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Markus González Beilfuss

Markus González: “La trata de personas debe ser objeto de investigación multidisciplinar por parte de la Universidad”

Markus Gonzáles Beilfuss es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona. Asimismo, ha sido letrado del Tribunal Constitucional y director general de Inmigración del Gobierno de España. Ha visitado la Universidad Loyola invitado por el Departamento de Derecho para impartir una masterclass sobre la trata de personas y los retos que este fenómeno mundial supone para la sociedad y la universidad.

(Pregunta) Millones de personas en el mundo son víctimas de trata. Sin distinción, la trata de seres humanos es un delito que explota a mujeres, menores y hombres, y un problema mundial que afecta a todos los países, ya sea como puntos de origen, de tránsito o de destino de las víctimas. Sin embargo, no genera ni la mitad de preocupación que debería de generar dentro de la sociedad ¿Qué falta, información, sensibilización…?  

(Respuesta): Seguramente falta un poco de todo, falta conocer con detalle el fenómeno, qué diferencias hay entre la trata y otro tipo de delitos, y también hace falta ver qué estamos haciendo y qué podríamos hacer. Creo que falta tener más conciencia y más información para poder distinguir exactamente el fenómeno de la trata de seres humanos de otras cosas.

(P) De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones casi el 80 por ciento de los viajes realizados por las víctimas de la trata internacional cruzaron a través de puertos fronterizos oficiales,como aeropuertos y puntos de control ¿Hasta qué punto es difícil identificar a estas víctimas?

(R) Es muy difícil y más hacerlo rápidamente. Además, en muchos casos las víctimas no saben que lo son porque vienen engañadas y todavía no han sido explotadas y, por tanto, no lo van a reconocer. En un paso fronterizo hay muy poco tiempo por lo que sólo puedes detectar algunos indicios y a partir de ahí empezar a investigar y hacer un seguimiento para poder identificar. Pero en un control fronterizo es muy complicado.

(P) Muchas de las víctimas de la trata son migrantes, por su especial situación de vulnerabilidad ¿Actúan los Estados con la diligencia debida para prevenir, investigar y sancionar estos delitos y proteger y reparar a las víctimas?

Los Estados sólo desde el año 2000, y en España sólo desde 2005, están empezando a hacer cosas. Y están haciendo más cosas en el ámbito de la sanción y la persecución de los traficantes y menos en el lado de la prevención. A la hora de proteger a las víctimas también hay otras dificultades, no es lo prioritario. Se han hecho cosas, pero todavía queda mucho por hacer y por lo tanto es un reto de futuro para todos los países.

(P) ¿Cree necesaria la aprobación de una ley integral en España contra la trata de personas, que aborde todas las manifestaciones de este delito?

Sí, por un lado sería necesario abordar la trata en todas sus modalidades, no sólo en la referida a la explotación sexual, sino también la laboral o la explotación para la mendicidad, y por otro, habría que hacer un tratamiento integral de cuáles son las necesidades de las víctimas.

Ahora mismo lo que hay son políticas parciales que no contemplan la globalidad de la situación de las personas que pasan por eso. Por eso hace falta una ley integral, pero también definir qué entendemos por integral y cuál es el modelo de intervención que se quiere seguir con esas víctimas. La ley integral por sí sola no soluciona nada si el contenido no es adecuado.

(P) La trata de seres humanos tiene graves repercusiones psicológicas en las personas que lo padecen. De hecho el proyecto internacional que usted coordina, el PHIT (Psychological Health Impact of Trafficking in Human Beings on female victims), trata de profundizar en este aspecto para mejorar la atención a las víctimas ¿Nos puede hablar un poco sobre el proyecto?

Se trata de un proyecto europeo, financiado por la Comisión Europea, en el que participan 12 instituciones distintas de cinco países miembro, y en el que hay universidades, ONG y organismos oficiales que conforman un consorcio liderado por la Universidad de Barcelona.

Los objetivos de este proyecto son básicamente dos. Uno es saber mejor cuál es el impacto psicológico de la trata en las víctimas femeninas. Hasta ahora se sabía que existe un impacto psicológico pero no se conoce exactamente cual. Con este proyecto, a través de diversas actividades, como entrevistas con víctimas, con expertos, análisis médicos, etc. intentamos definir mejor cuál es el impacto, que también depende mucho de la situación personal de cada víctima.

Y el segundo objetivo es que con ese conocimiento podamos desarrollar herramientas que sirvan mejor para identificar a las víctimas y para abordar determinados aspectos como su seguridad, o el tratamiento que se tiene que hacer por parte de las ONG sobre ellas.

En definitiva, con el proyecto pretendemos saber más sobre el impacto psicológico y con ese conocimiento mejorar la atención a las víctimas.

 (P) ¿Cómo puede la universidad ayudar a combatir la trata de personas?

(R) La Universidad puede hacer muchas cosas. La universidad genera conocimiento, forma a los estudiantes, y también transfiere ese conocimiento a la sociedad. Y lo mismo puede hacer con la trata. Este fenómeno debe ser objeto de investigación por parte de los universitarios, creando equipos multidisciplinares en los que haya psicólogos, juristas, criminólogos, que junto con agentes públicos –policías, médicos, fiscales, jueces…- y la sociedad civil – ONGs- generen nuevo conocimiento sobre la trata.

Con ese conocimiento se puede formar a los jóvenes, y formándolos se les sensibiliza. Por tanto, creo que, en ese sentido, debe haber espacios en la Universidad para seminarios, cursos de grado y de máster sobre la trata de personas que contribuya a que los estudiantes tengan una mejor información.

Pero la universidad tiene también ese compromiso con la sociedad. Todo este conocimiento generado lo tiene que transferir a la sociedad. Y tenemos mucho ámbito de mejora en lo referente a sensibilización, medios de comunicación, formación de los agentes implicados en la resolución de este fenómeno como policías u ONGs. Y ahí la universidad es un actor cualificado porque tenemos tiempo para investigar y tenemos el prestigio para generar ese conocimiento en red con otros agentes. Y ese conocimiento hay que transferirlo, no se puede quedar en los libros, se tiene que utilizar para formar a los estudiante y formar y sensibilizar a la sociedad. Por tanto, la función de la universidad es muy importante en este y en otros ámbitos.

Autor

Nuria Gordillo

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. ngordillo@uloyola.es Twitter: @Nuria_GR

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