Estigma en salud mental

Queda mucho por hacer en relación al estigma que sufren las personas que padecen un problema de salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cuatro personas sufrirá algún tipo de trastorno psicológico a lo largo de su vida, sumando millones de personas afectadas en todo el mundo.

Esta realidad social ha impulsado a investigadores y clínicos a desarrollar nuevos tratamientos para ayudar a aquellos que más lo necesitan bajo el amparo de una disciplina científica, como es la Psicología, en continuo crecimiento. No obstante, y a pesar de los avances científicos que se han producido en el ámbito psicológico, todavía hoy día queda mucho por hacer en relación al estigma que sufren las personas que padecen un problema de salud mental.

Estigma en salud mental, ¿qué padecen estas personas?

Por un lado, el estigma personal (o “autoestigmatización”) que la persona experimenta al recibir un tratamiento psicológico debido a que se percibe como “un problema” en su totalidad y no como “una persona que, simplemente, tiene un problema que debe solucionar”.

La internalización de las actitudes negativas por parte de la persona estigmatizada le puede llevar a experimentar un sentimiento de fracaso, una minusvalía personal, una menor autoestima o a creer que dependerá de por vida de la ayuda externa (tratamiento psicológico y/o farmacológico) para poder realizar una vida normalizada.

Los prejuicios que existen en nuestra sociedad ante las personas con problemas de salud mental favorece también un estigma público del ámbito de lo psicológico donde la comunidad incluso culpabiliza o desprecia a aquellas personas que solicitan ayuda profesional. Más aún, el estigma puede ser agravado a nivel institucional debido a que los propios profesionales podrían adoptar una postura paternalista ante sus pacientes o clientes, o incluso a nivel familiar como consecuencia de la vergüenza y devaluación social todavía asociadas al hecho de tener un familiar con problemas de salud mental.

Retos en salud mental

Tal como señala la OMS, padecer un determinado problema o un trastorno mental no es un fracaso en sí mismo, sino que el fracaso es la forma en que la sociedad trata a las personas que sufren algún tipo de problema psicológico. De forma que algunas preguntas claves son las siguientes: ¿estamos haciendo lo suficiente por integrar a las personas con problemas de salud mental en nuestra sociedad? ¿La marginación social, el desconocimiento o los prejuicios son aspectos que actualmente agravan el sufrimiento que padecen las personas con trastornos psicológicos?

La despersonalización y el etiquetaje (“asignar un diagnóstico” y anular a la persona) dificultan el tratamiento, la recuperación y la reinserción social, poniendo barreras a la eficacia de los tratamientos psicológicos y/o farmacológicos de elección.

De hecho, en algunas ocasiones un diagnóstico psicológico o psiquiátrico revela poco sobre un paciente, pero mucho sobre la realidad social en la que se encuentra, favoreciendo incluso que tal paciente (por el hecho de serlo) sea invisible en la comunidad o menos digno de ser tomado en cuenta por aquellos que le rodean.

En definitiva, son muchos los muros sociales, personales y actitudinales que deben ser derruidos para avanzar en este terreno. Y todos y todas podemos aportar nuestro “granito de arena”. Así pues, ¿te sumas al cambio?

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Carla López

Carla López

Carla López es doctora en Psicología y en el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria imparte la asignatura de Intervención psicológica en adicciones y dependencias.

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