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Los riesgos financieros y aspectos éticos de las monedas virtuales bitcoin y criptomonedas

Riesgos financieros de las monedas virtuales

“Nos aferramos a nuestros cuentos de hadas hasta que el precio se vuelve demasiado alto”.  Ransom Riggs

 

Hacia mediados del siglo XIX la fiebre del oro recorrió el planeta. Desde Alaska hasta la Tierra del Fuego y de Sudáfrica a Australia,  se sucedieron las migraciones masivas de trabajadores y las batallas económicas que finalizaron en conflictos bélicos. El siglo XXI parece asistir a la fiebre financiera del bitcoin y las criptomonedas. Salvando las distancias históricas, son numerosos los puntos de conexión en torno a un patrón de valor, los movimientos especulativos y ciertos conflictos éticos relacionados con las finanzas.

Definitivamente, durante 2017 el sistema financiero ha cambiado su opinión sobre las criptomonedas o monedas virtuales. La observación y pasividad de los bancos centrales se ha tornado en nerviosismo y alarma cuando han apreciado un uso creciente como medio de pago y como activo financiero.

El Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS) acaba de publicar, en su informe trimestral, un artículo en el que cuestiona si los bancos centrales deberían emitir sus propias criptomonedas. Empiezan a aparecer las primeras normativas fiscales y de antiblanqueo de capitales, fondos de inversión y hasta derivados financieros cuyo subyacente son monedas virtuales. Los gobiernos se comienzan a alinear a favor o en contra de este nuevo tipo de dinero. Existen gobiernos que supuestamente están usándolo para eludir bloqueos económicos internacionales y compañía privadas que lo utilizan para eludir el control de sus gobiernos.

¿Qué son las monedas virtuales?

“Toda la gloria proviene de atreverse a comenzar”. Eugene F. Ware

Llamamos dinero a todo activo o bien aceptado como medio de pago o medición del valor por los agentes económicos para sus intercambios y además cumple con la función de ser unidad de cuenta y depósito de valor. Las monedas y billetes en circulación son la forma usual adoptada por las economías como dinero.

Pero ¿es dinero la moneda virtual? Tanto la terminología como los conceptos que engloba son difusos aún, como corresponde a la tecnología incipiente y los procesos en evolución.

En el año 2012, el Banco Central Europeo (BCE) definía genéricamente la “moneda virtual” como “un tipo de dinero no regulado, digital, que se emite y … es controlado por sus desarrolladores, y es utilizado y aceptado entre los miembros de una comunidad virtual específica”.

Sin embargo, en 2015 matizaba que no es dinero o moneda desde una perspectiva legal. Más bien, una representación digital de valor, no emitida por un organismo público, que en algunas circunstancias pueden utilizarse como alternativa al dinero.

Por el contrario, en 2016 un informe del Fondo Monetario Internacional indicaba que las monedas digitales son pésimas representantes de valor debido a su elevada volatilidad.

El sistema de pagos centralizado vs el distribuido (IMF 2016, pg. 20).
El sistema de pagos centralizado vs el distribuido (IMF 2016, pg. 20).

Esta indefinición cohabita con el vacío legal. Algunos países las consideran divisa, otros bien digital o mercancía con el objetivo de que su tenencia u operaciones no escapen al control impositivo. En 2016, la Unión Europea inició reformas para reforzar sus normas contra el Blanqueo de Capitales con el objetivo de combatir la financiación del terrorismo y aumentar la transparencia sobre la titularidad real de las sociedades y fondos fiduciarios.

Bitcoin, la moneda virtual más popular

A punto de cumplir nueve años, la más popular de las monedas virtuales es el bitcoin. Su creador o creadores se ocultan bajo el seudónimo de “Satoshi Nakamoto” y ya ha recibido premios prestigiosos a la innovación financiera y hasta la propuesta para el Nobel de Economía, no aceptada por la Academia debido al anonimato de su creador.

Bitcoin fue diseñado para que se emitan 21 millones de unidades. No está controlado por ningún gobierno o banco central o privado. La identidad de los usuarios que realizan las transacciones no está ligada directamente a la cuenta donde se realizan los fondos. Se sustenta en las cadenas de bloques (blockchain) o bases de datos distribuidas que, actuando por consenso como si fuese un notario público, almacenan las transacciones sin posibilidad de modificación o revisión.

Pese a las advertencias de todos los organismos internacionales y autoridades financieras sobre sus riesgos y su inseguridad jurídica, la actividad en bitcoins presenta crecimientos exponenciales alentada por aumentos de su precio superiores al 200% en los últimos 365 días y cercanos al 100% en los últimos dos meses.

 

Evolucion del precio del bitcoin
Evolución del precio del bitcoin desde el año 2015 al 2017.

Esta actividad se acompaña de la multiplicación del número de casas de cambio o plataformas digitales, cajeros automáticos, tiendas y kioskos para la compraventa de bitcoins. Ya existen bancos que admiten depósitos en bitcoins y grandes multinacionales como Microsoft, Dell, Expedia, G2A, Amazon, iTunes, Starbucks o eBay admiten pagos directos con bitcoins. Igualmente se ofrece la posibilidad de pagar sueldos en criptomonedas en empresas principalmente vinculadas al mundo de la programación informática.

Los riesgos de las criptomonedas

“Quien no tienen alas no debe tenderse sobre abismos”. Friedrich Nietzsche

Tanto los usuarios de criptomonedas como los inversores se enfrentan a una serie de riesgos que deben ser tenidos en cuenta antes de iniciarse en su operatoria.

  • Riesgo de crédito. Tanto si consideramos el bitcoin como dinero virtual o un activo en sí mismo, su exposición al riesgo de crédito es evidente. La validación de una transacción media suele ser de unos diez minutos y la ausencia de respaldo bancario o institucional exponen a cualquier usuario al incumplimiento de la contraparte sin las habituales garantías financieras que ofrecen los sistemas de pagos internacionales. Adicionalmente, el anonimato de los actores en ciertas operaciones y la imposibilidad de retroceder transacciones sobreexponen a los usuarios ante el riesgo de impago.
  • Riesgo legal. La incertidumbre sobre la regulación que en cada país adoptará, sus diferencias transfronterizas y su evolución debilitan a la criptomoneda como medio de pago y como depósito de valor.
  • Riesgo tecnológico. Las monedas virtuales son absolutamente dependientes de la tecnología y tienen por delante importantes retos a solventar antes de convertirse en un medio universalmente aceptado. La obsolescencia y la aparición de nuevos emisores privados o de monedas virtuales “oficiales” emitidas por los propios bancos centrales pueden afectar de manera significativa su valor.
  • Riesgo de mercado. En su relativa corta vida el bitcoin ha sufrido elevadas volatilidades en su cotización que lo equiparan a activos de altísimo riesgo. La volatilidad del bitcoin en el último año es del 79%. A efectos comparativos, en los momentos en los que se escribe este artículo, el Ibex-35 presenta una volatilidad anualizada del 16% y Caixabank o Banco Sabadell soportan, en plena tensión de sus valores por su exposición a la inestabilidad en Cataluña, volatilidades anualizadas del 36% y 41% respectivamente.

Desviación estándar Coeficiente de desviación

Riesgo de mercado del bitcoin
Riesgo de mercado del bitcoin.
  • Riesgos operacionales. Existen múltiples formas de adquirir, administrar y gestionar bitcoins. Los errores y la exposición al fraude son elevados por el propio diseño de la moneda virtual y su falta de respaldo institucional. Errores en los protocolos que detienen los servicios de las casas de cambios y fraudes cometidos o sufridos por estas que las han declarado en quiebra son ejemplos no muy diferentes de los problemas que aparecen operando con el dinero físico pero que se agravan al no existir un marco de protección adecuado del usuario o del inversor.

En estos momentos y atraídos por las elevadas rentabilidades, el número de inversores dispuestos a comprar bitcoins de forma especulativa no para de crecer. Precisamente por esto y por sus riesgos intrínsecos, el bitcoin como cualquier otra moneda virtual es hoy en día un depósito de valor de muy alto riesgo, no adecuado para la mayoría de los inversores, ya sea por el desconocimiento del funcionamiento de la criptomoneda o por la falta de idoneidad en su perfil de riesgo.

Adicionalmente a los aspectos comentados, existen riesgos macroeconómicos derivados de la emisión limitada de la mayoría de las criptomonedas. Si se generalizase su utilización en ciertos tipos de crisis, al igual que ocurrió en los peores momentos del patrón oro, se favorecería las espirales deflacionistas.

Los aspectos éticos de las criptomonedas

“… construir un mundo más humano, justo y sostenible”. Adolfo Nicolás S.J.

Para finalizar repasaremos diversos dilemas éticos derivados de la filosofía que las comunidades creadas alrededor de las monedas virtuales evocan. Descentralización, democratización de las inversiones, independencia del sistema bancario tradicional, ausencia de supervisión/respaldo de los bancos centrales, privacidad, etc. configuran un medio de pago atractivo y novedoso que atrae a ciudadanos descontentos con los sistemas oficiales. Otros inversores simplemente buscan rentabilidad.

Los fines básicos y legítimos de la existencia de una moneda virtual son servir como unidad de cuenta de los precios de los bienes y servicios, medio de pago o depósito de valor futuro como inversión.

Sin embargo, en la práctica, su razón de ser estará condicionada por la confianza que genere y sus riesgos asociados. Destacamos tres aspectos con importantes repercusiones éticas:

  • La actividad especulativa y prácticas fraudulentas. Los fraudes piramidales están siendo frecuentes en las casas de cambio. Los nuevos inversores y ahorradores atraídos por las altas rentabilidades son vulnerables a las burbujas financieras y los engaños de todo tipo.
  • Su opacidad y anonimato para determinado tipo de transacciones las convierten en el medio idóneo para las transacciones ilícitas, drogas, armas, terrorismo, trata de seres humanos, pornografía e incluso los ciberataques, cuyas extorsiones últimamente se exigen en criptomonedas.
  • La falta de regulación y su desarrollo al margen de la actuación de los organismos de supervisión financiera se presenta por los defensores de las monedas virtuales como una ventaja. En realidad, la ausencia de normas supone la desprotección de los usuarios honestos que intentan realizar operaciones lícitas.

Por encima de estas consideraciones, existen serias dudas sobre si el uso que se haga de las criptomonedas abrirá más la brecha de la pobreza y la exclusión financiera para colectivos de determinadas edades, conocimientos financieros o tecnológicos.

Conclusiones

“Lo importante no es el precio sino el valor de las cosas…”. Facundo Cabral

En resumen, las monedas virtuales como el bitcoin no son ni buenas ni malas por sí mismas, sino que depende del uso que se haga de ellas. Su auge y crecimiento se acompañan de fraude y ciberdelincuencia, igual que con la moneda física.

Las inversiones en criptomonedas son poco adecuadas desde el punto de vista del riesgo para la mayoría de los participantes en los mercados financieros. La ausencia de normativa y sus características suponen una débil protección de usuarios e inversores. Las incertidumbres financieras y el entorno normativo cambiante conviven con su uso creciente y sus elevadas rentabilidades.

El momento actual puede suponer un punto de inflexión, ya que los bancos centrales están estudiando la conveniencia de emitir monedas virtuales y las grandes compañías, financieras y no financieras, están trabajando en el diseño de nuevos productos y tecnología relacionada.

Desde el punto de vista ético, las criptomonedas atraen a la inversión especulativa sin la adecuada protección del inversor frente a situaciones de abuso de mercado. Además, su rendimiento y volatilidad le confieren peligros evidentes de burbujas de precios y esquemas piramidales. Además, su anonimato lo asocia con actividades delictivas, financiación del terrorismo e incluso la explotación de seres humanos.

Por tanto, las criptomonedas en general, y el bitcoin en particular, tienen dos caras. Su anverso representa la ilusión de innovadoras tecnologías y fórmulas financieras asociadas a la libertad del individuo frente al poder de los estados y los organismos supranacionales. El reverso muestra sus riesgos y sus usos poco éticos, la cobertura de actividades ilícitas y la desprotección del usuario y del inversor.

Esperemos que dentro de unos años no tengamos que contar que, como en la fiebre del oro, fueron muchos los que se arruinaron y solo los proveedores y las industrias auxiliares ganaron dinero. En ese caso, confiemos en que, al menos, exista un genio como Chaplin que les cuente a las generaciones venideras “la quimera del bitcoin”.

Bibliografía

  • Bech, M. and Garratt, R. (2017). Central bank cryptocurrencies. BIS Quarterly Review, September 2017
  • Cámara Argentina de Comercios y Servicios (2017). Informe sobre monedas virtuales. Agosto de 2017 – Unidad de Estudios y Proyectos Especiales. Recurso electrónico: http://www.cac.com.ar/data/documentos/38_Informe%20Monedas%20Virtuales.pdf
  • Duarte, J. (2017). Blockchain o cómo hackear el Sistema. Loyola AndNews. http://www.loyolaandnews.es/blockchain-o-como-hackear-el-sistema/
  • European Central Bank – Eurosystem (2015). Virtual currency schemes – a further analysis. February 2015.
  • Financial Action Task Force (FATF) (2014). Virtual Currencies Key Definitions and Potential AML/CFT Risks. June.
  • Gorjón, S. (2014). Divisas o Monedas Virtual: El caso de Bitcoin. Banco de España.
  • International Monetary Fund (2016). Virtual Currencies and Beyond: Initial Considerations. Staff Discussion Note. SDN/16/03.
  • Rahnema, A., Zamora, J. y Tatarinov, K. (2017). Bitcoin: el impacto de la nueva moneda virtual. Hardvard Deusto Business & Technology. Nº39.

 

Autor

José Antonio Arcenegui

Profesor de la Universidad Loyola Andalucía. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y doctorado por la Universidad de Córdoba. Máster en Gestión de Entidades de Crédito.

Comments

8

  1. Los aspectos mencionados en el artículo sobre monedas virtuales recuerdan mucho a la evolución de la crisis económica mundial de 2008 que tuvo sus origines también en la falta de mecanismos de control en los sectores financieros. Parece que no hemos aprendido mucho de las consecuencias de la crisis fallando todavía a establecer adecuadas regulaciones y controles de las actividades financieras como demuestra el ejemplo de los bitcoin y las criptomonedas.
    En la mayoría de las veces se inventa nuevos instrumentos económicos muy arriesgados para obtener mas beneficios sin pensar en las consecuencias que estos traen consigo. Como explicado en el artículo las monedas virtuales son por ejemplo un medio optimo para financiar transacciones ilícitas, drogas, terrorismo o trata de seres humanos. De esta manera la ausencia de reglas relativo a las monedas virtuales perjudica a los usuarios honestos, que quieren realizar operaciones lícitas. Otro ejemplo muy actual, que ilustra, que la falta de reglas muchas veces beneficia a algunas personas privilegiadas pero daña a la mayoría de la población, son los Paradise Papers (papeles del Paraíso). Estos documentos revelaron las inversiones de grandes empresas y personas ricas en paraísos fiscales evitando a pagar impuestos. Estos impuestos faltan entonces en otro paises para financiar servicios sociales.
    Quizas no es una mala idea que los bancos emiten sus propias criptomonedas legales para tener más influencia y control en el sector de los bitcoins y criptomonedas. Finalmente los efectos de las monedas virtuales dependen siempre de su uso.

  2. En mi opinión y mirando hacia un futuro, con el auge de las tecnologías, es necesario que la banca avance igualmente ya sea con las monedas virtuales bitcoin o con criptmonedas. Pero eso sí, esta evolución debe ir acompañada de una ciberseguridad máxima y de un control por parte de los bancos para no crear una burbuja monetaria que nos devuelva al inicio de una nueva crisis después de estar superando aún la inmobiliaria. Además debería haber un consenso sobre las bases legales que cada país debe adoptar para esta nueva moneda así como un control de la opacidad y transacciones ilegales a los que este nuevo tipo de moneda puede dar lugar.

  3. Tienes razón.
    Los instrumentos financieros no son buenos o malos intrínsecamente. Es el uso especulativo de los mismos, o como herramienta para cometer delitos, lo que los hace peligrosos.

  4. Creo que los criptomonedas son un problema en la economía moderna. El hecho de que la identidad de los usuarios que realizan la transacción no esté directamente vinculada a la cuenta los hace peligrosos. El terrorismo, la compra de sustancias y objetos peligrosos los convierte en una gran oportunidad para desarrollar crímenes reales utilizando el mundo cibernético. La falta de supervisión implica el incumplimiento de la contraparte, que también es un defecto en la cripta y la convierte en un medio de pago peligroso. Los grandes valores de criptoanálisis también son peligrosos porque implican una gran especulación financiera. La idea de un cryptowal es la misma, pero en mi opinión su uso puede ser demasiado peligroso.

  5. Me gusta este acercamiento al tema. Pocas personas pueden comprender este asunto específico de una manera fácil de entender. Después de todo, creo que las criptomonedas son inversiones muy peligrosas. Nadie los controla, especialmente los bancos. La gente está tratando de invertir en nuevas fuentes, pero pueden obtener un resultado completamente diferente.
    Pero mi pregunta es: ¿pueden algunos eventos como el brexit tener una influencia sobre las criptomonedas?

  6. En mi opinión, las criptomonedas tienen muchos defectos. Si no existe un control real sobre lo que está sucediendo con esas monedas, puede ser muy peligroso para las personas. Por ejemplo, he leído que en Ethereum había un error y que la gente podía robar grandes cantidades de dinero y que no se podía recuperar. Por otra parte, como se afirma en el artículo, esas monedas pueden ser dinero de lavandería, pagos por drogas y tráfico humano. También se puede usar fácilmente para financiar ataques terroristas. Todo es posible porque los intercambios son anónimos y no se puede controlar quién hace el intercambio y para qué.
    Además, como se dice en el artículo, las criptomonedas no deben verse como una reserva de valor porque son muy volátiles, pero no cambian sus valores como dinero real, de acuerdo con el cambio en el mercado convencional, el medio ambiente o las teorías. Por lo tanto, la gente no debería comprar la divisa criptográfica para ganar dinero, ya que podría ser posible que la vendan por el precio más bajo que la compraron.

  7. Como bien dice el articulo, la Bitcoin es una moneda virtual, que no manipulamos en nuestras manos. El hecho de que no tengamos constancia física del dinero, no te garantiza la posesión absoluta del mismo, y esto hace que los riesgos de perderlo, sean mucho mayores. Al no estar regulado por los mercados financieros, ni por las reglas del mercado, la volatilidad del precio del Bitcoin, se dispara, pudiendo hacer que el consumidor, pierda su inversión. El consumidor, debe estar respaldado, y, el Bitcoin, no respalda las garantías de la seguridad de la inversión.
    Existen muchos otros órganos, compañías, y métodos de pago por internet, sujetos a la tecnología, cuyas transacciones, están respaldadas por bancas privadas, bancos centrales, u otras entidades financieras. Sin embargo, la gente podría perder la confianza en esas formas de pago o movimientos de dinero, por inventos como el Bitcoin, ya que se perdería la confianza en estos mecanismos, y por tanto, esto ralentizaría las transacciones económicas, las exportaciones, o simplemente, la inversión de dinero en otros activos financieros.
    Pienso también, que el Bitcoin, no puede considerarse como un término financiero, ya que el mercado financiero, está sujeto a unas reglas, como he dicho anteriormente, y según el texto es un “depósito de valor con alto riesgo´´.
    Para aquellas personas que tienen mucho dinero, no supondría demasiado riesgo, el hecho de perder su inversión, sin embargo, la mayoría de las personas, no son ricas, y por tanto, las inversiones que realizan, deben estar respaldadas, y mantener su interés, en el tiempo, que les permita tener de vuelta su dinero. De modo, que al final, pienso que el Bitcoin, no tendrá éxito, ya que la gente, perdería la confianza en él.

  8. Si las criptomonedas llegan a ser universalmente aceptadas/utilizadas y sobre todo si tienen la función fundamental de la “cancelación” de deudas, puede ser perfectamente válidas. No es ninguna locura.
    Si los gobiernos regulan su utilización (como por ejemplo ya hacen algunos países asiáticos) es posible que se le empiece a dar una mayor cobertura legal y regulación y que ésta se extienda a otros países centrales de la economía global.
    Por otro lado, decir que existe un proyecto de creación de contratos de futuros por parte las bolsas de Chicago CME Group y CBOE Global Markets, que la semana pasada recibieron el visto bueno de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC por sus siglas en inglés), lo cual le daría mucha más liquidez y por tanto mas presencia en los mercados así como más aceptación.
    Aunque ahora mismo (hoy 8/12/17) la noticia es que los grandes bancos de inversión han paralizado o puesto reparos a su puesta en marcha, ello es debido a que aún no han tenido tiempo de valorar todos los riesgos de dicha introducción en el mercado de futuros. No obstante, en mi opinión sólo es cuestión de tiempo.

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