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Maria Rubio-Valera, investigadora del Parc Sanitari Sant Joan de Déu:«Pensaba que mi investigación tendría poco interés para poder conseguir una beca del ERC y no fue así»

La Universidad Loyola ha celebrado una jornada de difusión de la convocatoria ERC Starting Grant. Emma Motrico, directora de la Escuela de Doctorado de la Universidad Loyola se ha encargado de presentar la jornada y Adriana García Lupato, responsable de proyectos de investigación de la Universidad Loyola ha expuesto los detalles técnicos sobre las ayudas de la ERC, el organismo de la UE que se encarga de financiar investigaciones individuales, innovadoras, rompedoras, en la frontera del conocimiento dentro del pilar llamado «Ciencia Excelente».

La investigadora Maria Rubio-Valera, del Institut de Recerca y Jefa de Calidad y Seguridad del Paciente del Parc Sanitari Sant Joan de Déu ha concedido a los asistentes su experiencia de primera mano en la obtención de fondos ERC Starting Grant y ha presentado su estudio «Effectiveness and cost-effectiveness of the Initial Medication Adherence intervention: cRCT and economic model: IMA-cRCT study», proyecto financiado por la ERC Starting Grant, que pretende evaluar la efectividad y eficiencia de una intervención de mejora de la iniciación de medicamentos utilizando el paradigma de las intervenciones complejas y metodología basada en Real World Data y modelización económica. Además ha hablado para la Universidad Loyola sobre su experiencia en sus inicios, en la obtención de la beca ERC y de la trascendencia de la investigación sanitaria a la clínica y a las políticas públicas:

Pregunta: ¿Cómo fueron sus comienzos en la investigación? ¿Qué le llevó a iniciar su línea de investigación?

Respuesta: Siempre he sentido un gran interés por la investigación. Recuerdo que en el bachillerato ya desarrollé un pequeño trabajo de investigación y durante la carrera hice prácticas con varios grupos. Estos primeros contactos fueron los que me llevaron a tomar la decisión, pero mi carrera como investigadora empezó formalmente en 2008, cuando me incorporé al grupo de investigación en Tecnologías Sanitarias y Resultados en Atención Primaria y Salud Mental (PRISMA) del Parc Sanitari Sant Joan de Déu. En este contexto, he podido desarrollar mi tesis en la evaluación de una intervención farmacéutica para mejorar la adherencia de los pacientes de Atención Primaria. Cada respuesta que obtenía me llevaba a dos nuevas preguntas y, de forma más o menos natural, acabé definiendo unas líneas propias de investigación.

P: ¿Qué cualidades cree que debe tener un investigador del ámbito sanitario para poder llegar a traspasar las fronteras de lo académico?

R: ¡Qué pregunta más difícil! En el ámbito sanitario creo que lo más importante es saber trabajar en equipo y ser capaz de rodearte de personas que complementen tus conocimientos y habilidades (¡y a las que les guste discutir!). Lo cierto es que hay distintos perfiles de investigador y creo que las cualidades necesarias, incluso dentro de lo sanitario, dependen mucho del tipo de investigación que se desarrolla. Seguramente, lo que todos tienen en común es un afán y un interés por hacerse siempre nuevas preguntas y saber más. Mi experiencia me dice que los buenos investigadores sienten pasión por su trabajo. 

«A un investigador que dese solicitar una ERC le diría que no se desanime, que tenga confianza y persista, ya que su investigación es más importante de lo que cree»

P: ¿Qué papel cree que tiene la atención primaria en el cumplimiento de tratamientos de ciertas enfermedades como la diabetes o enfermedades cardiovasculares objeto de su proyecto?

R: La prevención de la enfermedad cardiovascular y el manejo de la diabetes en población adulta se realiza principalmente desde la atención primaria. En este sentido, si queremos incidir en la adherencia (o cumplimiento) de los tratamientos que se prescriben para estas enfermedades, la atención primaria es clave. Además, habitualmente existe un gran vínculo del paciente con los profesionales de atención primaria y comunitaria, incluido el farmacéutico comunitario, otro punto esencial para mejorar el uso de los tratamientos, y que hay que aprovechar.

Asimismo, en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu hemos llevado a cabo muchos estudios en esta línea, como el proyecto “No iniciadores”, en el que se centra la beca concedida por el European Research Council (ERC) o el proyecto PRODEFAR, en el que se promovía la intervención en farmacia comunitaria para facilitar la adherencia al tratamiento para la depresión en Atención Primaria.

P: ¿Y cómo cree que una investigación puede influir en las políticas sanitarias para mejorar la gestión de estas enfermedades en la atención primaria?

R: Creo que lo mejor que le puede pasar a un investigador es que una parte de lo que ha investigado influya en las políticas, se aplique y tenga un impacto positivo para la sociedad. Pero también creo que los investigadores (que me perdonen mis colegas si me equivoco), por lo general, estamos más preocupados en generar evidencias que en aplicarlas, ya que trasladar la investigación a la práctica requiere tiempo, conocimientos y el apoyo de las instituciones.

Para gestionar las enfermedades de forma segura, efectiva y eficiente es necesario contar con la evidencia científica, pero no es suficiente con la evidencia generada por un estudio, se necesitan muchos de ellos. Además, los planificadores son muy conscientes de esta realidad, por lo que creo que debemos seguir trabajando en la detección de problemas y en el diseño y la evaluación de intervenciones, preferiblemente, en un contexto lo más cercano posible a la práctica real.

En el caso concreto de mi beca otorgada por el ERC, estamos ya en la última fase de la investigación. Basándonos en lo que nos decían los datos de práctica real (bases de datos sanitarios) y lo que nos decían los usuarios y los profesionales, hemos desarrollado una intervención para intentar cambiar la forma en que se prescribe y dispensa con el objetivo de empoderar al usuario. Ahora toca demostrar que esta intervención es valiosa, que mejora la adherencia y, además, lo hace sin generar una sobrecarga sobre un sistema donde los recursos son preciosos. Si conseguimos demostrar esto, tendremos los argumentos para intentar convencer a los decisores de que esta es una buena apuesta. Esperemos conseguirlo.

P: ¿Qué le diría a un joven investigador que comienza su andadura en la solicitud de una ERC en este ámbito?

R: Yo le diría que no se desanime, que tenga confianza y persista, ya que su investigación es más importante de lo que cree. Yo estuve a punto de no presentarme a esta ayuda, de hecho, lo hice en el último año en el que podía solicitarla y, en gran parte, por una serie de circunstancias personales. Mis colegas me habían animado muchas veces y yo siempre lo había descartado porque pensaba que mi investigación tendría poco interés para poder conseguir una beca del ERC. Me equivocaba. Ahora me alegro de haberme dejado convencer. Si estáis dudando, ¡no lo hagáis! ¡presentaos!

«Lo mejor que le puede pasar a un investigador es que una parte de lo que ha investigado influya en las políticas, se aplique y tenga un impacto positivo para la sociedad»

P: ¿Qué le diría a un joven investigador que desea que sus investigaciones trasciendan a la realidad?

R: Que se centre en aquellas cosas que le apasionan y le llaman la atención, que lea mucho, que vea qué están haciendo los demás y cómo, que aprenda nuevos paradigmas, métodos y técnicas, que no se acomode. Que discuta sus ideas con sus colegas y, especialmente, con profesionales que trabajan cada día en la clínica. Y lo más importante, que implique a los pacientes y a los profesionales en sus estudios, que pregunte qué es importante para ellos y cómo creen que se deberían hacer las cosas. En mis investigaciones, siempre intento explorar la perspectiva de los usuarios y familiares que viven el problema en primera persona, así como la de los profesionales que intentan solucionarlo. Entender sus motivaciones, sus preferencias y sus dificultades te ayudan a diseñar intervenciones y estudios más cercanos a la realidad y, en definitiva, más transferibles.

 

Autor

María Victoria Mendoza

Periodista de temas científicos del Servicio de Comunicación, Relaciones Institucionales y Marketing de la Universidad Loyola. mvmendoza@uloyola.es

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