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Javier Nó Sánchez, Decano de Comunicación y Educación de la Universidad Loyola Andalucía

«Cambiar la legislación y los sistemas educativos no ha resultado útil para afrontar los problemas de la educación»

Javier Nó Sánchez es decano adjunto de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Educación, responsable de los estudios de Comunicación y Educación de la Universidad Loyola Andalucía. Desde su dilatada experiencia como docente y responsable en instituciones universitarias como la Pontificia de Salamanca de la que fue decano, analiza la situación de la educación en España, sus principales desafíos para este 2014 y las reformas necesarias para mejorar su calidad en todos los niveles.

Respecto a la situación de la educación universitaria y los principales retos para este año, Nó asegura que «muy probablemente el sistema de financiación del sistema público de enseñanza superior ocupará gran parte de los debates en torno a la universidad en este año que comienza». Y añade que «la incertidumbre sobre si se afrontará el reto de una nueva reforma universitaria en este mismo periodo, la reordenación de las titulaciones o el modo en que están afectando los recortes presupuestarios en la calidad de universidad pública serán, sin duda, fuente de informaciones y conflicto en los próximos meses».

No obstante, junto a estas cuestiones, Javier Nó cree que a la universidad se le acercan sigilosamente circunstancias menos visibles que probablemente se desvelen este año como desafíos. «Me estoy refiriendo a los que provienen del nuevo contexto que ha configurado la tecnología digital e Internet: las nuevas plataformas de contenidos abiertos, a los cursos masivos on-line y su posible certificación, o los avances en campos como el learning analytics».

Por ello, asegura que «la universidad o sus docentes han perdido, y aun perderán más, parte del protagonismo en la construcción del conocimiento que las empresas e instituciones consideran útil para sus propósitos. Esto no es necesariamente un problema, pero si exige un ajuste a los cambios que se están produciendo».

Redefinir su papel en la sociedad

Javier Nó es tajante. La universidad debe redefinir su papel en la sociedad. «Hay datos que nos indican claramente que la universidad española aun no cumple con las principales funciones que harían de ella una piedra angular en la economía tal como sucede en otros países, ya estemos hablando de aquellos con gran tradición investigadora (EEUU, Gran Bretaña, Alemania,…) o bien de países emergentes que priorizan el saber como parte de su estrategia de crecimiento».

Una prueba de que la formación superior está desajustada con respecto a las necesidades profesionales es, según el decano de Loyola Andalucía, que apenas el 53% de los titulados universitarios se emplean en un puesto de trabajo acorde con su formación. «Mientras que hay países en los que la universidad es la principal fuente de emprendedores, desarrollos industriales y patentes, en España se requiere de una profunda reforma del sistema para hacerla responsable real de la generación del conocimiento».

Reformas o cambio cultural

Respecto a las reformas, el profesor Nó considera que no son tan necesarias las reformas como la buena formación de los formadores, su compromiso y la disposición al cambio. En este sentido, afirma que «durante años hemos visto cómo cambiar la legislación y los sistemas educativos no ha resultado útil para afrontar los principales problemas de la educación en España: fracaso escolar, resultados deficientes y preparación escasa, tal como indican los principales informes. A mí no me cabe duda de que las reformas que hemos ido viviendo están pensadas para la mayor eficacia en el sistema, pero no se produce un cambio real. Se necesita un cambio cultural en el que se comprenda de verdad la relevancia de la educación en el progreso de un país».

Los nuevos profesionales de la educación

Por ello, asegura que es necesaria una «regeneración de la imagen del educador en nuestro país». Aunque demasiado recurrido en los últimos años, Javier Nó destaca el ejemplo de Finlandia. «Debemos educar a los mejores profesionales para que a su vez sean los responsables de la formación de nuestros niños y jóvenes y para ello nada mejor que desterrar de una vez por todas la idea de que los estudios que encaminan hacia las profesiones relacionadas con la educación son algo así como de segunda».

El nuevo educador debe convivir sin ansiedad en un ecosistema tecnológico, innovador; debe conocer idiomas; debe aspirar a la formación de más alta calidad, mirar fuera de nuestras fronteras para completar su experiencia. «En resumen, el educador que salga de nuestras aulas debe ser un profesional consciente de su labor hacia el mundo, capaz, moderno e integrado en su tiempo pero con hondas raíces y fundamentado en valores. Profesionales con aspiraciones y con entrega».

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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