Las habilidades de un buen terapeuta

“Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana” (C.G. Jung)

Cualquier estudiante del grado en psicología recibe durante su vida académica amplia formación sobre la eficacia de los distintos tratamientos psicológicos disponibles para un amplio abanico de problemas. Sin embargo, a veces olvidamos un aspecto esencial y es que las habilidades de los terapeutas tienen un impacto positivo sobre el proceso terapéutico.

De hecho, la investigación ha puesto de manifiesto que algunos terapeutas logran mejores resultados que otros. Esto sugiere que el éxito de la terapia no sólo depende del tratamiento y de las características del paciente, sino también de las variables del terapeuta (Baldwin & Imel, 2013).

Las claves de un buen terapeuta

¿Pero qué tienen de diferente los buenos terapeutas? Veamos algunos ejemplos. Uno de los elementos centrales es la capacidad de estar con el cliente, escuchándoles a ellos más que a nuestras propias hipótesis o teorías. Esto nos permitirá permanecer cerca de la experiencia de sufrimiento del cliente aceptando de forma genuina a la persona que tenemos delante sin emitir juicios de valor.

De ahí que uno de los elementos diferenciales de los buenos terapeutas sea la habilidad para ser empáticos. Los terapeutas eficaces se esfuerzan en comprender correctamente los sentimientos de los demás validando y legitimando sus emociones y asumiendo que los clientes son expertos en su propia vida.

Por ello, los terapeutas más eficaces se centran más en los recursos y fortalezas de los clientes que en los problemas, orientándolos hacia el logro de los objetivos propuestos y atendiendo especialmente a cómo los clientes quieren ser ayudados.

Además, es necesario que los terapeutas muestren una actitud comprometida con su formación y sean conscientes de sus recursos y limitaciones. Todo esto sin olvidar el código ético que implica el ejercicio de su profesión (Duncan, 2010).

Pero para que podamos aprender este tipo de habilidades que ayudan a diferenciar a los buenos terapeutas del resto, es necesario que estas habilidades se pongan en práctica de forma explícita. Y a veces, estamos tan centrados en adquirir los conocimientos teóricos necesarios que olvidamos la esencia sobre cómo construir la relación terapéutica.

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Desiré Ruiz Aranda

Desiré Ruiz Aranda

Doctora en Psicología y profesora del Departamento de Psicología de la Universidad Loyola Andalucía. Su tesis doctoral versó sobre la inteligencia emocional y el consumo de drogas en adolescentes. Directora del Master en Psicología General Sanitaria de Loyola Leadership School.

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