El teatro de la comunicación

Existe una enorme diferencia entre la comunicación interpersonal individual y una comunicación pública.

Es curioso cómo, en algunas ocasiones, personas con buenas habilidades sociales e, incluso, comunicativas, se sorprenden al constatar que sienten incómodas o, directamente, aterradas a la hora de enfrentarse a un público. Puede parecer una contradicción pero no lo es, y el motivo es simple: existe una enorme diferencia entre la comunicación interpersonal individual y una comunicación pública. Hablar con un amigo, un familiar o un compañero de trabajo tiene poco que ver con los muchos elementos que requiere dar una charla formal, hacer una exposición o presentar un proyecto.

La más clara de las diferencias se produce en el formato de exposición del contenido, que en una comunicación individual se basará en el diálogo mientras que en una charla se acercará mucho más a un monólogo, escuchado por las otras personas. Por eso, en la comunicación interpersonal la conversación puede discurrir por cualquier derrotero en función de la personalidad y flexibilidad de los participantes.

Sin embargo, en la comunicación pública es el orador el que define el contenido y el que lo expone ante los espectadores. Por eso, debe decidir no sólo “qué” va a contar sino también controlar “cómo” lo va a contar (sin olvidar “a quién”, “por qué” y “para qué”).

Claves de la comunicación pública

Desgraciadamente, en la mayoría de los casos, la puesta en escena es una de las partes de la charla que se deja para el final o que ni se llega a preparar, convencidos de que el contenido será lo importante y lo que nos llevará al éxito. Nada más lejos de la realidad. Nadie duda de que el contenido sería lo más importante si el texto se fuera a imprimir y ser leído, pero en una comunicación pública la forma de contarlo será, al menos, tan importante como el propio mensaje.

Es ahí cuando entran en juego infinidad de elementos “físicos” de puesta en escena. ¿Cómo es el escenario?, ¿la charla será con mesa y silla, con atril, sin nada…?, ¿dónde está el público (bajo el escenario, en grada, a la misma altura…)?; ¿cómo es la acústica de la sala?, ¿necesito micrófono?, ¿de qué tipo (de mano, de corbata, de diadema…)?; ¿hay pantallas para imágenes?, ¿dónde están situadas?; ¿hay un pasador para las diapositivas?, ¿cómo funciona?, ¿hay wifi para poner videos?; ¿hay suficiente luz en el escenario?, ¿se usan focos?, ¿de qué tipo (frontales, cenitales, puntuales…)?, etc.

Quien crea que todas esas preguntas, y otras muchas más que podríamos plantear, no son importantes se equivoca. Es un gran error llegar a una charla confiado en el buen contenido a contar sin ser consciente que esa comunicación pública será un fracaso si al orador no se le oye adecuadamente, si no se le ve bien o si los elementos técnicos no funcionan a tiempo (powerpoint, videos, músicas…). Esa falta de control del espacio suele provocar en los momentos de estrés previos a una charla el conocido como “pánico escénico”, que incluso aquellas personas con buenas habilidades sociales sienten. Es perfectamente lógico.

Ante ello, la mejor forma de plantear toda comunicación pública es como si de una obra de teatro se tratara, en la que será fundamental el guión, pero lo será también, tanto o más, la interpretación del actor y la perfecta conjunción de todos los elementos escénicos (luz, sonido, imágenes, escenografía, vestuario…).

Sólo controlando esos otros aspectos empezaremos a sentirnos a gusto en un escenario y podremos empezar a experimentar en las formas, metiendo músicas, jugando con las imágenes, dándole su espacio a un video, o incluso moviéndonos con mayor naturalidad por el espacio. Será entonces el momento de hablar también de la “interpretación” del orador (mirada, manos, movimiento escénico, voz…) y, quizás a esas alturas, nos hayamos dado cuenta de que el contenido no era lo único importante.

ComparteShare on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0
José Luis Losa Ranz

José Luis Losa Ranz

Licenciado en Periodismo por la Pontifica de Salamanca. Ha sido jefe de la Sección Local y de Economía de ABC de Sevilla, jefe de Informativos en Sevilla TV y Punto Radio, y jefe de Economía en la agencia Europa Press. Fundador de Edeteatro (Estudio de Teatro) en Sevilla, en el que ha dirigido más de 20 espectáculos. Socio fundador de Comunica y convence, consultora especializada en comunicación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *