El difícil pero necesario equilibrio de las pensiones

Sistema de pensiones en España

Hablar de pensiones en España, es hablar de un asunto que provoca inquietud, desasosiego, enfrentamiento y para los que somos economistas, necesidad de buscar un equilibrio adecuado para que sea sostenible en el tiempo. Durante años éste fue un tema que enfrentó a los, hasta hace poco, dos grandes partidos que gobernaron nuestro país desde 1977, socialistas y populares (antes centristas).

Sin embargo, el llamado Pacto de Toledo de 1995 dio lugar a una política consensuada de las pensiones con independencia de quien fuera el partido gobernante (ojalá hubiera habido muchos pactos de toledo para otras políticas públicas).

En las pasadas elecciones de diciembre, algunas formaciones políticas han cuestionado el actual sistema y han pedido su revisión, con propuestas de todo tipo. Personalmente, creo que es conveniente siempre, revisar, evaluar y realizar propuestas de mejora en todo, pero partiendo de información clara, contrastada y suficiente y una metodología adecuada para abordar los cambios que se consideren necesarios.

Es evidente que el actual sistema de pensiones con las revisiones y acuerdos alcanzados desde 1995 es fruto de una concepción, más o menos, común en los países europeos y así fue asumido en el año 2001 por la propia Comisión Europea en once objetivos comunes.

La mejora en las pensiones fue progresiva hasta que estalló en el verano de 2007 la crisis financiera y económica. El resultado para España fue tener más de cinco millones de parados y menos de diecisiete millones de personas trabajando a mitad del año 2014.

A pesar de la crisis, y gracias al citado pacto, los perceptores de pensiones contributivas (alrededor del 95% del total, formadas por las de jubilación -el 61% del total y el 70% del gasto en pensiones-, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares) las han mantenido (mejor o peor) aun cuando las revisiones han provocado un endurecimiento de los requisitos para quienes se incorporaban al sistema.

De qué dependen las pensiones

La pregunta que habría que hacerse es ¿de qué depende un sistema de pensiones? En lo fundamental, de la relación entre el número de personas que trabajan/cotizan a la seguridad social y de las que salen del mercado laboral por jubilación, invalidez o fallecimiento.

A su vez, las personas que cotizan dependerán de la población activa (que dependerá del número de personas en edad de trabajar, esto es, de la natalidad –situada en 1,32 hijos/mujer- de los que ya viven en el país o de los inmigrantes que se incorporen al país) y de la capacidad de la economía de crear empleo (crecimiento económico, actualmente en el 3,2%).

Finalmente, las personas que dejan de trabajar (la edad media de jubilación está ligeramente por encima de 64 años) condicionan el importe por este concepto en función de la esperanza de vida media de la población (cifrada en torno a 85 años).

Como podemos ver, no es fácil prever la evolución del sistema con exactitud, pero si es evidente que en una situación de crisis económica profunda, como la vivida en los últimos años y de la que aún estamos saliendo, todas las previsiones son malas o muy malas sobre la sostenibilidad del actual sistema de pensiones.

A final de 2015, por cada trabajador cotizante se sufragan 1,84 personas perceptoras (17,3 y 9,4 millones de cotizantes y pensionistas respectivamente), cuando el nivel máximo alcanzado en mayo de 2008 fue 2,51 (19,4 y 7,7 millones de cotizantes y pensionistas).

La crisis económica ha provocado una caída de casi el 27% en la cobertura cotizante/pensionista. Los datos ponen de manifiesto que actualmente nuestro sistema de pensiones no es sostenible a largo plazo, no está equilibrado y es necesario revisarlo.

Además de generar crecimiento económico que cree empleo y nuevos cotizantes será necesario revisar los parámetros de concesión de las pensiones, poner en marcha medidas que mejoren la natalidad de forma que la tasa de reemplazo generacional esté garantizada o bien revisar la admisión de inmigrantes (siempre que haya empleo) y alargar en la medida de lo posible la vida laboral de la población con reducciones en las cotizaciones en los últimos años de ésta.

Pero todo ello, manteniendo lo que hasta ahora ha sido un ejemplo dentro y fuera de nuestro país, el consenso logrado en el Pacto de Toledo.

Pedro Pablo Pérez

Pedro Pablo Pérez

Profesor titular del Departamento de Economía. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y Máster en Unión Europea por la UNED, es Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla (1992). Procede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA) donde lleva impartiendo clases en asignaturas vinculadas al área de economía desde 1987. Ha sido Profesor visitante en Lüneburg (Alemania), Linz (Austria), Universidad Centroamericana de Managua (Nicaragua) y Kuopio (Finlandia). Investigador en temas relacionados con análisis de coyuntura económica, el desarrollo rural, la economía agraria, la política agraria y la economía de la Unión Europea. Es Secretario General de la Universidad Loyola Andalucía.

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