Economía española 2016: balance y previsiones para 2017/2020

Previsiones de la economía española para 2017/2020

Aspectos coyunturales. España ha crecido en 2016 a un ritmo del 3,2/3,3 por ciento (INE, BE y MEIC), con una generación de empleo de casi 500.000 nuevos puestos de trabajo, con reducción de la tasa de paro al 18/18,50 por ciento de la población activa. El sector exterior ha sido dinámico, apoyando este crecimiento.

Los precios han seguido una senda de moderación, terminando el año con un IPC al consumo del 0,75 por ciento. Vientos de cola han favorecido este crecimiento, que ya empezó a ser bastante intenso en el bienio 2014/2015. La demanda agregada interna (consumo) y el crecimiento de las exportaciones, son los dos factores más dinámicos de este crecimiento, con una preponderancia del sector turístico y del resto del sector servicios.

En el otro plato de la balanza, 2016 nos ha traído una elevación del endeudamiento público al 100 por cien del PIB, además de un déficit de las AA.PP. del 4,6 por ciento, con incumplimiento del Programa de Estabilidad aprobado. El inicio del remonte del sector de la construcción ha sido insuficiente, mientras que el estirón de la industria ha sido irrelevante.

La pobreza y, por ende, las desigualdades han aumentado (en 2016 casi 1,5 millones de hogares tienen todos sus miembros parados) y la economía sumergida sigue intocable.

Los vientos de cola favorables para la economía española se están terminando o están en fase de desaceleración: energía abundante y barata, política monetaria expansiva del BCE, tipos de interés muy bajos, etc. La salida del RU de la UE (Brexit), las emergentes tentaciones proteccionistas, tanto en Europa como en EE.UU., así como los populismos emergentes, no auguran nada bueno para España y Europa, si no se hacen las cosas bien, y se empieza a cambiar de una vez por todas la orientación de la Política Económica.

La desaceleración prevista para 2017 de la economía española se cifra por el Gobierno de España en un crecimiento del 2,4/2,5 del PIB, crecimiento alto pero menor, con una desaceleración de la creación de empleo a no más de 350.00 puestos de trabajo.

El endeudamiento de las AA.PP. será muy difícil bajarlo del 100 por cien del PIB, pero puede seguir la mejora en la disminución del endeudamiento privado (familias y empresas), por debajo del 170 por ciento del PIB. Todo dependerá de la orientación de la Política Económica de la UE y de la EE.UU.. Es muy importante para España transformar el fracaso del Brexit en una oportunidad. El Ministerio de Economía, Industria y Competitividad tiene un papel importante por delante.

Balance de la economía española positivo, pero insuficiente

Estamos, por tanto, ante un balance de la Economía Española positivo, pero insuficiente (recuperación a medio camino), conseguido con la ayuda inestimable de variables “exógenas”, que desde el punto de vista del cuatrienio que tenemos por delante, se pueden ir diluyendo.

Pero que no por ello hay que minusvalorar el valor del “balance 2016“, que cierra un trienio con un crecimiento medio/alto de promedio, con una generación de empleo media/alta (pero de bastante precariedad), acompañados de salarios medio/bajos. Los indicadores del Sector Público a finales del año 2016 no han cumplido con las previsiones del Programa de Estabilidad establecidos.

Los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017 están pendientes de tramitar, lo que genera, y es un ítem más, incertidumbre sobre el resto de la legislatura. Pendientes se encuentran también tres asuntos de Estado, entre otros: pensiones, financiación autonómica y local y emprendimiento empresarial.

Naturalmente en un horizonte cuatrienal, si las cosas se hacen bien, el crecimiento/empleo/estabilidad de la economía española podría mantenerse en una senda de equilibrio cercana al 3 por ciento, con medio millón de nuevos empleos año (llegar al final de 2020 con 20,5 millones de población ocupada), que es la que se había alcanzado antes del inicio de la crisis de 2008. El mejor antídoto a la pobreza es el empleo. No por ello hay que olvidar las políticas de lucha contra la pobreza, siendo una de las más importantes la reforma del sistema educativo (la escalera de la educación), hoy por hoy sin resolver.

Aspectos estructurales. Los resultados coyunturales de una economía, por importantes que sean (es el caso de España) suelen ser efímeros. El crecimiento con empleo y estabilidad tiene que tener soporte estructural, es una función de la estructura productiva, que actúa como un poder compensador ante las adversidades coyunturales del ciclo productivo.

Los Gobiernos de España, por lo menos en el presente siglo XXI, poco o nada han hecho en la búsqueda de una estructura productiva más equilibrada, orientada a una nueva “industrialización/reindustrialización”, de nuestra economía. Siempre hemos dicho que no se trata de abandonar el sector terciario, con lo que el turismo representa (71,6 millones de turistas hasta noviembre), pero que su contraparte tenía que estar basado en la búsqueda de sectores industriales básicos/nuevos sectores industriales, con tecnología suficiente, para consolidar una nueva base productiva (un nuevo modelo productivo) para nuestra economía.

Emprender una política industrial activa

Atraer empresas y tecnologías, aprovechar conocimientos adquiridos, dentro o fuera de España, establecer alianzas con empresas y sectores de nuestro entorno, es una tarea básica para el cuatrienio 2017/2020. Es necesario emprender una política industrial activa, por lo menos en su primer impulso.

Llegar a un PIB industrial del 20 por cien del PIB en 2020 (hoy un 14 por cierto) es una meta alcanzable, si priorizamos la vertiente estructural de nuestra política económica, sin olvidar, por supuesto, la vertiente coyuntural. Hacen falta empresas/sectores con producción de alto valor añadido. Ello está relacionado con el Sistema Universitario Español, pero sobre todo con la investigación.

La estrategia industrial tiene que pasar por la identificación de ámbitos sectoriales con ventajas comparativas. Algunos ejemplos son: industria alimentaria, industrias basadas en el diseño, energía, salud, movilidad, aeroespacial, robótica, óptica, etc. El papel de la política regional es básico para el diseño de esta estrategia.

Reforma del sistema educativo

Capítulo aparte merece el sector educativo. Y en especial el Universitario. Invertir en capital humano es útil para ascender en la escala social. Estas inversiones protegen a la sociedad del desempleo. Para reducir las desigualdades hay que invertir más en educación infantil y en formación profesional.

La reforma del sistema educativo es básica como factor de corrección de desequilibrios estructurales. De forma lo más consensuada posible tiene que ser una tarea a acometer en esta legislatura. Educación y desarrollo son dos caras de la misma moneda. Reiterar que la primera actuación a realizar, reforzando el nivel inversor, se refiere a la educación infantil (hasta los 5 años), primer eslabón de la escalera educativa.

Nueva política económica

La necesidad de una nueva política económica. Los retos de la UE/2020, en el terreno del crecimiento, empleo, estabilidad, cohesión social, etc., implican cambiar el signo de la Política Económica, que partiendo de acuerdos/consensos amplios, tiene que permitir navegar a la economía de España en la búsqueda de nuevos horizontes, fundamentalmente en los campos de la productividad/competitividad, innovación/investigación y cohesión social/lucha contra la pobreza.

Nuestra política económica necesita ser menos cortoplacista y mas a medio y largo plazo, con menor sesgo coyuntural y más nivel estructural, de carácter más cuantitativo (fijando no solo objetivos, sino niveles a los objetivos), más consensuada con grupos políticos, empresariales y sociales. Pero sobre todo tiene que ser una Política Económica creíble en las Instituciones Europeas eInternacionales.

No se puede estar cambiando los objetivos de “déficit” de forma permanente. Pero además tiene que ser, una Política Económica altamente “reformista” en materia de estructura productiva, que suponga un verdadero choque entre el pasado y el futuro, haciendo especial hincapié en la reforma del modelo productivo, graduando objetivos, instrumentos y financiación, pero todo ello al servicio de una economía más industrial, con más valor añadido, más competitiva y extrovertida. Sin innovación no hay futuro.

Esta política económica tendría que ser capaz además de acabar con la espiral de las tres “B” (bajos salarios, bajo poder adquisitivo, bajo consumo). El cumplimiento de los objetivos previstos para el año 2020 dependerá, en buena medida, del acierto en la conducción de esta estrategia.

José Valles

José Valles

Catedrático de Política Económica. Presidente de la Academia Andaluza de Ciencia Regional (CDP/JA). Investigador senior del Instituto Andaluz de Administración Pública. Ha sido Fundador e Investigador Principal del grupo de investigación "Andalucía en la Europa de las Regiones”. Ex-presidente de la Asociación Andaluza de Ciencia Regional. Ha sido Consejero Científico del Instituto de Desarrollo Regional de la Universidad de Sevilla hasta su extinción. Sus líneas de investigación son la economía regional, el sector público y la política económica española.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *