La perspectiva hermanéutica en teología

La perspectiva hermenéutica en teología

La teología, en cuanto discurso sobre Dios elaborado a partir de lo que el Dios de Jesús ha revelado de sí mismo, se ha de apoyar necesariamente en la filosofía. Son las visiones sobre el conjunto de la realidad que la humanidad va elaborando en cada momento histórico las que permiten a la teología dar cuenta en términos significativos para los seres humanos del Dios que se revela.

En ese sentido, la teología se desarrolla al compás de la propia evolución de la filosofía. Dicho esto, mi tesis es que, a día de hoy, la perspectiva filosófica más significativa para la teología es la hermenéutica, y que son las teologías construidas sobre esta escuela filosófica las que mejor responden a la situación actual.

La perspectiva hermenéutica

La palabra hermenéutica proviene del griego hermeneia que significa interpretación y se utilizaba en el pensamiento clásico para denominar el arte de interpretar textos, tanto literarios en general como bíblicos. El filósofo y teólogo protestante alemán Friedrich Schleiermacher fue el primero en hablar de la necesidad de desarrollar una ciencia del espíritu – en contraste con las ciencias de la naturaleza – que tuviera por función el comprender: la hermenéutica.

Más tarde el filósofo Martin Heidegger extendería el concepto hablando del ser humano como un ser que es constitucionalmente comprensión. Fue el discípulo de Heidegger, Hans-Georg Gadamer, y más tarde Paul Ricoeur, quienes han desarrollado una filosofía basada esta idea.

La hermenéutica aplicada a la teología

Entender la teología hoy desde la hermenéutica permite escapar a dos peligros: el peligro de literalismo rígido, que busca interpretar y aplicar directamente cualquier afirmación religiosa; y el peligro de tergiversación acomodaticia que echa tanta agua al vino de la revelación para hacerla tolerable a la sociedad moderna que le quita su esencia.

Una aproximación hermenéutica implica primero de todo entender que todo es interpretación en nuestro contacto con las fuentes de la revelación, pues siempre habrán de ser aprehendidas por una persona concreta con una historia y una perspectiva concreta. Pero también implica el ver las fuentes de la revelación no como un objeto impasible, sino como un mensaje en el que siempre podemos profundizar más y más, a través de su contexto y sus implícitos, y que no deja de confrontarnos en nuestra vida. Se ve, por tanto, la relación con la revelación como una auténtica conversación.

Posibilidades y peligros de una perspectiva hermenéutica en teología hoy

Diferentes son las posibles filosofías de fondo para elaborar una teología hoy: más metafísica, más apoyada en las ciencias sociales, más existencial… Sin embargo, si nos fijamos en la principal características de nuestro tiempo: el creciente pluralismo moral y religioso de nuestras sociedades, la hermenéutica aparece como importante compañera de camino.

En nuestro tiempo, el reto de la teología es un reto hermenéutico. Por una parte, es necesario explicar a otros nuestras propias fuentes de manera que puedan entender su mensaje; por otra parte, es necesario poder interpretar las fuentes religiosas de otras tradiciones para poder dialogar con otras religiones y visiones del mundo. Tanto en un caso como en otro el trabajo de la teología es un trabajo de interpretación.

Un peligro, sin embargo, de esta perspectiva hermenéutica es el de quedarse en el diálogo intelectual sin entrar a la transformación social. Por ello, a la aproximación hermenéutica hay que añadir un paso de hermenéutica crítica y emancipadora que desvele las opresiones e injusticia implícitas en las interpretaciones que nos transmite una tradición. Así nos lo enseña el filósofo Jürgen Habermas, y así lo aplican en teología autores como David Tracy o Ignacio Ellacuría.

Esta perspectiva hermenéutica en teología, completada con una vertiente crítica en lo social, puede ser muy bien una perspectiva para la teología que queremos hacer desde el carisma ignaciano en el siglo XXI, a la vez dialogante con el otro y transformadora de las estructuras injustas.

Autor

Gonzalo Villagran SJ

Gonzalo Villagrán, jesuita, licenciado en ADE y doctor en teología. Profesor en la Facultad de Teología de Granada. Su empeño es llevar la teología al debate público y enriquecer éste con la sabiduría de la fe. Le preocupa la voz de la Iglesia en la sociedad pluralista y el diálogo interreligioso.

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