Análisis de la norma europea para asesorar e informar a clientes bancarios.

El empleado de banca se ‘examina’

La nueva norma europea para asesorar e informar a clientes bancarios impone a los empleados de las entidades financieras que acrediten una combinación de conocimientos certificados (adquiridos en el pasado y mediante formación continua) y experiencia profesional mínima de seis meses.

Dichos requisitos van a condicionar la relación con el cliente y a alterar la valoración de los currículums para aquellos aspirantes a entrar en el sector.

El pasado 27 de junio, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) publicaba laGuía Técnica 4/2017 para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y asesora. Dicha guía representa la concreción para España de las Directrices para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y que asesora, publicadas en marzo de 2016 por la Autoridad Europea del Mercado de Valores (AEMV o ESMA, utilizando el acrónimo en inglés) que serán de aplicación a partir del próximo 1 de enero de 2018.

El objetivo es poder informar y asesorar adecuadamente a los inversores para que comprendan los riesgos de los productos en los que invierten. Para ello es preciso que el empleado que se los ofrezca disponga de los conocimientos necesarios para entenderlos y saber explicarlos y para valorar si son adecuados o idóneos para cada cliente, lo que debe ser garantizado por las entidades que prestan servicios de inversión.

Para ello, “la CNMV publicará una lista de títulos o certificados de entidades especializadas en relación con los servicios de asesoramiento e información incluidos en esta Guía Técnica”. Se considerará que el personal relevante que disponga de alguno de los títulos o certificados incluidos en esta lista cuenta con la cualificación adecuada para la prestación de los servicios de asesoramiento o información financiera.

Adicionalmente cada entidad financiera podrá, bajo su propia responsabilidad, considerar adecuados títulos o certificados distintos de los incluidos en la lista anterior. A estos efectos, podrán reconocerse cursos internos y externos.

En conclusión, nos encontramos ante un modelo de acreditación profesional que permite tres posibilidades:

-certificado “reconocido” por la CNMV

-certificado emitido por otra entidad

-certificado expedido por la propia entidad financiera en la que presta sus servicios el empleado.

En los dos últimos casos, bajo la responsabilidad de los órganos de administración de la propia entidad.

El papel de Loyola Executive Education

En este sentido, la Universidad Loyola Andalucía lleva años formando profesionales de banca desde hace décadas. Primero con el Máster de Banca y posteriormente con los Cursos de Asesoramiento Financiero.

En esta nueva etapa, Loyola Executive Education sigue realizando programas In Company, totalmente adaptados a la nueva normativa y ha comenzado a dar los pasos preceptivos para ser una de las certificaciones aceptadas oficialmente por la CNMV.

En la actualidad, cuenta con un equipo de más de 20 profesionales con muchos años de experiencia docente que cubren todos los aspectos exigidos por la norma (banca, finanzas, fiscalidad, cumplimiento normativo, productos financieros, etc.) sin olvidar los aspectos éticos del asesoramiento financiero.

Valoraciones de la nueva norma europea y aspectos éticos

Las valoraciones de la nueva norma europea para asesorar e informar a clientes bancarios han sido múltiples dependiendo del papel de la institución que opine (clientes, patronal, sindicatos, asociaciones profesionales, centros educativos, etc.).

No obstante, el fondo no es discutido, ni por empleadores ni por empleados: la necesidad de acreditar que los profesionales bancarios están suficientemente preparados para prestar un servicio de calidad al cliente es incuestionable. Tampoco lo es la necesidad de realizar formación continua.

En cuanto a la forma, la CNMV ha adoptado un modelo tan flexible que deja en manos de las propias entidades el tipo de formación que pueden acreditar. Será la CNMV la que adopte la supervisión del correcto cumplimiento de la normativa, pudiendo realizar pruebas de procedimiento o incluso de conocimientos del personal relevante.

En general, la formación es bienvenida por el trabajador siempre que sea: ponderada, eficiente y útil. El modelo adoptado no presupone que el empleado bancario no esté preparado para prestar adecuadamente los servicios, pero sí establece un procedimiento para acreditarlo, lo que siempre será agradecido por el cliente.

Sin embargo, la única cuestión relevante que queda sin responder es si la nueva normativa europea evitará las pasadas ventas masivas de productos financieros inadecuados. En este sentido, la propia guía establece que disponer de conocimientos adecuados por parte de quién informa o asesora solo es condición necesaria, pero no suficiente, para evitar malas prácticas bancarias.

Es llamativo que dentro de los conocimientos exigibles no se mencionen los relacionados con la ética financiera. Obviamente, para seguir profundizando en esta cuestión, se requiere asumir que cuando se producen ventas masivas inadecuadas la responsabilidad no recae exclusivamente sobre el empleado que asesora o informa directamente al cliente, algo que está implícito en la norma, pero que deberá hacerse más explícito y regulado en desarrollos posteriores de la ESMA si se quiere erradicar prácticas inadecuadas.

Autor

J. A. Arcenegui y J.Martín

En este espacio compartiremos artículos técnicos y de reflexión, opiniones de otros profesores y enlaces a contenidos de interés para estudiantes y profesionales sobre ética y finanzas.

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