El valor del tiempo femenino

Análisis sobre el valor del tiempo femenino y la brecha salarial

El otro día alguien me contaba como su marido realiza menos tareas del hogar que ella, aunque ambos trabajan, y que en muchas ocasiones cuando realiza una tarea doméstica no la finaliza, y ha de llegar ella y terminarla en 15 minutos, sin poder explicarse por qué dejar algo inacabado que le ocupa 15 minutos más.

De pronto, se me vino a la cabeza que quizás la raíz de las diferencias de género en materia económica vienen precisamente por eso, es decir, por la diferente visión sobre el valor del tiempo ajeno que tienen hombres y mujeres.

Una teoría y datos

Me explico, Gary Becker, reconocido economista y premio Nobel, afirmaba que el salario que se recibe está en función no solo de las habilidades, conocimientos y competencias que uno tiene sino también de las horas de trabajo frente a ocio que se dedican, entendiendo trabajo como la participación en el proceso productivo y ocio como cualquier otra actividad que no sea trabajo.

Pues bien, sabemos por informes como los del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) o la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que, a nivel internacional, las mujeres en media perciben un 23% menos de salario que los hombres y, haciendo el cómputo global considerando jornadas laborales pagadas y no pagadas, trabajamos 73 minutos más al día en países en vías de desarrollo y 33 en países desarrollados.

En España, por diversos estudios como el de Fedea, estamos al corriente de que el 70% de las horas de trabajo doméstico las realizan las mujeres dedicando 2,5 horas más que los hombres a esta labor en lugar de al ocio, sin que esta sea una labor remunerada.

También, la Unión Europea afirma que la diferencia en el salario por hora medio bruto en España es superior en un 14,9 % para el género masculino, pese a que en España ya hay más mujeres que hombres con estudios universitarios. El resultado de todo esto es que, según el INE, más del 60% de los trabajadores españoles con ganancias bajas son mujeres y tenemos un 5% más de posibilidades de estar en riesgo de pobreza cuando somos mayores de 65 años.

Los motivos y ¿la solución?

Entre los motivos que llevan a esta diferencia salarial se alude precisamente a estas tareas no remuneradas realizadas en su mayoría por las mujeres, a que los puestos directivos con elevados salarios están copados por hombres porque las mujeres ascienden menos (el denominado techo de cristal), a la dificultad de conciliar vida familiar y laboral, a la diferente presencia de hombres y mujeres en distintos sectores de actividad donde las mujeres tienen una mayor participación laboral en aquellos con menores salarios, y a la simple discriminación por género, que además está muy viva en los otros cuatro motivos.

Y yo me pregunto ¿no podría ser que los hombres, estoy generalizando obviamente no todos ellos, y algunas mujeres, que también las hay, podrían pensar que el tiempo femenino vale menos que el masculino? Es decir, si se considera que el tiempo del que disponen las propias mujeres vale menos que el de los hombres, esto llevaría desde a que los hombres realizarán menos tareas del hogar, dejándolas inacabadas, hasta por supuesto a pagarle menos a una mujer por el mismo trabajo.

Quizás la mejor forma de llegar a la igualdad en el mercado laboral es enseñar, y/o educar, algo tan simple como que el tiempo es igual de valioso y preciado para ambos géneros, además de aprender nosotras de algunos hombres y aplicar lo que decía Napoleón: “podéis pedírmelo todo, excepción hecha de mi tiempo”.

Melania Salazar

Melania Salazar

Secretaria Académica del Departmento. Profesora adjunta. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por ETEA, Facultad adscrita a la Universidad de Córdoba, y Titulada Superior en Desarrollo Rural por la Universidad de Córdoba, es Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla. Becaria FPI en el Instituto de Investigación y Formación Agraria (IFAPA) entre 2004 y 2008. Ganadora del VII premio de investigación del Consejo Económico y Social de Andalucía y del premio de Unicaja de investigación agraria en 2009 y 2010. Investigadora en temas relacionados con economía agraria y desarrollo rural en Europa y países en vías de desarrollo.

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