Seis claves para formar a los líderes financieros del futuro

En este articulo se sintetizan 6 claves para la formación en finanzas para los docentes actuales.

“La verdad se apresa, pero no se ahoga”.

Gracián

Cuando se citan a los responsables de los males financieros del mundo siempre aparecen ávaros banqueros, ambiciosos políticos, fondos de inversión sin escrúpulos, torpes auditores o sospechosas agencias de rating, entre otros.

Es un alivio saber que los profesores que formamos a todos los anteriores no tenemos nada que ver con lo que ocurre hoy en los mercados financieros.

Dejando la ironía de un lado, somos como el alcaraván: “consejos vendo y para mí no tengo”. Hace años comenzamos a reflexionar en programas Executive sobre los aspectos que no estaban funcionando en los programas de finanzas. Trabajamos tres ejes centrados en el alumno, el docente y el contenido; enunciados de la siguiente forma:

  • Formar personas:
    1. Con mejores competencias financieras.
    2. Éticos, solidarios y conscientes de las repercusiones de sus decisiones.
    3. Orientados hacia el mundo laboral futuro.
  • Capacitar docentes para:
    1. Ser más efectivos en la enseñanza del conocimiento financiero.
    2. Transmitir la dimensión ética y sostenible de las finanzas y explicar los porqués de las decisiones financieras.
    3. Cambiar el cómo enseñar.
  • Subrayar aspectos frecuentemente obviados en la docencia:
    1. De las finanzas “maximizadoras” a las finanzas responsables.
    2. Del egoísmo como motor financiero a la sostenibilidad y la solidaridad financiera.
    3. De las “finanzas para robots” a las “finanzas humanas”, destacando el papel de las emociones en las decisiones financieras.

6 claves para la transformación de la tradicional docencia en finanzas

Como consecuencia, sintetizamos seis claves para la transformación de la tradicional docencia en finanzas.

Clave 1: Reconocimiento de la Diversidad. Adecuación de la educación financiera al perfil del alumnado. “Observar los caracteres y amoldarse al de cada uno”.

Ya sea en estudios de Grado, Masters o programas Executive, encontramos grupos de participantes cada vez más heterogéneos: distinta formación previa, de diferentes países, con edades dispares, con o sin experiencia en la gestión financiera.

Aplicar ciertas dosis de constructivismo educativo ayuda a reconocer la diversidad, a aceptar que las diferencias culturales y personales afectan a la forma de entender las finanzas, a entender que no todas las soluciones posibles a los problemas financieros son aceptables para todos y, lo más importante, a ser más efectivo y eficiente en el proceso educativo.

Clave 2: Finanzas con Valores. Explicar los porqués. “No hay buen trato con la ruindad”. “Todos los necios son temerarios”.

Los docentes no hemos sido nunca suficientemente buenos en explicar por qué no todo vale. Usar los mercados financieros perfectos como coartada “profunda y transparente” es tan irreal y engañoso como obviar que el mar es salado, tiene algas, mareas y hasta medusas.

La aparente seguridad que ofrecen las fórmulas financieras ha producido generaciones de imprudentes “conductores” financieros con sesgos cortoplacistas, sin un conocimiento profundo de los riesgos que asumen y sin respeto hacia los “peatones” (agentes económicos más débiles o con menos recursos). Igual que en la educación vial, necesitamos educar las emociones financieras y explicar que la sostenibilidad no es optativa.

Fue un logro la incorporación de la ética financiera como asignatura en los programas docentes, pero ha llegado la hora de incluir en cada tema, de cada asignatura, referencias concretas a las consecuencias del mal uso de las herramientas financieras.

Clave 3: Digitalización. “Adelantarse en el conocimiento de las materias, …”

El problema se reduce a los docentes. El alumno ya es nativo digital y en las empresas les esperan entornos digitales de trabajo. Los únicos que seguimos usando papeles y pizarras somos los profesores.

Hay tanto por hacer y la velocidad del cambio da vértigo. Se realiza un esfuerzo en el uso de redes sociales para compartir conocimientos, colaborar y conectar estudiantes y profesores, mayor virtualización de contenidos y tareas en aula y fuera de ella, incorporación de herramientas de inteligencia de negocio, análisis de datos, finanzas digitales, blockchain, monedas virtuales …, pero los avances y el desarrollo de nuevos productos, herramientas y entornos financieros van mucho más deprisa.

Por otra parte, no debemos confundir nube con paraíso. Es necesario hablar en aula sobre riesgos y fraudes financieros inherentes a la digitalización y, las nuevas formas de exclusión financiera, bajo la aparición de nuevas clases sociales relacionadas con el dominio y uso de datos y conocimientos digitales.

Clave 4: Finanzas reales versus finanzas teóricas. “Ya no se come de palabras, que son viento”.

Recuerdo mi juvenil rebeldía cuando algún profesor aparecía en clase con libros escritos diez años atrás. Una de las quejas habituales de los estudiantes es la falta de conexión del docente con la realidad financiera, el abuso de casos financieros teóricos o muy alejados de la situación macroeconómica de la región, de la realidad empresarial o de la información que el alumno encuentra en los medios de comunicación.

La teoría financiera solo es la puerta de entrada para las finanzas, que son eminentemente prácticas. Preparar al alumno para el entorno empresarial en el que va a trabajar exige un esfuerzo constante de actualización y asumir que nuestros queridos y elaborados casos prácticos, año tras año, se van transformando en historia financiera.

Clave 5: Nuevas formas de enseñar finanzas: trabajar el cómo.“Procure, pues, renovarse en el valor, en el ingenio, en la dicha, en todo: arriesgarse con novedades atrevidas…”. “No cansar”.

El acceso inmediato a la información ha desequilibrado la lucha entre la memoria y la comprensión. De alguna forma el docente ha encontrado más espacio para trabajar la atención y el entendimiento. Contar historias, clases invertidas, simulaciones, dinámicas, trabajos y juegos colaborativos son ya habituales.

Pero los recursos, en este caso, son infinitos y también pueden encontrarse lejos de las finanzas. En clase hemos usado poesía y música o su moderna fusión en el rap, cine, historia; cualquier excusa es válida si motiva al alumno.

Evidentemente existen al menos dos tentadores riesgos: confundir el medio con el fin y aplicar la misma medicina a cualquier alumno.

Clave 6: El compromiso del docente. “Aplicación e inteligencia”. “Más consigue una medianía con aplicación que una superioridad sin ella”.

De nada sirve pedir interés por las finanzas si el docente no muestra pasión y entrega. Antes a esto se le llamaba vocación. Dicta el adagio milenario: prepara cada clase como si fuese la última, conoce a tu alumno y cuida su evaluación continua, ya que será evaluado durante toda su vida laboral.

Es más fácil citar a Gracián que hacer todo esto en clase de finanzas. Además, corremos el peligro de dejar de ser aburridos y de crear líderes que comprendan que unas finanzas y un mundo mejor son posibles.

“Muchos se van por las ramas de un inútil discurrir, o por las hojas de una palabrería, sin topar con la sustancia del caso… Esto procede de entendimientos confusos que no saben ser claros”.

ComparteShare on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0
Jose Antonio Arcenegui Rodrigo

Jose Antonio Arcenegui Rodrigo

José Antonio Arcenegui Rodrigo forma parte del Dpto. de Economia Financiera y Contabilidad de la Universidad Loyola. Es Doctor en Economia, Profesor de Finanzas Corporativas en el Master Universitario en Direccion Financiera, que imparte Loyola Leadership School. También es Responsable de estrategia y estudios en Cajasur.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *