Diseñar un zapato sin tener en cuenta el pie

Vivimos en un momento de cierto desconcierto en educación. Son muchas las tendencias que se nos presentan como ideales para estos nuevos tiempos. Se ponen en práctica metodologías activas que ponen al estudiante en el centro y que defienden el papel del niño como auténtico protagonista de su propio aprendizaje, mientras se coloca al profesor o educador como guía o acompañante de este proceso.

Por otra parte coexisten otras tantas que defienden la estabilidad de lo tradicional y de lo que siempre se ha hecho. El profesor debe transmitir los conocimientos de una manera adecuada y con cierta adaptación a la realidad, mientras los alumnos escuchan atentamente y repiten o procesan lo trabajado en el aula.

Entre tanto, aparece una nueva disciplina que puede aportar luz a toda esta situación en el mundo educativo: La neuroeducación. Esta consiste en aprovechar los conocimientos sobre el funcionamiento cerebral para enseñar y aprender mejor, propone aspectos que demuestran claramente cómo aprendemos y qué necesitamos realmente para adquirir competencias. Conocer a fondo qué está pasando en el cerebro, si se quiere enseñar y provocar con ello aprendizaje.

El cerebro aprende mejor en movimiento. El nivel de activación neuronal cuando el alumno está estático es de 3 a 4 sobre 10, cuando es dinámico de 5 a 10 sobre 10. Sin embargo seguimos insistiendo en que el alumnado esté lo más quieto posible, tanto en las indicaciones como en distribuciones de aulas.

Cuando memorizamos de manera no significativa, olvidamos el 50% de esos contenidos a los tres días y el 90% a la semana. Aún así se siguen transmitiendo de manera sistemática y a veces única, los contenidos sin significatividad.

El cerebro es un órgano social que aprende haciendo con otras personas, pero aún así nos empeñamos en colocar a los estudiantes de uno en uno y sin interactuar entre ellos.

Los programas y tendencias educativas no tienen en cuenta al cerebro, se diseñan y aplican sin más. Se ignoran los avances en el conocimiento de un cerebro de plasticidad cambiante ¿Qué nos parecería diseñar un zapato sin tener en cuenta la forma del pie? ¿Y unos guantes sin estudiar la estructura de la mano?

Quizás sea el momento de pararnos a pensar cómo aprende el cerebro y a partir de ahí consensuar y decidir juntos cuál es el camino correcto en este apasionante mundo de la educación.

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Rafael Ruiz Díaz

Rafael Ruiz Díaz

Licenciado en Ciencias de la Educación. Profesor de Educación Secundaria Obligatoria con 25 años de experiencia en centro concertado ocupando distintos cargos en el mismo. Actualmente es Director de Centro en la Casa Salesiana de Alcalá de Guadaira. Auditor interno de Sistemas de Gestión en Calidad en Educación. Experto en formación presencial y e-learning. Asesor educativo y coach. Director del Máster Universitario en Formación del Profesorado de Bachillerato, ESO, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas.

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