Presupuestos Generales del Estado

Claves para la aprobación de los presupuestos generales del Estado.

El famoso economista austríaco Joseph A. Schumpeter afirmó en una ya lejana ocasión que el presupuesto es una muestra del ‘esqueleto’ del estado, desprovisto de toda confusión ideológica. Con ello pretendía indicar que sólo el compromiso firme de incurrir en ingresos y gastos mostraba nítidamente cuáles eran las intenciones de los órganos de poder.

Y en estos días por fin se han dado los pasos necesarios para la aprobación de unos presupuestos generales del Estado que, hasta hace poco, parecían no encontrar nunca un respaldo político suficiente.

En este sentido, la intención de cualquier observador será desentrañar la clave de las negociaciones que darán lugar a la norma. La reciente aprobación del ‘techo de gasto’, concluida el pasado 15-XII-2015 gracias al acuerdo del PP con el PSOE, Ciudadanos y el PNV, despejó el camino de la legislatura al aclarar cómo cambiarán las fuentes de ingresos y el contenido de los gastos de la administración.

Se decidió elevar tanto el salario mínimo (un 8%) como las cotizaciones sociales, así como aumentar además la capacidad recaudatoria del Impuesto de Sociedades y los impuestos especiales sobre el tabaco y las bebidas alcohólicas.

Por otra parte, estas modificaciones permiten trazar unas nuevas previsiones y objetivos de estabilidad y deuda, en consonancia con las peticiones de Bruselas; aunque la Comisión Europea ya ha expresado su escepticismo ante las expectativas del gobierno español sobre el crecimiento de nuestra economía.

Claves de los presupuestos generales del Estado

En resumen, las negociaciones recientes han prolongado la senda de crecimiento de los impuestos y cotizaciones, al tiempo que se ciernen sombras de duda sobre la legislación laboral vigente. Lógicamente, esto ha desatado las alarmas de la comunidad empresarial, que siente peligrar el camino de la recuperación que tanto ha costado emprender.

Sin embargo, hay un síntoma eminentemente positivo detrás de los recientes acuerdos: el de la recuperación de una cultura del consenso y centralidad por parte de las formaciones parlamentarias. La apuesta por una mayor progresividad tributaria parece justificada por las graves muestras de desvertebración social, procedentes de la creciente desigualdad en la distribución de la renta.

Estas demandas sociales debían probablemente encontrar un eco legislativo. Existen no obstante dos grandes riesgos que debieran tratar de atajarse mediante la política presupuestaria, bien en el presente o en un futuro inmediato:

  • La amenaza de desvertebración territorial, que incide sobre la deuda pública a través de un viejo particularismo secular.
  • La tendencia a orientar el gasto público en contra de las necesidades de cambio en el modelo productivo, desdeñando la investigación y las iniciativas de política industrial.

La inercia presupuestaria tradicional debiera, pues, mostrar sensibilidad ante tales desafíos, bien sea en estos Presupuestos Generales del Estado o en próximas iniciativas de política fiscal.

Adolfo Cristóbal

Adolfo Cristóbal

Profesor auxiliar del Departamento de Economía. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Alcalá (Madrid), y Titulado Superior en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona y Boston University, es Doctor en Economía por la Universidad Carlos III de Madrid. Becario de La Caixa para realizar estudios de postgrado en EE.UU. Ganador del premio Rosenstein Rodan concedido por el IDE, Boston University. Ha sido profesor ayudante en Tbilisi (Georgia) y Ekaterinburgo (Federación Rusa), además de profesor visitante en los Emiratos Árabes Unidos. Investigador en temas relacionados con el crecimiento económico, la movilidad de factores productivos y la formación de capital humano.

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