Análisis sobre cuestiones que pueden contribuir al diálogo con la fe para la convivencia.

Filosofía y humanidades en la Universidad para el desarrollo con Francisco

En este artículo vamos a presentar algunas claves educativas y universitarias, con sus estudios como son los de filosofía y teología, a partir del magisterio del Papa Francisco (EG, LS o AL). Y que se inter-relaciona y expresa, por ejemplo, en la reciente Constitución Apostólica de FranciscoVeritatis Gaudium (VG), la alegría de la verdad, sobre las universidades y facultades eclesiásticas.

En estos estudios, entre otras cuestiones, se pone como referencia a Santo Tomás de Aquino (Art. 64 § 1) y, en este sentido, promociona el humanismo ético, espiritual e integral inspirado en la fe. En la línea de corrientes muy significativas de pensamiento, como el personalismo o el latinoamericano. Y lo anterior, como vamos a presentar y pretende el Papa Francisco, quiere asimismo “cambiar el modelo de desarrollo global y redefinir el progreso” (VG 3). Tal como nos muestra la Doctrina Social de la Iglesia (VG 2), que manifiesta todo este humanismo cristiano e integral y que es clave en la orientación, formación y praxis de la educación, de la universidad y vida moral.

Claves filosóficas y teológicas

Estas claves filosóficas y teológicas, que a continuación vamos a exponer junto a sus implicaciones, nos liberan de errores o patologías. Por ejemplo, las contenidas en los idealismos, modernismos y postmodernismos. Lo que sucede, cuando el pensar y sentir no ven y reconocen esta verdad del ser, de lo que existe y de la realidad, el don de la verdad de lo real.

Por tanto, la razón y el pensamiento se han de religar a esta realidad donada, con un compromiso con lo real: con todo este ser de las cosas y del mundo, con la realidad material, física y corpórea, espiritual y trascendente; con el ser personal, humano, sociable, histórico y transido de alma, espíritu y trascendencia (VG 4).

Como nos enseña la moral, la teología e iglesia con su DSI y los Papas como Francisco, la ley natural con su antropología integral nos muestra que el ser humano tiene una naturaleza personal y social, corporal, política y espiritual. Una vida y dignidad sagrada e inviolable que siempre hay que respetar, desde el comienzo con la concepción-fecundación hasta el final de la existencia.

En la diversidad y complementariedad social e interpersonal del hombre con la mujer que, en el amor fiel, fecunda la vida. Es la alegría de la familia, hijos y las virtudes éticas para la responsabilidad y compromiso por el bien común, la solidaridad, la paz y la justicia con los pobres. Desde la fe, la vida y dignidad de cada persona adquiere tal sacralidad, valor y trascendencia ya que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Todo ser humano es hijo de Dios por la Gracia del amor, que lo libera de toda esclavitud u opresión.

Todo está unido con todo, por ejemplo, la diversidad y unidad de las culturas donde se encarna la fe. Es la perspectiva católica de lo universal, en donde estas diferencias en la comunión se trascienden a algo más (“magis”). A la búsqueda de más verdad, belleza y el bien más universal (VG 3).

Hay que querer el bien común y más global. La promoción la solidaridad mundial que impulsa el valor básico del destino universal de los bienes, que está por encima de la propiedad. Toda posesión y propiedad siempre tiene un inherente carácter social.

El magis de la mayor gloria de Dios que, en la fe trinitaria, es comunión y amor solidario en las diversas Personas Divinas que se unen, que se entregan mutuamente (VG 2). En contra de todo individualismo, corporativismo y nacionalismo insolidario.

La universidad con las humanidades, la filosofía y teología han de asumir el conflicto social e histórico que afectan a las personas, grupos humanos y pueblos (VG 4). Todas estas autoridades y leyes que niegan el bien común. Las estructuras sociales de pecado y los sistemas económicos perversos: que impiden la justicia y el valor del destino universal de los bienes, imponiendo el ídolo de la propiedad; que rechaza el principio del trabajo humano, con la dignidad del trabajador y sus derechos como es un salario justo, que está antes capital; que perpetran el pecado de la usura, con sus créditos abusivos e injustos, sacrificando la vida de las personas.

Por lo tanto, hay que realizar ese juzgar (juicio ético). Lo que, unido a la ley natural, lleva a valorar como injusto e inmoral todo aquello que va en contra de la vida y dignidad de la persona. No es humana ni ética cualquier realidad que no promueva el amor y la justicia liberadora con los otros, con los pueblos, los pobres y esa casa común que es el planeta (VG3). Esa codicia, poseer y tener que se imponen sobre el ser de la personas y de los pueblos.

Universidad humanista

Desde este humanismo, la universidad ha de acompañar y encarnarse en el tiempo histórico con sus procesos sociales, emancipadores y liberadores de las personas, los pueblos y los pobres. En sus luchas por más vida, más fraternidad solidaria y justicia (VG 5). Lo cual muestra ese principio humanista de la subsidiariedad.

La promoción liberadora e integral de todas estas bases o grupos, los movimientos y los pobres como sujetos protagonistas de las transformaciones hacia un mundo más justo, solidario y fraterno. Frente a los espacios de poder y dominación.

La universidad humanista y católica sirve así al amor fraterno, trascendente y liberador que realiza la existencia de la santidad con la pobreza solidaria. La comunión de vida, bienes y luchas por la justicia con los pobres de la tierra. Frente a los ídolos de la riqueza-ser rico, poder, violencia y tener que esclavizan al ser persona, fraterna y solidaria.

Todo este humanismo, filosofía y cultura que debe cultivar la universidad nos manifiestan la sociabilidad del ser humano con la virtud ética de la política, en el amor social y cívico. Expresando el inherente carácter público e histórico de la fe, es la virtud teologal de la caridad política que busca el bien común, los derechos humanos, la civilización del amor y la justicia con los pobres de la tierra.

La caridad política que, unida inseparablemente a la justicia social, va las causas de los males y problemas. Restituyendo la opresión e injusticia que sufren los pueblos y los pobres, a los que se les roba y expolia sus bienes, recursos y capacidades para un desarrollo humano e integral. Nos comunican ese servicio y compromiso del amor solidario que, con lucha por la justicia con los pobres, nos regala el sentido, la felicidad y la vida plena-eterna en la comunión con Dios.

Como nos trasmite la fe e iglesia con Francisco, es esa vida y sabiduría que, como nos testimonian los santos como Tomás de Aquino o Ignacio de Loyola, está entrañada en la Gracia de Dios. El Dios revelado en Jesús Pobre y Crucificado que, en su Espíritu, nos regala el amor liberador, la verdad, la belleza, el bien y la justicia. En contra de estas idolatrías de la riqueza-ser rico, tener y poder.

Es el camino de la fe que inspira la cultura y la educación. Y que no es otro que el Dios que, en Jesús, se encarna en lo humano (VG 3). El Cristo Pobre y Crucificado-Resucitado que con su Espíritu de amor, paz y justicia nos dona su salvación liberadora de todo mal, esclavitud, pecado muerte e injusticia.

Autor

Agustín Ortega

Según el autor, este espacio recoge claves de acción-formación social y ética, para colaborar con la espiritualidad y misión ignaciana. Profesor en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra (PUCE-SI) e Investigador externo del Departamento de Humanidades y Filosofía de la Universidad Loyola Andalucía. Estudió Trabajo Social, es Doctor en Ciencias Sociales y Experto Universitario en Moral, Doctor en Humanidades y Teología.

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