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Estudia Ingeniería Electromecánica y siente pasión por el remo

La pasión por el remo de Javier Genebat

Desde pequeño tenía atracción por el deporte, más concretamente por el fútbol. No era el mejor, aunque tampoco era de los peores de la clase con el balón en los pies. Un día escuchó a uno de sus primos hablar sobre una especialidad deportiva que le llamó bastante la atención: el remo. «Escuchaba que se iba a Barcelona a competir y eso me gustó bastante», asegura. Entonces comenzó la pasión por el remo de Javier Genebat,  estudiante de primero del Grado en Ingeniería Electromecánica, la rama de la ingeniería industrial que más le gusta.

La pasión por el remo y las competiciones

El siguiente paso que tuvo que dar fue decírselo a sus padres «hablé con ellos inmediatamente y me apunté, todo esto ocurrió cuando yo cursaba quinto de primaria». Desde entonces, todos los años suele entrenar en el Real Círculo de Labradores de Sevilla. Como no podía ser de otra manera, ha participado en numerosos campeonatos,  desde regatas autonómicas hasta campeonatos del mundo.

No se queda ahí, en mera participación, ha conseguido ser campeón de España en seis ocasiones, dos fue subcampeón. Incluso en Lituania, en un campeonato del mundo, llegó hasta la décima posición. Su pasión por el remo también le exige muchos sacrificios. Diariamente entrena 3 horas, aunque en época de exámenes reduce el tiempo porque necesita dedicarlo a los estudios. Estuvo en verano en el Centro de Alto Rendimiento y le dieron la oportunidad para seguir durante este año. «Dije que de momento no porque quería aprobar el curso, primero quería ver como iba en la carrera», comenta Javier.

¿Es difícil dedicarse profesionalmente a este deporte?

Le gustaría vivir de este deporte, pero es consciente de la dificultad que tiene dedicarse profesionalmente al remo. Sus padres le aconsejan dedicar el tiempo a los estudios y, si puede, después al remo ¿Por qué cree que es importante hacer deporte? Javier asegura que le ayuda a desconectar y disfrutar de lo que hace. Aunque sea muy duro, consigue organizarse y aprovechar muy bien el tiempo.

¿Alguna anécdota? En su primer campeonato de Andalucía, con tres compañeros más, empezaron ganando, pero una parte del barco se les rompió. Los rivales les pasaron y llegaron a estar últimos. El infortunio de sus rivales al chocar contra otro hizo que pudieran remontar hasta acabar ganando la regata. La vida de Javier es una historia vinculada al deporte, pero con la cabeza bien asentada como para saber lo importante que es dedicarle tiempo a los estudios. Es una historia de pasión por el remo.

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