La innovación en organizaciones privadas y públicas

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.. o dónde deben centrarse los esfuerzos de las PYMES y la administración pública en cuanto a la innovación.

Encontrar un nicho de mercado, continuar siendo competitivo, cautivar a nuevos clientes, mantener la fidelidad de los de siempre, demostrar la responsabilidad social, y así cada vez un mayor número de elementos, están muy relacionados hoy en día con la innovación.

Llevamos años sabiendo de este concepto, y en España se ha utilizado como bandera de instituciones, organizaciones públicas y privadas. Pero, ¿estamos realmente innovando en España?

La innovación es muchas veces confundida con la mejora. La mejora continua que proviene de los sistemas de gestión es a veces considerada innovación. Por supuesto, los sistemas de gestión te pueden ayudar a innovar, y se puede innovar desde la calidad, pero la práctica de la innovación es una cultura que proviene del cambio, no de la estabilidad.

La innovación tiene un componente fundamental, que es el impacto. Si el elemento innovador no está generando impacto en la organización, ya sea a nivel de cliente (por ejemplo fidelidad) o a nivel de gestión (por ejemplo eficiencia), no podría considerarse innovación. La innovación va ligada a los resultados, o lo que es lo mismo, si no hay resultados, no hay innovación.

Los entornos altamente cambiantes de los últimos veinte años han provocado una alteración en la forma de gestionar organizaciones. La innovación no es una apuesta, es una necesidad. El mundo actual no tiene barreras, y de eso se ha encargado la globalización e internet.

Vamos a fijarnos en dos tipos de organizaciones y cómo lo que en principio podrían considerarse desventajas, son en realidad oportunidades; la escasa capacidad de inversión en las pymes y el marco regulatorio y/o legal en la administración pública.

La innovación en las PYMEs:

De nada vale pensar en un negocio de ámbito local y pensar que es estable, porque es posible que en la otra parte del mundo se esté desarrollando algún producto o servicio que pueda ser sustitutivo, por ser más barato, más eficiente o más atractivo para los clientes.

Para la gran mayoría de empresas en España, las PYMEs, se plantea un dilema. Cómo luchar contra grandes empresas que tienen un mayor presupuesto para innovar. A esta pregunta sólo cabe una respuesta: la innovación no tiene por qué estar relacionada con el presupuesto. En contraposición al Goliat de la inversión hay un David. Este es la agilidad.

La agilidad es por tanto es una de las claves de la innovación para las pymes, ya que en eso una pyme es mucho más fuerte que una gran empresa.

¿Cómo puede ser la agilidad una de las claves de la innovación? Pongamos algunos ejemplos.

  1. El contacto con los clientes, los proveedores y tus grupos de interés en general, te permite conocer el mercado. Conocerlo es estar al tanto de las oportunidades. Las oportunidades son el comienzo del ciclo de la innovación, por tanto la agilidad es un factor decisivo, ya que idear y probar es mucho más fácil cuando los departamentos son más pequeños.
  2. Una vez vista la oportunidad y diseñada la idea, la agilidad se torna clave en el desarrollo. Una pyme debe ser eficiente en el desarrollo de nuevos productos o líneas de negocio. El motivo principal es la capacidad de inversión. Debe lanzar y probar, es decir, debe iterar para saber si tendrá cabida en el mercado antes de lanzarse a realizar una gran inversión. En este punto, el producto mínimo viable puede ser más rápidamente desarrollado que en una gran empresa.

La innovación en la administración pública:

La administración pública lleva años considerándose innovadora. Ciertamente ha introducido muchos nuevos conceptos, pero se ha olvidado (y mucho) del impacto y de la utilidad. Por suerte esto está cambiando muy rápidamente. En los últimos 5 años, el concepto impacto de las acciones públicas, a causa de la rendición de cuentas, está permitiendo cambios reales en las instituciones.

La innovación en la administración pública sin embargo tiene un componente clave, que suele aducirse como desventaja. Este es el marco regulatorio. Es uno de los elementos que siempre salen a colación cuando se habla de innovación pública. A veces olvidamos que la empresa privada también tiene un marco legal, aunque sea menos restrictivo, pero la administración pública tiene una virtud que no tiene la empresa privada, y que debe ser su principal foco de atención. El cliente es en la mayoría de los casos cautivo. Esto es, el cliente sólo puede atender su necesidad pública dentro de la administración pública.

¿Para qué innovar por tanto? Y en el caso en que se innove, ¿Cómo o dónde hacerlo?

Los motivos son dos: La administración pública debe tener vocación de hacer las cosas para facilitar la vida a la ciudadanía y para ser más eficiente. Y en estos dos elementos, el marco legal no constriñe, sino que ayuda. El concepto de no tener que vender más para incrementar presupuesto, porque el presupuesto ya está fijado, y por tanto, lo que hay que hacer es hacer las cosas de otra manera para ser más eficiente puede ayudar mucho a entender la virtud de tener cierto marco legal. De hecho hay administraciones públicas que incluso están innovando porque son capaces de generar ingresos por otras vías.

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Sergio Ríos Huércano

Sergio Ríos Huércano

Socio fundador de la consultora Biable, es consultor desde hace más de 10 años y evaluador, licenciatario EFQM. Especializado en Innovación, transformación digital y datos. Licenciado en Ciencias Ambientales. Profesor de Innovación en el MBA de Loyola Leadership School

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