen en riesgo la vida en el planeta, como la creciente desigualdad, la inseguridad humana o el cambio climático.

¿Cómo alcanzarlos? Quizás, los planteamientos de promoción de la Educación para una Ciudadanía Global pueden ser un camino que favorezca y promueva la coherencia de políticas para el Desarrollo, ya que la Educación Global promueve una ciudadanía consciente y responsable de sus decisiones y los efectos que ellas generan.

En esta línea, el pasado 3 de noviembre, en Bilbao, moderé un foro donde más de 70 representantes de entidades públicas y privadas convocados por la Fundación Sabino Arana y la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo, debatieron sobre este tema.

Quizás sea el momento de que en otras comunidades autónomas y entidades locales iniciemos este proceso, pues, como nos indica la Declaración de Naciones Unidas, la Agenda 2030 no es sólo de los gobiernos sino de todas las personas, y a todas nos compete la construcción de un mundo más humano y sostenible.

Autor

Mª Luz Ortega

Mª Luz Ortega Carpio. Soy Docente, investigadora y comprometida en Educación para el Desarrollo y ciudadanía global. Convencida del poder transformador de la educación. “Pensar globalmente y actuar localmente” es un lema que cambió mi forma de ver y estar en este mundo. Profesora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía @M_LuzOrtega

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