Entendiendo Blockchain

La tecnología blockchain registra transacciones de información o dinero a través de un sistema totalmente descentralizado.

Últimamente no paramos de ver artículos haciendo referencia a la tecnología Blockchain y a su poder para cambiar el mundo de las transacciones de información y dinero tal y como lo conocemos hasta ahora. De hecho, muchos son ya los que comparan el Blockchain con la revolución que supuso Internet en los años 90. Realmente, ¿en qué consiste el Blockchain y por qué su tecnología es tan prometedora?

La cadena de bloques, más comúnmente conocida como Blockchain, es una tecnología que registra transacciones de información o dinero a través de un sistema totalmente descentralizado, sin el respaldo de ningún intermediario o autoridad central que certifique el contenido de dichas transacciones, en una especie de libro de registro público que incluye todas las transacciones y que está distribuido entre muchas partes pertenecientes a esa red, sin que exista una relación de confianza entre ellas.

Se trata de una tecnología que es transparente, inmutable y permanente. La información solo puede añadirse en ese libro si cuenta con el consenso de los partícipes, siendo imposible modificar o borrar información.

Su creador (o creadores) es el misterioso y desconocido hasta el momento Satoshi Nakamoto, que colgó este artículo  en un foro de internet en 2008 donde dio a conocer el uso del Blockchain como base para el funcionamiento de la moneda virtual más aceptada hasta el momento: el Bitcoin.

¿Cómo se lleva a cabo una transacción a través de Blockchain?

En un sistema centralizado, cuando realizamos una transacción hay un intermediario que respalda dicha transacción (un banco certificando que tenemos dinero en nuestra cuenta para hacer una transferencia bancaria, por ejemplo). Ese intermediario tiene información personal nuestra que puede poner en peligro nuestra privacidad en caso de hackeo.

En un sistema descentralizado como Blockchain, el intermediario central se sustituye por un software que valida las transacciones y las registra en una especie de libro de registros público. Ese libro de registros está distribuido entre distintos usuarios conectados en esa red. La anonimidad de los usuarios está garantizada ya que cada usuario tiene dos claves, una pública y otra privada, y es casi imposible relacionar la una con la otra.

¿Dónde se registran las transacciones?

Cada una de las transacciones (por ejemplo, una transferencia de un usuario a otro, el envío de información de un usuario a otro, etc.) se empaquetan en un bloque. Los bloques constan de tres partes:

  • el hash del bloque anterior: el hash es un código o clave criptográfica compuesta por la información encriptada que contiene el bloque que fue creado inmediatamente antes que este bloque;
  • un paquete formado por todas las transacciones que se han ido registrando en un momento concreto: cada transacción constará de la clave pública de los usuarios y la cuantía de la transacción, todo bien cifrado y encriptado;
  • otro hash o clave con la información encriptada de las transacciones incluidas en el bloque y que incluye un problema matemático muy complejo que tiene que ser resuelto por los mineros para poder cerrar el bloque.

bloque Blockchain

 Información que contiene un bloque para el caso de Bitcoin

informacion caso bloque bitcoin
Fuente: www.blockchain.com

¿Quién valida la información contenida en los bloques?

Para que el Blockchain sea un sistema descentralizado, seguro, transparente y verificable que funcione, dos figuras son muy importantes: los nodos y los mineros. Los nodos almacenan y distribuyen una copia actualizada de todo el libro de registro de transacciones a tiempo real. Cada vez que se cierra un bloque, se añade una copia en el libro que cada nodo almacena. Dentro de los nodos, hay un subgrupo compuesto por los mineros. Son máquinas que se encargan de verificar la información contenida en las transacciones, incluirlas en los bloques y cerrar los bloques.

En la red Bitcoin, actualmente hay en torno a 10.439 nodos, de los cuales solo 74 están en España. Estados Unidos es el país con más nodos, con 2.549. Para cerrar el bloque hay que resolver un problema matemático muy complejo en el que hay que encontrar un código final. Cuando un minero resuelve el problema matemático y tras la comprobación de, al menos, el 51% de los mineros, recibirá su recompensa.

En el caso de Bitcoin, si un minero cierra un bloque, recibirá 12,5 bitcoins que al cambio son 39.732,47 euros. ¿No les parece un incentivo más que atractivo para ser minero? De hecho, seguro que algún lector se estará animando a minar algún bloque. En el año 2009 se podía minar con un ordenador potente desde casa.

Con el paso del tiempo, los problemas matemáticos a resolver para cerrar el bloque son cada vez más complejos y se necesita de salas llenas de procesadores muy potentes para encontrar la solución a ese problema y recibir la recompensa, aparte del gasto energético que este conlleva, una de las mayores críticas que esta tecnología recibe.

mineros y nodos en bloques bitcoin

Una vez se cierra el bloque, el bloque pasa al libro contable justo detrás del bloque previamente cerrado, de ahí que a esta tecnología se le conozca como cadena de bloques. De media, un bloque tarda en cerrarse en torno a unos 10 minutos. Tras esos 10 minutos, todas las transacciones que se incluyan en ese bloque habrán llegado a su destinatario.

Cadena de bloques para la moneda Bitcoin

cadenas de bloque para moneda bitcoin
Fuente: www.blockchain.com

¿Qué aplicaciones tiene la tecnología Blockchain más allá de las criptomonedas?

La tecnología Blockchain comenzó a aplicarse en la moneda virtual Bitcoin. Tras ella, más de 1.000 criptomonedas se han ido desarrollado. Las más conocidas son Ethereum y Ripple. Por un lado, Ethereum utiliza la tecnología de Blockchain mejorada y ha desarrollado lo que se conoce como contratos inteligentes o “Smart contracts”, que podrían aplicarse muy pronto en el sector de los seguros, en el sector inmobiliario, etc.

Por su parte, Ripple carece del sistema descentralizado, siendo la propia empresa Ripple la que mina sus monedas. Se le conoce como la moneda virtual de la banca, usando dicha plataforma bancos como el Santander o el Bank of America. Incluso el FMI destaca que “las monedas virtuales y su tecnología pueden proporcionar servicios financieros más rápidos y baratos y pueden convertirse en una herramienta poderosa para profundizar en la inclusión financiera en un mundo en desarrollo.”

Aparte del uso del Blockchain en las criptomonedas o en el sector financiero, la tecnología Blockchain se está utilizando en varios programas de las Naciones Unidas para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Entre los objetivos más prioritarios está erradicar la pobreza, reducir el hambre y frenar el cambio climático. Entre las actividades ya desarrolladas, han comenzado a crear un registro de la propiedad basado en Blockchain en el estado de Haryana (India).

Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas

Además, en el documento “The Future is Decentralized” se presenta una serie de casos de estudio en el que ya se ha aplicado de manera satisfactoria el uso de la tecnología Blockchain para la trazabilidad de las donaciones, crear una identidad a los refugiados y el envío de las remesas de inmigrantes, entre otras.

Por un lado, se ha usado para aumentar la efectividad de las donaciones, haciendo la trazabilidad de las mismas hasta que llega al usuario final de manera que la ayuda no se quede por el camino. Otra de las aplicaciones más conocidas y exitosas es el “WFP Building Blocks”, que se está llevando a cabo en los campos de refugiados para sirios en Pakistán y Jordán a través del Programa Mundial de Alimentos (WFP).

En él, se usa Blockchain y la biometría ocular para que los refugiados puedan usar la moneda virtual dentro del campo de refugiados, recibiendo el dinero de manera más segura y menos costosa, además de eliminando así la posibilidad de que los antiguos bonos de papel que se les daba sean robados, vendidos o falsificados.

Por otro lado, Blockchain también se está usando por la Climate Chain Coalition, promovida por el Programa de Naciones Unidas por el Cambio Climático para avanzar en la colaboración entre los miembros para reforzar el monitoreo, la verificación y los informes que miden el impacto de las acciones que se están realizando para frenar el cambio climático.     

Aunque la tecnología Blockchain se encuentra todavía en fase experimental, Blockchain ha venido para quedarse. De momento su implementación consolidada es el Bitcoin, moneda que se ha depreciado un 30% durante la pasada semana. Su complejidad es excesivamente compleja, siendo muy importante su diseño tanto criptográfico como económico.

Además, el coste económico y energético asociado a su funcionamiento es preocupante, ya que cada vez necesita más recursos energéticos para cerrar los bloques. Aun así, el nuevo informe de Credit Suisse, asegura que Blockchain alcanzará su periodo de madurez en el año 2025. De momento, vayamos familiarizándonos con su concepto y vayamos pensando nuevas aplicaciones que mejoren la calidad de vida de los habitantes de este planeta.

María del Pino Ramos Sosa

María del Pino Ramos Sosa

María del Pino Ramos Sosa es profesora del Departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía. Licenciada en Economía por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (2008) y Máster en Economía y Evaluación del Bienestar por la Universidad Pablo de Olavide (2010). Es doctora en Economía y Empresa por la Universidad de Málaga (2017). Realizó su estancia predoctoral en el Institute of Quantitative Social Sciences de la Universidad de Harvard (2014). Ha impartido clases en la Universidad Pablo de Olavide, en la Universidad de Málaga y en EADE Estudios Universitarios y ha trabajado para organizaciones como Endesa, PwC y Comisiones Obreras Andalucía. Sus temas de investigación incluyen la Teoría de Juegos, la Elección Social, la Economía Política y Experimental. Cuenta con publicaciones en temas de votación y preferencias sociales en la revista Social Choice and Welfare.

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