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Manuel Blanco, vicepresidente de ProemAid y jefe de bomberos de la Diputación de Sevilla.

Manuel Blanco: «Hemos visto mucho sufrimiento, pero al final, te quedas con lo bueno, con la gente a la que has ayudado y ha sobrevivido»

Manuel Blanco, vicepresidente de la ONG ProemAid y jefe de bomberos de la Diputación de Sevilla, es uno de los bomberos sevillanos que recientemente ha sido absuelto por un tribunal griego junto a sus dos compañeros, Julio Latorre y Quique Rodríguez, del delito de “tráfico de personas en grado de tentativa” por acudir al rescate de inmigrantes que huían de la guerra de Siria en el mar Egeo. Los hechos juzgados ocurrieron el 14 de enero de 2016. Los estudiantes de la Universidad Loyola Andalucía han tenido la oportunidad de conocer de primera mano la experiencia de este ‘héroe’ en una charla que les ha ofrecido en el Campus de Sevilla. Asimismo, ha hablado para Loyola And News de las motivaciones que le empujaron a ir a rescatar inmigrantes a las costas griegas, de los sentimientos experimentados durante su labor humanitaria, del papel de las instituciones europeas en la crisis de los inmigrantes y del largo proceso judicial que ha mantenido en vilo a toda la sociedad española. Pese a todo el calvario por el que han pasado, asegura que no ha perdido las ganas de ayudar y que volverá a las costas griegas muy pronto.

P: ¿Qué fue lo que os decidió ir a Grecia?

R: Básicamente,  por poner un hito o un punto de inflexión, fueron las imágenes que salieron en septiembre de 2015 de los refugiados cuando huían de Siria y llegaban en precarias condiciones, y empezamos a ver las imágenes de los primeros ahogados. Y la imagen de ese pequeño niño sirio que apareció en una playa turca ahogado levantó conciencias y, en el caso de mis compañeros y en el mío propio, pensamos que podíamos y debíamos hacer algo. Y así fue.

P: ¿Qué se siente cuando al llegar a un rescate una madre te entrega a su hijo?

R: Son sensaciones difícilmente explicables con palabras. Yo recuerdo cuando llegué al primer contingente, nosotros nos incorporamos dos días después, la primera llamada fue «oye, a los que estáis allí ¿qué está pasando?». La frase del compañero se me quedó grabada «te lo puedo contar, pero si no estás aquí para vivirlo, no lo vas a entender». Y ciertamente se convirtió en nuestro eslogan. Es una mezcla de sensaciones. Te sientes bien porque has salvado una vida y has ayudado, pero al final la sensación es agridulce porque sigues pensando que el motivo de que la gente huya al mar sigue estando en tierra. El problema no es la gente que viene, sino lo que origina que la gente venga.

«El problema no es la gente que viene, sino lo que origina que la gente venga»

P: ¿Europa está actuando correctamente?

R: En esta crisis humanitaria o de falta de humanidad, como le llaman otros, quizás Europa y sus Estados no han estado a la altura de lo que se esperaba en la defensa de esos valores. Está claro que hay que regular el derecho de asilo, eso no lo dudamos ninguno, pero lo que sí es cierto es que dejar que sea el mar el que decida si una persona puede pedir o no asilo nos parece inhumano y que va contra el principio básico de la defensa de la vida de las personas.

El bombero Manuel Blanco, durante su charla a los estudiantes de la Universidad Loyola.
El bombero Manuel Blanco, durante su charla a los estudiantes de la Universidad Loyola.

P: ¿Qué fue lo primero que pensó cuando le dijeron que estaba detenido?

R: Incredulidad. Pasamos por todas las fases, una montaña rusa de sensaciones y de pensamientos. Incredulidad, rabia, indefensión… Piensas que mientras tú estás detenido podían seguir llegando barcos y podías estar haciendo mucho más que en una celda y seguir ayudando. Pero sobre todo, incredulidad, no entendíamos por qué se nos acusaba cuando literalmente dos días antes habíamos estado haciendo un rescate que los propios guardacostas nos habían pedido porque no tenían recursos o no podían atenderlo.

«Dejar que sea el mar el que decida si una persona puede pedir o no asilo nos parece inhumano y que va contra el principio básico de la defensa de la vida de las personas»

P: ¿Les apoyó la sociedad griega?

R: Nos hemos encontrado con mucho apoyo cuando hemos llegado a la isla. Las organizaciones de refugiados y organizaciones griegas que hacen labores humanitarias estuvieron en la isla, nos conocen, y nos apoyan. De hecho, recuerdo el caso concreto de la persona que gestiona el campo de Pikpa, que había pagado las costas del juicio, junto a todos los voluntarios de la isla. Cuando salíamos de la primera vista del juicio, le pregunté que por qué habían hecho eso, y me dijo que, si tenían médicos para intentar cuidar a los refugiados, abogados para los trámites administrativos, y un montón de profesionales que podían desarrolla su labor, todos ellos no podían hacer nada si nosotros no estábamos en el mar salvando vidas. «Nuestra manera de seguir ayudando es si vosotros estáis en el mar», me aseguró. En definitiva, nos hemos encontrado con mucho, mucho apoyo.

P: ¿Cómo valora el apoyo que le prestó España?

R: Ha sido fundamental para nosotros desde todos los puntos de vista. Desde el formal para el juicio hasta el emocional. Sentirte apoyado por la sociedad, con el video que hicieron los actores y que se convirtió en viral y que fue fantástico, el Gobierno de España a través del Ministerio de Exteriores y de la Embajada de España que tenía allí a su representación con una traductora, la propia consejera de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar, que estaba presente en el juicio, una representación del Parlamento andaluz con cada uno de los grupos políticos que lo conforman también estuvo con nosotros.

«Fue muy emocionante ver y sentir el apoyo y nos ayudó mucho en la recta final»

La delegación española fue numerosa a nivel institucional y también de amigos y familiares que nos acompañaron. La verdad es que fue muy emocionante ver y sentir ese apoyo en la isla y que también nos llegaba a través de las redes sociales desde todos los puntos de España y de fuera. Estábamos muy contentos y nos ayudó mucho en la recta final.

P: ¿Qué piensa de todo esto, conspiración o mala suerte?

No creo que haya conspiración. Sería maquiavélico y perverso pensar que hay alguien que está orquestando criminalizar al que ayuda. Sí es cierto que cada vez los casos son más numerosos en España y fuera de ella, de penalizar y criminalizar al que ayuda. Nosotros, en nuestro caso, hay unas declaraciones del capitán de los guardacostas griegos que decía que estábamos en el lugar equivocado a la hora equivocada… No sé, lo dejo ahí.

P: ¿Cuál es el recuerdo más bonito que guarda de esta historia?

R: La gente a la que ayudas y el cariño que te demuestra. Hay un antes y un después, un reseteo, te quedas con lo bueno. Hemos visto muchas cosas malas, muchas penalidades, mucha gente sufrir, pero al final, tratas de quedarte con lo bueno, con la gente que ha sobrevivido, con la gente que nos hemos enterado que ha seguido su camino y se ha reencontrado con sus familiares, con los menores no acompañados que finalmente encontraron a sus familiares en otros países, y esa corriente de humanidad, de gente que quiere ayudar a sus semejantes… Eso es bonito vivirlo y sentirlo.

Autor

Francisco Javier Burrero

Periodista del Servicio de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Universidad Loyola Andalucía. fjburrero@uloyola.es Twitter: @javierburrero

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