La digitoresponsabilidad clave en el employer branding

Las empresas innovadoras del siglo XXI deberían empezar a pensar en incluir protocolos de uso responsable de la tecnología.

En esta era tecnológico-digital en la que nos encontramos inmersos desde la última década del pasado siglo, las empresas se afanan en promocionar su marca de empleador que atraiga a los perfiles más codiciados: el talento que tiene que desarrollar las tecnologías competitivas de la era digital. De aquella obsesión por la racionalización de los recursos de hace treinta años apenas queda nada.

En la actual economía del conocimiento, en la que la innovación es la punta de lanza de la estrategia empresarial, las personas son clave en la competitividad de las organizaciones y las políticas de conciliación de la vida laboral y personal juegan un papel clave en la atracción y retención del talento.

Cierto es que con la transformación digital han nacido nuevas vías de acceso al trabajo y nuevas formas de flexibilidad temporal y espacial que dejan atrás modelos tradicionales de trabajo. El uso de las tecnologías digitales ha eliminado gran parte de los desplazamientos por motivos de trabajo, han reducido e incluso suprimido espacios físicos y la autonomía y agilidad que proporcionan en la gestión operativa ha supuesto un importante ahorro de costes.

Sin embargo, los beneficios de toda esa autonomía y esa flexibilidad para la conciliación de la vida laboral y personal no terminan de estar claros. La sobre digitalización a la que estamos sometidos supone una absoluta superposición entre vida laboral y personal. El hecho de estar permanentemente conectados produce una intensificación del trabajo que no conoce límites horarios ni espaciales.

Uso responsable de la tecnología

Es indudable que la productividad laboral ya no está confinada a una oficina, pero al mismo tiempo, la frontera entre nuestro espacio laboral y nuestro espacio personal empieza a estar desdibujada. Los resultados que esto provoca en términos de estrés y salud son aun ambiguos, pero lo cierto es que comienzan a tener un impacto directo en esa productividad.

Todo ello nos lleva a plantear que las empresas innovadoras del siglo XXI deberían empezar a pensar en incluir protocolos de uso responsable de la tecnología en el diseño de sus políticas de atracción y retención del talento y en su marca de empleador si queremos mantener entornos empresariales saludables que incidan de forma directa en la felicidad de nuestro universo laboral.

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Rocío Crespo Álvarez

Rocío Crespo Álvarez

Licenciada en Derecho, Master en Gestión de Recursos Humanos, Consultora de Estrategia y Recursos Humanos y profesora de Dirección de Personas y Organizaciones en el MBA y en el Master Universitario en Ingeniería Industrial, y de Habilidades Directivas en el Grado en ADE bilingüe.

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