MOOCs

Estamos irreconocibles. Internet ha redibujado la sociedad y nuestras vidas. Si creemos que podemos seguir actuando como si todo siguiera igual, estamos en situación de riesgo. La transformación se ha llevado por delante los modelos de las relaciones interpersonales, el comercio, el ocio, la privacidad, las profesiones de siempre, el periodismo, el mundo editorial, y en un lugar especial, la educación.

Las universidades llevan muchos años flirteando con la formación online. Recientemente se ha vigorizado su presencia hasta convertirse en -abusemos una vez más de la expresión- una revolución. El fenómeno de moda recibe el nombre de MOOC, Massive Online Open Courses o cursos masivos abiertos en la red. Como signo de su pujanza, un MOOC sobre inteligencia artificial impartido en 2011 por profesores de Stanford llegó a matricular 160.000 estudiantes, próximo a la totalidad de nuestra universidad más numerosa, la UNED.

Los MOOCs ya no son simples vídeos de charlas magistrales. Se insertan pausas en las explicaciones, en las que se plantean cuestiones posteriormente evaluadas de forma automática. Los sistemas de evaluación se han sofisticado y los cuestionarios empiezan a tener capacidades adaptativas, guiando al alumno por la ruta más adecuada a sus conocimientos y progresos. Las tasas de abandono de los MOOCs no son excesivamente bajas, el 15% superó el curso de inteligencia artificial, y algunos países empiezan a considerar la convalidación de los créditos obtenidos en MOOCs en universidades tradicionales. Los beneficios se reparten a ambos lados del espejo: entre los estudiantes, especialmente si carecen de recursos o tiempo para la enseñanza presencial, y las empresas de selección de personal, por los nuevos medios de que disponen para la búsqueda de talento.

¿Son los MOOCs una amenaza para las universidades tradicionales? No lo creo, pero debemos estar alerta y definir bien nuestra posición en el nuevo terreno de juego. No es cierto que todas las competencias que se adquieren en una universidad estén vinculadas al contenido impartido. La formación superior es una vivencia inmersiva que contribuye al desarrollo del individuo completo, incluyendo en un papel destacado competencias de comunicación, trabajo en equipo y liderazgo. El aprendizaje emerge de la vida en una comunidad con objetivos comunes, contagioso ambiente intelectual, reglas de convivencia en libertad, rigor, creatividad, competencia y colaboración.

Lo que sí se precisa es concentrarse en dicho valor añadido comprometiéndose verazmente con el desarrollo de competencias en el aula, virtualizando lo que sea susceptible de ello, y acotando los años necesarios para adquirir la experiencia presencial, amén de no repetirla ad infinitum si se desea ampliar formación en una etapa posterior. Algunas Universidades lograrán su adaptación e incluso saldrán reforzadas, eso sí, con la ayuda de una buena plataforma de enseñanza telemática.

Autor

Fabio Gómez Estern

Año 2050. Sentado en un parque, un viejo profesor de ingeniería repasa mentalmente las revoluciones tecnológicas de la primera mitad del siglo XXI. Al hacerlo, se pregunta por las transformaciones sociales, culturales, económicas y medioambientales que éstas trajeron, y sobre el qué se pudo hacer. Alza la cabeza y cruza la mirada con un artilugio volador que en estático silencio levita frente a él. Ambos se adivinan el pensamiento. Este blog servirá al profesor Fabio Gómez Estern, director de la escuela de Ingeniería de la Universidad Loyola Andalucía, de guía en ese viaje retrospectivo, en forma de diminutos 'breadcrumbs''.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Calendario de Eventos

« Agosto 2017 » loading...
L M X J V S D
31
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
1
2
3