La tasa de morosidad bancaria y el futuro de las entidades

La tasa de morosidad bancaria en España

Según los datos publicados a mediados de marzo por el Banco de España, la tasa de morosidad del crédito concedido por bancos, cajas, cooperativas de crédito y establecimientos financieros de crédito que operan en España alcanzó en enero de este año el 10,12%, el mismo porcentaje que en diciembre de 2015, pero por debajo del 12,54% que registró en el mismo periodo de un año antes.

Este dato es el resultado del comportamiento de dos variables: el saldo de créditos dudosos (éstos, como comentamos a continuación, no coinciden exactamente con los morosos) y el saldo total de los créditos concedidos al conjunto “otros sectores residentes” (que agrupa básicamente a las empresas y a las familias).

Respecto a los primeros, el dato de enero reflejaba una reducción respecto al mes anterior, pues suponían 133.422 millones de euros frente a los 134.327 de diciembre. En cuanto al crédito concedido, también bajó hasta quedar en 1,318 billones de euros, cuando a finales de 2015 se situaba en 1,327 billones.

Antes de entrar en el detalle de las cifras anteriores, lo primero que habría que aclarar es que, si bien hablamos de tasa de morosidad, realmente, este porcentaje no se calcula a partir de los créditos morosos, sino de los considerados dudosos, lo cual no es exactamente igual.

Sin profundizar demasiado, debemos tener en cuenta que dentro de los dudosos encontramos aquellos créditos en los que se haya producido el impago (éstos serían morosos), pero también operaciones, haya impagos o no, en las que existan dudas razonables sobre su reembolso.

En consecuencia, en términos estrictos, todo cliente moroso es dudoso, pero no todo cliente dudoso es moroso, pues existe la posibilidad de catalogar un riesgo como dudoso por criterios diferentes al impago. Sin embargo, en general, cuando se hace referencia al término morosidad, esta distinción no se realiza y así, para determinar la tasa de morosidad habitualmente se considera el total de los activos dudosos y morosos.

Evolución de la tasa de morosidad bancaria

Es de sobra conocido que la tasa de morosidad en las entidades financieras es una variable muy importante de la actividad de estas instituciones pues permite conocer el nivel de riesgo asumido por éstas, por ello es lógico que se haya prestado una atención creciente a su evolución, especialmente en los últimos años de crisis.

Si analizamos su comportamiento, observamos que, como indicábamos al principio, en enero de este año ha experimentado una reducción de casi dos puntos porcentuales respecto al dato de enero de 2015. Ello no es sino una continuación de la tendencia que viene registrándose desde diciembre de 2013, que fue el momento en el que se alcanzó el máximo (13,62%) después de una serie de incrementos sucesivos desde 2008, fecha en la que esta tasa de morosidad se situaba en valores próximos al 2%.

En consecuencia, una primera lectura de la última cifra conocida es positiva, pues implica que las entidades financieras soportan un menor riesgo y, por lo tanto, su actividad se realiza mejor.

Pero, por otro lado, no debemos olvidar que esta evolución es el resultado de dos factores diferentes: en primer lugar (como dato positivo) una reducción del saldo de dudosos; en segundo término, también una disminución en el saldo del crédito concedido al sector privado, lo que implica que la financiación otorgada por las entidades es menor, con las consecuencias negativas que ello puede suponer para la actividad económica en una situación de crisis (no olvidemos que una condición necesaria, aunque no suficiente, para conseguir el crecimiento económico, es que el sector privado cuente con la financiación que necesita y en las condiciones adecuadas).

Si bien es cierto que desde enero de 2014 estamos asistiendo a decrementos de la morosidad bancaria, además, durante los últimos años, la banca ha realizado un enorme esfuerzo en provisiones y dotaciones a la hora de abordar el fuerte deterioro de sus activos: concretamente, desde 2008, el sector bancario ha provisionado más de 200.000 millones de euros.

Este esfuerzo se ha realizado en un entorno complicado en el que se ha producido un intenso proceso de ajuste dirigido a mejorar la salud financiera y la eficiencia de las entidades mediante actuaciones promovidas tanto desde las autoridades (que han otorgado un fuerte volumen de ayudas al sector), como desde las propias instituciones (se han producido numerosas fusiones, se han abandonado o reducido activos y actividades no rentables -en particular, se ha reducido la capacidad instalada, particularmente en la red comercial-, etc.)

Pero todo el trabajo que se ha llevado a cabo no ha finalizado. Las entidades bancarias van a encontrarse muy pronto con nuevas normativas contables nacionales e internacionales que van a obligarles a estar cada vez más preparadas para detectar cuanto antes los activos problemáticos y para realizar las provisiones oportunas; para ello tendrán que modernizar sus modelos de medición de riesgos y esta tarea supone un gran esfuerzo que implica a multitud de departamentos.

No obstante, desde nuestro punto de vista, si se alcanza un resultado adecuado, será algo positivo no sólo para ellas, sino para el conjunto de la economía, pues podrán contar con señales que les puedan permitir reconducir la situación antes de que se produzca el impago, es decir, contarán con un “termómetro del riesgo” más eficaz que prevenga nuevas crisis.

Carmen López

Carmen López

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y Doctora en Ciencias Empresariales por la Universidad de Córdoba. Ha sido Secretaria y, posteriormente, Directora del Departamento de Economía General, Ciencias Jurídicas y Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA), centro adscrito a la Universidad de Córdoba. Procede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA) donde ha impartido clases en asignaturas vinculadas al área de economía. Miembro de la Comisión de Garantía de Calidad del Título de Grado en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Loyola Andalucía. Editora de la Revista de Fomento Social, publicada por la Universidad Loyola Andalucía. Investigadora en temas relacionados con la Economía financiera (Unión Monetaria, la política monetaria y los mercados financieros) y la Economía regional, especialmente cuestiones relacionadas con el mercado de trabajo, la economía social y la actividad de las comunidades autónomas españolas.

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