Las prácticas externas: el puente hacia la profesionalización docente

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Hace unas semanas comentaba con unas antiguas compañeras de estudios cómo habían sido nuestras prácticas externas cuando acudíamos a la facultad. Compartiendo anécdotas me vino a la mente el impacto y trascendencia que tuvo aquella experiencia para mi futuro profesional.

El Practicum se configura desde hace años en el ámbito universitario como una puerta al mundo laboral “real”, donde pensamientos, teorías, conceptos y herramientas toman forman y se conectan (o desconectan). Centrándonos en el futuro profesorado de educación secundaria obligatoria que acude a centros educativos, actualmente la proyección de las prácticas externas traza lazos entre diversos ejes convergentes en este momento decisivo.

La gestión emocional en la profesionalización docente

Hablo aquí brevemente, en primer lugar, de la tutorización como una de las bases del proceso formativo en prácticas, algo sabido por todos aquellos que hemos tenido la oportunidad de vivir esta experiencia. En segundo lugar, y adentrándome de lleno en el meollo de la cuestión, las líneas planteadas sobre la relevancia y trascendencia de las prácticas aterriza en la importancia de la gestión emocional que lleva a cabo el futuro docente.

En el escenario profesional de la educación secundaria se genera un ovillo formado por diversos elementos, como son los objetivos pedagógicos, las competencias a poner en marcha, nuevos aprendizajes, las interacciones establecidas a través de las relaciones sociales, las expectativas o las motivaciones, por ejemplo. Estos y otros tantos factores conviven durante el periodo de prácticas mediados por emociones y sensaciones.

Coincidí con aquellas compañeras, que mencioné al comienzo de este post, que lo que más destacaría durante esos meses fue sentirme alegre o frustrada en situaciones diversas, o sentir curiosidad o inseguridad hacia lo que sucedía a mi alrededor. Las emociones son la bisagra mediante la que los educadores aprendemos a gestionar procesos y personas. Comprender esta faceta más interna reporta nuevas estrategias de aprendizajes que mejoran y potencian el afrontamiento de las prácticas externas y, por ende, nos acerca a la realidad laboral que a posteriori se experimenta.

La investigación actual coloca el foco de atención en la importancia de vivir esta experiencia formativa en profundidad desde una perspectiva reflexiva e introspectiva, animando al que será docente a analizar, (tratar de) comprender y compartir las emociones para que el Practicum se convierta en un auténtico puente profesionalizante.

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Irene García Lázaro

Pedagoga y Máster en Dirección, Evaluación y Calidad de Instituciones de Formación. Contratada pre doctoral como asistente a la investigación en el departamento de Comunicación y Educación del campus de Sevilla de la Universidad Loyola Andalucía.

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