Suicidio: el papel de la Psicología en su tratamiento y prevención

El enfoque funcional y contextual de la psicología es esencial para entender las tendencias suicidas.

Cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una muerte cada 40 segundos. En el año 2014, la Organización Mundial de la Salud elaboró un informe con el objetivo de promover la atención de los gobiernos sobre este problema, afirmando categóricamente que su prevención no solo es posible sino necesaria y urgente.

En nuestro país, de acuerdo con los últimos datos del INE sobre defunciones por causa de muerte, el suicidio se mantiene como la principal causa externa de muerte en España y constituye el principal motivo de defunción entre las personas de 15 a 39 años en nuestro país. Y aún más alarmante es el hecho de que, de acuerdo con algunas publicaciones, la discrepancia existente entre los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística y los Institutos de Medicina Legal hace pensar en una subnotificación del número de muertes.

Además, estas cifras no incluyen la ideación suicida o las tentativas de suicidio que pueden ser hasta veinte veces más frecuentes que el suicidio consumado, con el subsiguiente coste social y sufrimiento personal que conlleva.

¿Cuáles son las causas del aumento de la prevalencia de suicidio?

Explicar las causas de esta elevada prevalencia no es fácil, ya que, como en casi todos los fenómenos complejos, no hay una única respuesta. El suicidio no es algo que ocurra en el vacío, sino que tiene lugar en un contexto específico y en unas circunstancias determinadas de la vida de una persona, en las que la desesperanza y el sufrimiento cobran especial relevancia.

Además, en nuestro país, la evaluación clínica del riesgo suicida se hace de modo deficiente y en muchas ocasiones no se lleva a cabo de forma comprehensiva, olvidando aspectos tan elementales como la existencia de antecedentes personales de tentativas suicidas.

A pesar de contar con instrumentos específicos de evaluación de la conducta suicida (validados en población española) es infrecuente realizar un cribado específico debido, posiblemente, a limitaciones de tiempo en los servicios de salud o incluso a la falta de formación en suicidio de los profesionales implicados. Tampoco contamos con intervenciones específicas para poblaciones de riesgo ni existe actualmente un plan nacional para la prevención de suicidio, a pesar de que la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud lo incluye como uno de sus objetivos.

A pesar de estas cifras el suicidio es prevenible. De hecho, no enfrentamos a un problema que – por su propia naturaleza – solo puede ser abordado desde la prevención. Aun así, constituye uno de los problemas más importantes de la salud pública mundial, de tal manera que la Comisión Europea en su Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar incorpora la prevención del comportamiento suicida dentro de las cinco áreas de actuación prioritaria.

También otras entidades, como la Sociedad Británica de Psicología o la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos señalan que la intervención temprana es fundamental para cualquier estrategia de prevención del suicidio. En todo caso, tal y como ha señalado la OMS, la prevención del suicidio requiere un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación tanto del sector de la salud como de otros sectores, como por ejemplo los de la educación, el mundo laboral, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

¿Qué papel desempeña la Psicología?

La Psicología desempeña, al menos, un doble papel en el campo de la conducta suicida: el tratamiento y la prevención. Por un lado, el enfoque funcional y contextual de la Psicología es fundamental para entender los problemas clínicos o existenciales, cuya doble vertiente comparte la conducta suicida.

Las terapias psicológicas ofrecen la oportunidad de debatir acerca de tales problemas en un ambiente seguro, donde el psicólogo puede validar el sufrimiento de los pacientes o clientes a la vez que les orienta hacia la vida con nuevas estrategias de afrontamiento. De hecho, numerosos estudios han puesto de relieve el rol fundamental de las intervenciones psicoterapéuticas dirigidas a la ideación, las tentativas y la conducta suicida.

Por otro lado, es necesario reivindicar el papel clave que desempeñan los psicólogos en el campo de la ciencia de la prevención, y subrayar la necesidad urgente de desarrollar proyectos preventivos basadas en la evidencia empírica y guiados por estándares de calidad.

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Susana Al-Halabí

Doctora en Psicología, Profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo, Especialista Universitario en Terapias de Tercera Generación y está habilitada como profesional en Psicología General Sanitaria. Es Editora Asociada de la revista científica Psicothema y de Adicciones, y miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias.

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