MI PAREJA NO ME ENTIENDE…

¿Por qué nos resulta tan difícil comunicarnos con el otro sexo?

Cuando sentimos que nuestra pareja no entiende nuestras necesidades, o no nos hace el  caso que demandamos, o no nos escucha.., quizá la culpa no sea de esa persona, y las típicas quejas de “es que no te importo..”, “es que no te interesan mis asuntos..” no tengan ningún fundamento.

Quizá esas quejas debieran ir muuucho más lejos….

Hasta la infancia. Y es que las diferentes maneras de socializar de niños y niñas marcan unas pautas a la hora de estar con el otro y comunicarse que se mantienen hasta la edad adulta y se alejan mucho de ser comunes.

Pongamonos en el caso de las niñas. Suelen jugar en grupos pequeños, homogéneos en edad, y reunirse en zonas privadas donde, para acceder al grupo, previamente hay que ser invitada. El tipo de juego suele ser cooperativo y las amistades se forman a través de la conversación. En este contexto comienza a tener importancia la figura de mejor amiga, que se crea y se mantiene a través del apoyo y de compartir pensamientos y secretos, por lo que comienza a ser muy importante la lealtad ya que al compartir secretos, estos podrían divulgarse. Y en este terreno tan delicado de secretos y lealtades, las niñas han de aprender a interpretar el grado de intimidad que ofrecen las otras, a reconocer lo que se oculta y a reconocer la crítica. La agresividad abierta se interpreta como algo personal, negativo y destructivo.

¿Y los niños, socializan igual? En absoluto. Los niños juegan en grupos más numerosos, organizados jerárquicamente. Esta jerarquía fluctúa, pero mientras un miembro ocupe la posición de lider, al que esté por debajo le hará sentir su inferioridad con expresiones de dominación, como por ejemplo dar órdenes o burlarse. En este sentido, la agresividad forma parte del flujo conversacional y no suelen interpretarlo como algo personal.

Además de los juegos, los varones usan la palabra para mantener la audiencia, cuentan chistes, anectodas… Aunque la audiencia no siempre es apoyadora, también hay burla y desafío, algo que ocurre por la necesidad del miembro de la audiencia de reafirmarse. En este contexto, el chico aprende a aguantar estos desafíos y a mantenerse con éxito. Como resultado, en la edad adulta, conocer un tema de manera exhaustiva es motivo de respeto y también de competencia entre hombres.

¿Qué conclusiones podemos sacar de esto?

Lo más interesante y lo que quizá menos se tiene en cuenta a la hora de juzgar la manera de comunicarse de ambos grupos, es que las reglas de comunicación se aprenden en la infancia, cuando los niños y niñas interactúan, sobre todo, con personas del mismo sexo. Es decir, las reglas no se aprenden o imitan de los adultos de referencia, si no que se aprenden y se asientan en el grupo de iguales, a través de la imitación de los miembros y del cumplimiento de las normas implícitas. Además, tenderán a exagerar las diferencias entre grupos para reafirmar su pertenencia.

En consecuencia, tras la infancia y adolescencia en interacción sobre todo con personas del mismo sexo, se llega a la edad adulta con patrones de relación aprendidos totalmente dispares.

Por ejemplo, en el grupo de las mujeres, comunicar es generar intimidad. Los momentos de conversación sirven para reafirmar los intereses mutuos y generar cercanía. En cambio para los hombres comunicar gira alrededor de un propósito, no es hablar por el simple placer de conversar, sino que generalmente persigue un fin: informar, resolver, decidir…

Para las mujeres, lo mejor que se puede hacer juntos es hablar, es la mejor forma de intimar y fortalecer lazos. Recordemos esos juegos de niñas pequeñas, sentadas por parejas de mejores amigas, compartiendo secretos. Las preguntas forman parte del mantenimiento conversacional y sirven para mostrarle al interlocutor que se está pendiente de la conversación, de tal manera que el tema va progresando y cambia gradualmente. Discuten los problemas compartiendo experiencias y ofreciendo consuelo y seguridad.

En cambio para los hombres lo mejor que se puede hacer juntos es una acción (sexual, de ocio..). Como cuando eran pequeños, que socializaban a través de los juegos activos. En las conversaciones hacen preguntas con la sola intención de obtener información y el tema se define de forma precisa, cambiando los temas de forma abrupta. Si es una conversación donde se plantean problemas, interpretan que lo que se espera de ellos son soluciones, y responden dando consejos, actuando como expertos o dándo una clase. Si no saben qué decir se callan y se sienten cómodos.

Una diferencia típica entre hombres y mujeres que puede llevar a numerosos conflitos es, por ejemplo, la interpretación de las llamadas “Respuestas Mínimas”, como son los asentimientos con la cabeza, los “si”, “ajá”, “mmm….”. Ellas emplean esta respuesta como “Te escucho, continúa, por favor”. En cambio ellos la emplean como “Estoy de acuerdo”, y si no lo están simplemente emplean el silencio.

Esta diferencia genera frecuentemente dos tipos de quejas: Hay hombres que piensan que las mujeres siempre están de acuerdo con ellos y luego llegan a ala conclusión de que es imposible saber lo que una mujer realmente piensa. Y por su parte, hay mujeres que se enfadan con los hombres porque nunca parecen escucharlas….

Sabiendo esto, si nos damos cuenta de que estamos teniendo problemas para comunicarnos con el otro sexo, ¿qué podemos hacer?

Lo primero, tener en cuenta que es imposible no comunicar. Tanto la comunicación verbal, como los silencios, los actos, los gestos,.. todo es comunicación. Por lo que sería fundamental aclarar malentendidos que son fuentes potenciales de conflictos mayores. Buscar siempre momentos para hablar entre ellos, elimiando estimulos distractores, como la tele, los niños, otros amigos, música…, emplear tiempo en ello y crear momentos de proximidad y contacto.

Y, si aun tras haber conversado quedan puntos no aclarados, proceder a la metacomunicación, es decir, hablar sobre lo hablado… “¿qué has querido decir con..?” “antes he querido decir…”. Y por supuesto, mucho afecto, mucho respeto, y mucha intención y disposición para mejorar.

No todo está siempre perdido y plantearse mejorar la comunicación en pareja es una buenísima ocasión para crecer juntos y progresar en la relación.

 

Autor

Loyola And News

Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía

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