La revolución tecnológica ha cambiado los procesos de enseñanza-aprendizaje

Análisis de cómo la revolución tecnológica ha cambiado los entornos de aprendizaje.

A finales del siglo XX y principios del siglo XXI, los procesos formativos empiezan a cambiar a nivel mundial. En España surgen las primeras formaciones a distancia, casi todas por correspondencia (UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia-) y un poco más tarde empiezan a aparecer las primeras universidades totalmente online (UOC y posteriormente UNIR).

Estos cambios de modalidades comienzan a permitir que un importante sector de la sociedad acceda a una formación que antes le había resultado imposible realizar. Se facilita de esta manera el acceso a estudios superiores a personas que no habrían podido conseguirlo antes por razones económicas, lugar de residencia, conciliación familiar/profesional o por cualquier otra dificultad.

Por otro lado, este tipo de formaciones también empieza a facilitar el reciclaje profesional y potencia  especialmente la incorporación de la mujer a la universidad, así como al mercado de trabajo. En 1982, Elisa Pérez Vera es elegida Rectora de la UNED, convirtiéndose en la primera mujer que llegaba a tal cargo en la universidad pública española.

Plataformas educativas

En poco tiempo y gracias a las nuevas tecnologías, los sistemas digitales y multimedia y, por supuesto, gracias a Internet se produce una revolución tecnológica que da lugar a que el mundo empiece a estar intercomunicado y globalizado. Gran parte de la sociedad a nivel mundial empieza a tener acceso a información de diferente índole, facilitando y abaratando los procesos formativos.

Dicha revolución tecnológica empieza a afectar a todas las áreas de la sociedad y por supuesto a la educativa, donde empieza a tomar mayor valor y relevancia la modalidad formativa online (o en línea), que permite elaborar y distribuir materiales formativos eliminando todas las barreras geográficas existentes hasta el momento para el alumnado y los equipos docentes.

Es en los años 90 cuando comenzamos a usar las primeras plataformas educativas o LMS (Learning Management System). Estas plataformas constituyen nuevos sistemas de gestión del aprendizaje y nuevos entornos o espacios de aprendizaje, en muchos casos virtuales (EVA –Entornos Virtuales de Aprendizaje-), por lo que empiezan a darse escenarios de aprendizaje diferentes a los que veníamos conociendo antes de la citada revolución tecnológica. Es también por esta época cuando empieza a usarse en las formaciones online la plataforma WebCT (la más popular en esos momentos) y que unos años después evolucionaría para fusionarse con la actual BlackBoard.

De manera casi contemporánea empieza a escucharse hablar de Moodle, uno de los LMS más extendidos y conocidos del mercado en la actualidad.

Moodle fue creado por Martin Dougiamas, que fue administrador de WebCT y empezó a crear esta plataforma para cubrir las necesidades pedagógicas que estaba detectando al hacer uso de los sistemas que existían a su alcance en esa época.

Dougiamas basó los cimientos de su diseño en una pedagogía de constructivismo social. Poco a poco Moodle empezaría a ganar adeptos. Los motivos de la popularidad de Moodle se pueden resumir básicamente en dos: se proporciona gratuitamente como programa de Código Abierto (bajo la Licencia Pública General GNU -General Public License-) y proporciona un conjunto muy potente de herramientas centradas en el alumnado y en facilitar ambientes de aprendizaje colaborativo que le dan poder, tanto a la enseñanza como al aprendizaje (conversar mediante los foros, leer y compartir archivos, realizar ejercicios, tareas y exámenes, compartir dudas con el equipo docente, trabajar en grupo, … etc.).

En la actualidad, los LMS, las Tablets, los smartphones, los videotutoriales y canales de YouTube, los podcasts o las redes sociales no pueden quedarse al margen del ámbito educativo o emplearse sólo en determinadas modalidades formativas (online, blended learning, m-learning, etc.). Hoy en día, para nuestro alumnado (generación Z o postmilenial y generación T o táctil) que ha nacido con las tecnologías y las ha utilizado desde sus primeros días de interacción con el mundo que le rodea, este tipo de recursos (tan novedosos para los que no somos nativos digitales), constituyen elementos comunes y habituales de su ecosistema diario de vida.

El uso de la tecnología en el entorno académico

Es por ello que las tecnologías no deben ser una estrategia que el docente del siglo XXI deba adoptar en un futuro próximo o que en función de la modalidad formativa en la que se encuentre deba priorizar el trabajar de una manera u otra. El dominio de las competencias digitales es actualmente un requisito imprescindible para el profesorado del siglo XXI.

Debemos sentirnos afortunados por contar con una larga lista de LMS o sistemas de gestión (Google for Education, Moodle, Blackboard, Canvas, Chamilo, Claroline, Sakai, Dokeos, etc.) tanto privados como de código abierto que nos ayudan a diversificar nuestras elecciones, así como muchas y muy variadas tendencias tecnológicas (realidad aumentada, gamificación, impresión 3D, realidad virtual, MOOC, programación, robótica, etc.), e infinidad de APP educativas (Kahoot, Classcraft, Duolingo, ClassDojo, video2brain, Make it, etc.) que nos facilitan la aplicación de metodologías docentes que promueven el aprendizaje vivencial y significativo convirtiendo al alumnado en el principal protagonista de su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tal y como podemos comprobar en la Web eduapps, a día de hoy, contamos con más de 80.000 aplicaciones educativas gratuitas a disposición de los usuarios, por lo que es imposible negar una realidad, los niños de hoy en día están naciendo y creciendo en un mundo digital en el que la tecnología está presente en sus vidas todos los días, a todas horas y en todos los momentosEn este sentido, podemos afirmar que la tecnología puede ser una buena aliada, sólo hay que saber cuándo, cómo y para qué utilizarla.

Asimismo, resulta fundamental y necesario huir del uso de las tecnologías porque está de moda, porque otros compañeros de profesión lo están haciendo o porque “molo mucho” como docente si introduzco las tecnologías en mis sesiones. Lo que de verdad importa a la hora de incorporar las TIC en las aulas es la necesidad de analizar la adecuación del uso de las TIC y/o aplicaciones educativas a los contenidos que vamos a trabajar, así como saber elegir y adaptar el uso de las tecnologías a las finalidades y objetivos de aprendizaje que deseamos cumplir en cada momento y en cada nivel educativo.

Finalmente, también es evidente que el uso de las tecnologías a nivel académico trae consigo una buena lista de ventajas (aprendizaje colaborativo e interactivo, realización y entrega de tareas de manera asincrónica/sincrónica, ritmos de aprendizaje adaptados a necesidades personales, aumento de la capacidad de análisis para discriminar información relevante, etc.) pero también supone un importante reto para las organizaciones educativas, afectando a diversos niveles , estamentos (el profesorado debe aprender a sacarle el máximo provecho a los recursos tecnológicos a su alcance, importante desembolso económico por parte de los centros para incorporar las tecnologías necesarias así como implementar buenos sistemas de conexión a Internet para garantizar sesiones ágiles y efectivas, etc.) y roles.

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Alicia Torres

Alicia Torres

Licenciada en Pedagogía, Máster y Experto Universitario en e-Learning: NNTT para el aprendizaje a través de Internet. Ha sido asesora pedagógica, jefa de proyectos y administradora de la plataforma Moodle en instituciones como el Instituto Andaluz de Administración Pública, la Universidad Europea de Madrid y proyectos formativos del Fondo Social Europeo o la Fundación Tripartita. Actualmente, se encarga de la asesoría pedagógica, desarrollo y finalización de Proyectos de Innovación Docente en la Universidad Loyola Andalucía.

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